La cosecha de girasol avanza gracias a la sequía en el norte argentino
El clima de sequía favorecía y aceleraba el secado de los cuadros de girasol, sobre todo en la zona norte del área agrícola, lo que permitía avanzar con fluidez en la etapa de zafra.
Según un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires citada por DyN, la trilla en los campos de girasol del Chaco logró expandirse ante la ausencia de lluvias en la región y también por las elevadas temperaturas imperantes.
Muchos productores optan también por el uso de de secantes químicos para apurar la cosecha y evitar así mayores pérdidas por el accionar de loros y palomas, pese a que durante la presente campaña no se vio atenuado su efecto.
Durante las últimas zafras, el porcentaje de pérdida en el área girasolera por efecto de las aves resultó cuantioso, en especial en amplias áreas de Santiago del Estero, Chaco, norte santafesino, Entre Ríos y La Pampa.
En lo que hace a la cosecha de girasol, en el noreste argentino la recolección de granos ronda actualmente el 30% del área cultivada durante la presente campaña.
En el caso puntual de Formosa, los plantíos de esta oleaginosa no sufrieron por falta de humedad en los suelos, ya que allí los rendimientos cotejados hasta el momento resultas buenos para la producción.
Hacia Santiago del Estero, donde la superficie de girasol sembrada decrece año tras año, los rendimientos se ubican en torno a los 10 y 24 quintales por hectárea, cifra que se muestra como aceptable para esta provincia.
En el Chaco, donde el productor apostó fuerte al girasol, los resultados van a depender en definitiva de las precipitaciones, las cuales exhiben una gran heterogeneidad debido al efecto de "La Niña".
Más allá de esto y de los retrasos que presentaron los trabajos de implantación, los rendimientos esperados resultarían buenos: de 18 a 20 quintales en Charata, de 12 a 28 en Las Breñas y Corzuela, y una media de 17 en Sáenz Peña.
En el norte de Santa Fe, la trilla de girasol recién comienza y sólo llegó a recogerse algunos lotes puntuales cerca de la localidad de Avellaneda, mientras que en el resto de los cuadros transita por procesos de madures apoyados por un clima favorable en el área que apuntalará la zafra.
Aquellos lotes implantados de manera tardía en el norte santafesino están finalizando su etapa de botón floral, informó DyN.
Más al sur, en especial en campos del oeste y centro de Buenos Aires y también en el norte de La Pampa, donde las perspectivas de los rindes se muestran como buenos, las plantas transitan el mismo estadío fenológico.
Allí los plantíos lograron un buen desarrollo radicular pese a que no disponen de abundante oferta hídrica en sus perfiles por el clima seco presente en la región y requerirán algunos milímetros de lluvia para apuntalar las condiciones de los cultivos.
En el sudeste bonaerense, en el núcleo girasolero, las precipitaciones acompañan la evolución de los cuadros: el grueso despliega entre siete a nueve pareas de hojas, mientras que los lotes implantados de manera temprana comenzaron con la primera fase de reproducción en muy buenas condiciones.
Un escenario muy diferente registra el sudoeste de Buenos Aires, donde si bien hoy cuenta con una correcta evolución, los cuadros sufrieron la ausencia hídrica en el arranque de la etapa vegetativa que provocó un desarrollo limitado.