Pronostican caída de la competitividad por inflación
Hoy por hoy, los especialistas coinciden en que en la Argentina no continuó profundizándose la pérdida de competitividad en el comercio exterior por el tipo de cambio real multilateral (TCRM) gracias a la depreciación del dólar.
De hecho, para Dante Sica, director del Centro de Estudios Bonaerenses, "el país hoy en día es muy competitivo en los mercados internacionales con el actual tipo de cambio. Además, el año ya está cerrado y, a nivel comercio exterior, estamos seguros de que no va a haber modificaciones".
Al respecto, según señala un informe de la consultora abeceb, exclusivo para infobaeprofesional.com, "el hecho de que el peso argentino se mantuviera parcialmente fijo contra el dólar, mientras que el resto de las monedas de los principales socios comerciales de la Argentina, por el contrario, se apreciaran por una caída de la moneda norteamericana, ha permitido este comportamiento, compensando la mayor tasa de crecimiento de los precios internos".
De este modo, si se analiza la competitividad a través de este indicador (TCRM), la pérdida por efecto de precios internos "no ha sido tan marcada" en los últimos meses. "De hecho, tenemos un tipo de cambio real, tanto respecto al dólar como en términos multilaterales, más alto que el que deberíamos tener si dejaríamos flotar al peso libremente", sostuvo Sica
De manera similar opinó el economista Enrique Szewach, para quien la apreciación del real permite hoy convivir con los aumentos en los costos salariales argentinos.
"Con la moneda brasileña a 2,20 o 2,30 se hizo mucho más fácil sostener las exportaciones. Además, de manera paralela, se ha dado una devaluación del peso respecto de las restantes monedas del mundo por la revaluación que estas mismas experimentaron frente al dólar. Esto compensó los efectos de la suba inflacionaria".
De este modo, el tipo de cambio real multilateral hoy se ubica en torno de los $2,10 por dólar y se espera que, a diciembre del 2005, no caiga por debajo de 2,04, un valor levemente superior al experimentado durante abril del año anterior, cuando el TCRM se encontraba en los niveles más bajos y llegó a tocar un piso de 2,03.
Escenario
Sin embargo, los especialistas esperan una apreciación del peso para el corto plazo. El estudio realizado por la consultora abeceb, por ejemplo, proyectó un escenario futuro con un TCRM que ubicaría al peso flotando en una banda que iría de 1,75 a 1,85 con respecto al dólar.
Cuál será el valor exacto del tipo de cambio, según los analistas, es aún una incógnita y dependerá, en gran medida, del nivel de ingresos de dólares y de los futuros valores de la tasa de inflación.
De este modo, el gran dilema es el escenario que se les presentará a las firmas exportadoras, sobre todo para aquellas dependientes de variables coyunturales como el valor del peso.
Con una tasa de inflación que se ubicaría en los dos dígitos y la incertidumbre de la performance de las otras monedas frente al dólar, el panorama aún es poco claro.
Y si bien los especialistas trazan proyecciones con mucha cautela, la "sensación térmica" para algunos es de cierto pesimismo.
De hecho, para Enrique Szewach, "teniendo en cuenta que el Gobierno está resignado a tener una tasa de inflación de dos dígitos, es posible que los efectos en cuanto a la pérdida de competitividad sean peores que los de este año".
Por otra parte, desde la consultora Abeceb sostuvieron que, durante el transcurso del año próximo, al Gobierno le va a resultar más difícil mantener el TCRM y el tipo de cambio nominal porque "tendrá menos grados de libertad desde el punto de vista de la política monetaria".
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Entre los analistas hay un planteo unánime: las exportaciones, en cuanto a sus valores macroeconómicos, no sufrirán efectos negativos muy notorios ante una variación del TCRM.
Esto es así porque los golpes colaterales más fuertes se especula con que sean absorbidos por algunos sectores, principalmente Pyme. Y, como éstas representan apenas 10% total exportado por el país, su influencia será limitada a nivel estadístico.
Entonces, si bien el escenario que se plantea en el corto plazo es que los números macroeconómicos de las exportaciones, con estos futuros valores de TCRM, no sufran modificaciones, sí se sentirían los efectos a nivel sectorial y en casos particulares de Pyme exportadoras.
"Hoy podemos afirmar que estamos mejor, pero evidentemente para aquellos sectores intensivos en costo argentino -con los futuros aumentos inflacionarios, producto de nuevas pujas salariales y la corrección de tarifas de servicios para los grandes consumidores-, habrá una pérdida de competitividad por el tipo de cambio", sostuvo Szewach.
Entre los sectores que son señalados como los que saldrán más perjudicados en un futuro por un aumento de la tasa de inflación están los que utilizan energía y mano de obra de manera intensiva, como los textiles. Para Szewach, "estos empresarios son los que más están sufriendo y sufrirán la apreciación del peso".
Al respecto, según Aldo Abram, director de la consultora Exante, "hay muchos sectores que no aprovecharon la bonanza que se dio con el tipo de cambio muy alto. Estas firmas, que estaban casi al límite de la competitividad y no hicieron esfuerzos por ser más productivas, tienen que estar preocupadas ante un posible cierre de mercados".
Sin embargo, el titular del CEB sostuvo que si bien hay incógnitas por el TCRM, no prevén cierres de mercados para productos argentinos. Las razones: las exportaciones muestran una tendencia de mayor crecimiento de volumen que en precio y deberá notarse el efecto de la incorporación, durante los últimos meses, de una gran masa de exportadores.
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Juan Diego Wasilevsky
juandiego@infobae.com
