Alivio para Rousseff: el Senado desestima el juicio político y presentará un plan pro mercado
El presidente de la Cámara Alta, Renan Calheiros, dijo que el "impeachment" a la presidenta no es prioridad, y presentó una agenda de reformas económicas
Después de varias semanas de malas noticias en Brasil, la presidenta Dilma Rousseff pudo respirar más aliviada cuando el titular del Senado del vecino país desestimó realizar un pedido de juicio político contra de la mandataria.
Más aún, esta semana se conoció que la Jefa de Estado junto a destacados senadores, planean lanzar una agenda de propuestas pro mercado.
Así lo confirmó el senador Romero Juca. Las 28 medidas que estarán listas esta semana de acuerdo a Reuters, están dispuestas para tres áreas: negocios e infraestructura, disciplina fiscal y protección social. Incluyen aumentar la edad de jubilación y otorgar permisos ambientales vía rápida para proyectos de infraestructura.
La llamada "Agenda Brasil", impulsada por el presidente del Senado, Renan Calheiros, fue discutida durante una cena el lunes entre Rousseff y senadores de su coalición. También participó el ministro de Hacienda, Joaquim Levy.
Rousseff dijo en el Palacio del Planalto, sede del Ejecutivo, que está "muy de acuerdo" con la actitud de Calheiros.
Esta conversación sugiere un acercamiento entre Rousseff y Calheiros (en foto), lo que podría ayudar a la presidenta a evitar un intento de juicio político en su contra y a la vez reforzar políticamente al senador, que es investigado por supuesta participación en un masivo escándalo de corrupción en la empresa estatal Petroleo Brasileiro SA.
Calheiros pertenece al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), un socio clave del PT en la coalición en el poder, y dijo el lunes a los medios que un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff no era una prioridad. Advirtió que los intentos de impugnación en el Congreso podrían "poner al país bajo fuego".
Este pedido por acelerar el análisis de las cuentas del gobierno en 2014 fue impulsado por el líder de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha. Si el Senado no revisa el balance de la gestión de Rousseff se impedirá, al menos por ahora, que haya argumentos para eventuales pedidos de "impeachment".
No obstante, aún hay 12 solicitudes de juicio político en el Congreso, pero todas ellas carecen de la base jurídica para seguir adelante, dijeron a Reuters asesores del ese organismo brasileño.
Una semana de terrorLos últimos días no fueron fáciles para la Jefa del Estado brasileño. Los economistas en ese país anunciaron que el índice de precios al consumidor (IPC) subió 0,62% en julio, y acumula una tasa de 9,56% en 12 meses, el máximo desde 2003.
El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) dijo que el indicador suma un incremento del 6,83% en lo que va de 2015, lo que también representa un pico en casi 12 años.
El cuadro del deterioro de la macroeconomía tiene en la depreciación aguda del real otra variable que afecta los precios.
Y el impacto de la desaceleración ya se está sintiendo en la industria. Brasil cayó recientemente al octavo puesto entre los países fabricantes de vehículos, con una producción de 3,15 millones de unidades en 2014, 560.000 menos que el año anterior.
En ese contexto, esta semana los obreros de la filial brasileña de General Motors se declararon en huelga por tiempo indefinido para presionar a la directiva de la empresa a revertir los despidos efectuados en los últimos días. También Mercedes-Benz Brasil anunció que próximamente hará recortes en su plantilla.
Por otra parte, las exportaciones podrían verse afectadas pronto por la devaluación del yuan efectuada por China el martes. El propio ministro de Comercio, Armando Monteiro, dijo el martes que la decisión del "gigante oriental" podría afectar a la exportación de manufacturas. Monteiro proyectó, no obstante, que el superávit comercial de Brasil podría alcanzar 12.000 millones de dólares este año, tras un déficit de casi 4.000 millones de dólares en 2014, luego de una depreciación del real brasileño de más de un 24% este año.
La frutilla del postre fue que el martes la agencia de calificación financiera estadounidense, Moodys, revisó a la baja la nota soberana de Brasil. La calificación de la deuda brasilera cayó de Baa2 a Baa3, el último escalón con grado de inversión, a un paso de caer en categoría especulativa.
Para la calificadora los decepcionantes resultados económicos, el creciente gasto público y la falta de voluntad en el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff para implementar reformas no parecen indicar un alivio al peso de la deuda.
En este marco, desde los funcionarios brasileños ponen sus fichas en que el Congreso apruebe el plan de austeridad enviado por el Ejecutivo, que incluye recortes en el gasto público y en las exenciones de impuestos a las empresas, entre otras medidas que apuntan a revertir la situación.
En tanto, el Banco Central de Brasil ya lleva siete alzas consecutivas de la tasa de interés de referencia.
Pero la oposición en el Congreso no aceptará de buena gana estas medidas promovidas por el entorno de Rousseff. Más aún, luego de que la mandataria cayera al más bajo nivel de aprobación popular que haya tenido un Presidente desde el retorno de la democracia a Brasil.
Por eso se estima que el "alivio" para Rousseff no durará mucho. Grupos sociales y opositores convocan a una nueva marcha en contra de su gestión para el próximo 16 de agosto.