Por qué bajar el gasto público y reducir el impuesto inflacionario no tendría efectos recesivos

Reemplazar parcialmente el impuesto inflacionario por deuda no sería recesivo y reemplazarlo por cobro de impuestos legislados, tampoco
Por Gabriel Rubinstein
15/02/2022 - 15,30hs
Por qué bajar el gasto público y reducir el impuesto inflacionario no tendría efectos recesivos

En un reciente artículo al que se puede acceder a través de este link, comentaba sobre la necesidad e importancia, que tiene para el gobierno, que la inflación sea muy alta, ya que ésta ha sido la manera de cerrar las cuentas fiscales, cobrando el llamado "impuesto inflacionario".

Ahora bien, noto que este tema genera bastante confusión. En particular, no veo se distinga bien entre dos conceptos bien diferentes:

a. El "aprovechamiento de la inflación"

b. El "aprovechamiento del señoreaje" (impuesto inflacionario).

La inflación ha sido la manera de cerrar las cuentas fiscales, cobrando el llamado "impuesto inflacionario"

El aprovechamiento de la inflación, lo puede hacer el Estado o diferentes particulares. Veamos algunos ejemplos:

1. Una empresa que cobra al contado y paga a 90 días, sin que el proveedor pueda trasladar el costo financiero al precio. Tal empresa puede colocar el dinero a una tasa de interés similar a la inflación, recibir entonces un ingreso extraordinario, de carácter financiero, y el proveedor pagar implícitamente ese costo financiero, al deber tener que recurrir seguramente a tomar créditos para pagar salarios, etc..

2. Un banco, que tiene muchos depósitos en cuenta corriente o caja de ahorro, pagando nulo o muy bajo interés. Se benefician los bancos, o los tomadores de crédito (los bancos pueden cobrar menos por sus créditos), y pierden los depositantes.

3. El Estado, que suele aprovechar la alta inflación, recaudando al compás de ella, pero no ajustando gastos (jubilaciones, salarios, etc) a igual ritmo (algo muy frecuente en estos tiempos).

Todas estas redistribuciones de ingresos pueden ser alteradas, si por ejemplo los costos financieros fueran actualizados rápidamente, si se pagara interés por los depósitos en cuenta corriente, o si los gastos públicos se indexaran de igual manera que los ingresos públicos.

Cuando hablamos de "aprovechamiento del señoreaje" o el cobro del "impuesto inflacionario", nos referimos a algo diferente.

El aprovechamiento de la inflación por el Estado, por ejemplo, atrasando sueldos y jubilaciones, permite reducir el déficit fiscal. Pero el déficit que subsiste, cuando es financiado con emisión monetaria, es "financiado" por el impuesto inflacionario.

Este impuesto, es un concepto "macro económico", derivado de la vigencia del curso legal del peso (hay que pagar impuestos y salarios con pesos), que obliga entonces a demandar pesos, los que ven erosionado su poder adquisitivo debido a la inflación.

"Hoy una inflación del 20% no luce creíble, porque estamos con una inercia del 50%, y hay más ajuste de dólar y tarifas en el horizonte que en el pasado"

Podemos razonar la cuestión de la siguiente manera:

1. Cuánta emisión monetaria se necesitaría en 2022 para cerrar las cuentas fiscales? Sin una buena cantidad de nuevo fondeo externo público (Banco Mundial, BID, etc), o de dólares privados (que quieran comprar nuevos bonos en pesos a emitir por el gobierno), la cifra rondaría 1,7 billones de pesos.

2. Cuál fue la base monetaria promedio de diciembre de 2021: unos 3,4 billones.

3. ¿Cuánto representa entonces la emisión monetaria de origen fiscal respecto a la base monetaria? 50% ($1,7 billones / $3,4 billones).

4. Si no hubiera inflación, y el PIB, durante el año, creciera 0%, no aumentaría (en principio) la demanda de base monetaria. Es decir, se seguiría demandando los $3,4 billones de fines del 2021.

5. Pero como se emitirían en el caso visto, $ 1,7 billones, el Estado necesita que la gente demande adicionalmente esta cantidad, llevando la demanda nominal de base monetaria a más de $ 5 billones.

6. Para lograr eso, el Estado se puede aprovechar (y en Argentina, bien que lo hace) de la existencia del curso legal del peso, para cobrarles un impuesto de 1,7 billones de pesos. ¿Cómo? Generando la inflación necesaria, tal que esos $1,7 billones resulten demandados.

7. Dado que $1,7 billones es la mitad de la base monetaria (3,4 billones), la inflación requerida para recaudar esos 1,7 billones, es del 50%.

8. La gente se ve obligada a tener $1,7 billones más en sus bolsillos (o encajes bancarios), pero no por ello es más rica. Tiene al final del día el mismo poder de compra que al principio. O sea, debió resignar consumo por 1,7 billones para mantenerlos ociosos en bolsillos, cajones o encajes bancarios, sin ningún beneficio. Es lo mismo que haber pagado impuestos por $1,7 billones (en caso que no hubiera habido inflación).

9. Por eso lo llamamos "impuesto inflacionario": un ahorro que no hace más rico a quien lo hace, igual a lo que pasa cuando pagamos impuestos.

Las metas de emisión monetaria anunciadas no lucen muy cumplibles

Esta distinción es importante hacerla, para entender mejor cómo funciona la macroeconomía, y para entender también otra cuestión:

¿Qué pasaría si efectivamente sólo se emitieran $700.000 millones, en línea con la meta fijada con el FMI recientemente? La emisión monetaria sería del orden del 20% de la base monetaria de fines del 2021 y la inflación bien podría tender hacia ese guarismo.

Se recaudaría menos por impuesto inflacionario, aunque habría más endeudamiento, interno (por los dólares privados que entraran para comprar bonos), y externo (con organismos o países). Hoy una inflación del 20% no luce creíble, porque estamos con una inercia del 50%, y hay más ajuste de dólar y tarifas en el horizonte que en el pasado reciente. Y en esencia, porque las metas de emisión monetaria anunciadas no lucen muy cumplibles (ya que no lucen muy realistas las metas de nuevo endeudamiento externo e ingreso de capitales privados implícita en la idea de emitir muchos bonos públicos).

Reemplazar parcialmente el impuesto inflacionario por deuda no sería recesivo. Reemplazarlo por cobro de impuestos legislados, tampoco.

Si por ejemplo subiera la recaudación de Bienes Personales (por ejemplo, en $10.000 millones) y bajara la recaudación de IVA en $10.000 millones, ¿diríamos que esto tiene algún efecto recesivo (o expansivo) de alguna significancia (lo que llamamos efectos "macro")? Seguramente no. El déficit sería el mismo. La emisión y la inflación también.

¿Por qué entonces suele decirse qué, si "ajusta" el déficit fiscal, en el ejemplo vía aumento de impuestos "legislados", contra caída de impuestos "no legislados" (el impuesto inflacionario no lo legisla el Congreso), habrá consecuencias recesivas? No las tiene porque haber. Es impuesto contra impuesto.

Tampoco habría efectos "macro" (al menos relevantes), si en lugar de subir impuestos se bajaran gastos. Ambas decisiones (suba de impuestos o baja de gastos), implican que alguien gastará menos (porque le suben impuestos o porque deja de recibir un beneficio estatal).

"Reemplazar parcialmente el impuesto inflacionario por deuda no sería recesivo. Reemplazarlo por cobro de impuestos legislados, tampoco"

Pero dado que la contrapartida habría de ser una baja del impuesto inflacionario, implica que deberá "reponer" menos dinero en bolsillos y cajones, y podrá gastar ese dinero.

Es decir, en caso de baja de gastos, alguien recibiría un beneficio menos, y el resto de la gente, podrá gastar más (en forma equivalente), dejando inalterado el gasto total.

Por tanto, no habría efectos recesivos (nuevamente, de índole "macro") al bajar gasto público, bajando paralelamente impuesto inflacionario.

Es importante tener todo esto en cuenta, para dimensionar lo alejado de la verdad que estaría la épica nacional-populista, cuando alega que bajar el déficit sería abortar la recuperación, hambrear al pueblo o arrodillarse frente al FMI.

Gabriel Rubinstein es director de GRA Consultora y exrepresentante del Ministro Roberto Lavagna en el BCRA

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