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Economía

Cuál es el escenario que se abre en Estados Unidos tras la derrota electoral de Obama

Darío Epstein, presidente de Research for Traders, traza una perspectiva sobre el panorama previsto con la composición del nuevo Congreso

El martes pasado se realizaron las elecciones de medio mandato en EE.UU. y como resultado dejaron una victoria del partido republicano que retomó el Control de la Cámara de Representantes y amplió su presencia en el Senado.

Es la economía estúpido!" podría titularse este artículo. Lo cierto es que este resultado no hizo más que mostrar un castigo del electorado al gobierno demócrata de Obama por la difícil situación económica que vive el país.

Claramente, el empleo y la economía son las principales preocupaciones en la mayoría de las elecciones en todos los países. Y estas últimas no fueron la excepción. Los 14 millones de estadounidenses desempleados, el déficit fiscal en aumento y la recuperación de la crisis económica más lenta de lo esperado han pesado mucho.

Con la composición que se proyecta en el Congreso, con cada partido controlando una de las dos cámaras y un demócrata en la Casa Blanca, muchos analistas anticipan que las divisiones de los últimos dos años podrían ahondarse.

Pero la derrota del martes fue particularmente dolorosa para Obama, un presidente que logró en poco más de año y medio aprobar una reforma de los servicios de la salud, lanzar un amplio programa de gasto público para sostener a la economía que perdía cientos de miles de empleos al mes, y aprobar otra reforma financiera para evitar futuras crisis.

Recordemos que la campaña del partido republicano se basó en poner en evidencia que las políticas aplicadas por el presidente Obama se caracterizaron por ser muy moderadas y no tender con mucha intensidad hacia ninguna ideología estable.

Esta moderación, de acuerdo con sus detractores (en particular el movimiento de ultraderecha denominado Tea Party), ha mantenido a la economía de los Estados Unidos estancada, señalando que se ocupa de medidas como la reforma sanitaria y la política ambiental y no se concentra en las cuestiones urgentes como la reactivación de la economía.

Una de las reformas más criticadas a Obama ha sido el programa de salud; pues agrega presión al presupuesto nacional y no estimula la economía. Es por ello que se espera que los republicanos intenten bloquear toda iniciativa que implique gastar presupuesto y no implique generación de empleos y crecimiento económico en el corto plazo.

El republicano John Boehner, presunto portavoz de la mayoría en la Cámara, ya anotó las prioridades del partido cuando tome las riendas del Congreso. Primero que nada, eliminar el plan de seguro médico que con tanto trabajo pasó el Congreso este año. Y extenderles un alivio tributario a todos, aún los más privilegiados.

No obstante, aún resta por ver si Obama puede forjar una buena relación con el líder republicano John Boehner como hizo el ex presidente Bill Clinton con el ex líder de la Cámara baja Newt Gingrich cuando los Republicanos obtuvieron el control del Congreso en 1994.

Es cierto que los republicanos y en particular el movimiento Tea Party accedieron al congreso tomando ventaja del mal momento en el que se encuentra la economía y con propuestas que son de difícil cumplimiento. Por ejemplo proponen recortar gastos, en particular el de salud, pero ello implicaría que deberán asumir un costo político demasiado alto.

Otra posible traba que sufriría el gobierno de Obama en el congreso sería su plan de emplear 50.000 millones de dólares en la construcción de carreteras, vías ferroviarias y aeropuertos, ya que es poco probable que los republicanos lo aprueben. La división parlamentaria en temas como la salud, el déficit, los impuestos y las finanzas, puede traer como consecuencia inmediata un clima de incertidumbre para las empresas y los invesores.

Aunque ahora los republicanos controlan el congreso y sus ganancias en el Senado limitarán la capacidad de los demócratas para mover la legislación en esa cámara, los republicanos no tienen los votos para anular el veto presidencial o aprobar proyectos de ley sin compromiso serio. Por lo tanto, cualquier legislación éxito requerirá negociaciones tripartitas entre el Presidente, el demócrata del Senado y la Casa Republicana.

Mucho depende de cómo el presidente Obama y los líderes Republicanos reaccionen en este nuevo escenario. La oportunidad para el consenso existe, pero ambos lados deben estar dispuestos a hacer concesiones.

En síntesis, todo parece indicar que la economía estadounidense se recuperará teniendo en cuenta las medidas de flexibilización monetarias tomadas por la Reserva Federal el miércoles pasado y el repunte en la creación de empleos privados observada durante el mes de octubre, pero existe el riesgo de que una parálisis política pueda atar las manos del gobierno y hacer que incluso más votantes se desilusionen de Washington. Pero el escenario político en los Estados Unidos se ha enrarecido, y sin dudas ambas partes tendrán que llegar a un consenso en temas claves para poder consolidar la recuperación económica a la que se apuesta de la economía norteamericana.www.researchfortraders.com