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iProfesional | Economía

La plata es lo de menos: el Club de Parí­s y un anuncio de alto impacto en el plano polí­tico

La Presidenta anunció que el país cancelará la deuda que mantiene con el organismo. En el plano institucional, este avance tiene profundas implicancias

16/11/2010
Actualizado 09:50hs

Era el último escalón que había que subir para que se pudiera considerar a la Argentina, oficialmente, fuera del default.

Luego de los dos canjes de deuda con los acreedores privados (el de 2004 y el de junio pasado con los "holdouts") y tras la cancelación de las obligaciones con el Fondo Monetario Internacional en 2005, sólo restaba normalizar las relaciones con el Club de París.

La deuda es de u$s6.500 millones, una cifra menor en comparación con el default principal de u$s90.000 millones declarado en 2001, un récord mundial todavía no superado.

Y también es un compromiso relativamente pequeño, si se considera que, gracias al favorable panorama global - que ha elevado los precios de las exportaciones argentinas- el Banco Central cuenta con reservas superiores a los u$s50.000 millones.

En definitiva, el gran obstáculo que la administración Kirchner ha tenido en todo este tiempo para saldar esta deuda estuvo más vinculado con cuestiones políticas y diplomáticas que financieras.

Esto es así porque la condición que la Argentina mantuvo a rajatabla era la de no tener que someterse a una auditoría del FMI sobre sus cuentas nacionales.

Esa era, justamente, la exigencia que durante los últimos años quienes formaban parte de ese club.

Sin ir más lejos, el tema había sido planteado por la Presidenta hace poco más de un mes, en su viaje a Alemania.

Sin embargo, en aquella ocasión, la canciller de ese país, Angela Merkel, le había dado una respuesta muy fría: ratificó su firme postura sobre la necesidad de que la Argentina normalizara su vínculo con el mencionado organismo internacional.

De esta manera, el anuncio de acuerdo dado a conocer este lunes ahora es presentado por el Gobierno como una victoria no sólo política sino además diplomática.

"El Club de París ha accedido a la posición argentina de negociar la deuda sin la intervención del FMI. Todos saben que siempre se exige la implementación de planes con el Fondo", expresó la Presidenta, para marcar la dimensión del convenio alcanzado, donde se hizo una excepción con el caso argentino.

Y el anuncio implicó, además, una ratificación de la línea económica oficial.

Cristina Kirchner destacó que el acuerdo implica "un modo de pago que permite seguir sosteniendo la actividad y el crecimiento con inclusión social", en el convencimiento de que "este modelo es la única forma de que la Argentina pueda saldar sus deudas".Y se encargó de afirmar que en esta negociación "no habrá ni comisiones, ni bancos, ni empresas, ni asesores". Retomando la iniciativaLos primeros análisis apuntan a que, más que en el plano económico, este anuncio tiene un fuerte impacto a nivel político.

Después de todo, la cancelación de este compromiso se daba por descontada, tarde o temprano, ya que constituía el paso lógico después del canje con los acreedores realizado a mediados de año.

En cambio, lo que no estaba claro era qué nivel de iniciativa política tendría Cristina después de la muerte de su esposo, especialmente tratándose de un tema, como la gestión de endeudamiento en la que el ex Presidente había sido tradicionalmente el que delineaba la estrategia a seguir.

"Para Cristina, esto implica poder mostrar que sigue al mando, que el duelo no la distrajo de los temas de Gobierno. Y, por otra parte, que está tomando decisiones que ratifican una continuidad en el estilo K", afirmó off the record un analista político, a pocos minutos del discurso presidencial.

El anuncio del lunes no fue uno más a los ojos de analistas y empresarios. En efecto, constituyó la primer medida de magnitud formulada tras el fallecimiento del ex Presidente, ocurrido hace poco más de 15 días.

"No por casualidad destacó el discurso de Néstor Kirchner en las Naciones Unidas, aquél en el que recordara que ‘los muertos no podían pagar las deudas'. Cristina mencionó este pago al Club como el resultado de un modelo que permite, al mismo tiempo, crecimiento e independencia económica respecto de los organismos de crédito. Es el kirchnerismo en estado puro", agregó.

Tampoco pasó inadvertido el hecho de que el discurso de la Presidenta fuera realizado en medio del escándalo por los presuntos intentos de soborno en el debate parlamentario por el Presupuesto 2011.

La breve mención que la primera mandataria hizo respecto de este tema, al final de su alocución, tuvo como característica la de de presentar al Gobierno como una víctima de la falta de espíritu colaborador por parte de la oposición, justo cuando la opinión pública volvía a ver al Ejecutivo en una actitud al menos cuestionable.

Pero sin dudas, lo que los analistas ven como mayor victoria de la Presidenta es el tratamiento de excepción logrado por la Argentina respecto de la auditoría del FMI.

"Cumplió por partida doble: mostró una actitud más conciliadora con los mercados y mantuvo la premisa de mantener al FMI alejado del país", recordó un funcionario K de gran llegada a la mandataria, quien calificó al anuncio como un premio tras la larga prédica en los foros internacionales en contra del mencionado organismo.

Y, en el mensaje para consumo interno, constituyó el rechazo al argumento opositor que pregonaba que no era posible normalizar las relaciones con los mercados internacionales sin aceptar como inevitable la vuelta de las misiones del FMI.

Impacto en lo económicoEn el plano económico, las consecuencias de este avance del Gobierno comenzaron, de hecho, a evidenciarse antes del discurso presidencial.

Los rumores que habían comenzado a circular sobre la inminente cancelación del compromiso asumido dieron lugar a un nuevo impulso en las cotizaciones de títulos y acciones.

"Para seguir avanzando en el mercado de bonos se necesitan noticias. Y las mismas dependerán del grado de concreción que exista en las supuestas negociaciones con el Club de París. Y, si hay un avance concreto, seguramente habrá un festejo", afirmaba a la agencia Reuters el analista Jorge Alberti, cuando todavía no se había oficializado el anuncio.

Ante la consulta de iProfesional.com, el economista Tomás Bulat no dudó en anticipar el fuerte impacto que tendrá la medida sobre el riesgo país.

"Esto puede implicar un salto cuantitativo. Para la Argentina podría significar bajar desde un nivel de 500 puntos básicos hasta los 400 puntos, lo que implicaría, ni más ni menos, que un abaratamiento en el acceso al crédito", sostuvo.

Y destaca que ese beneficio se haría extensivo al sector privado ya que, luego de un extenso período sin acceso a los mercados internacionales, las empresas podrían tomar deuda a tasas más bajas que las actuales.

De hecho, en las últimas semanas, en las que se verificó una reducción en el nivel de riesgo país, hubo firmas, como Arcor, que lograron una tasa de 7,25%, cifra que sigue siendo alta en términos internacionales, pero que luce baja si se la compara con el 11% que los inversores le exigían a la Argentina para comprar sus títulos hasta hace seis meses.

También el titular de la consultora Finsoport, Jorge Todesca, destacó que, en el marco de una economía estancada en Estados Unidos y Europa, "este acuerdo resulta del interés de los países desarrollados, que pueden realizar inversiones en una economía emergente".

En la misma línea, el ex director del Banco Central durante la presidencia de Eduardo Duhalde, Aldo Pignanelli, ponderó el anuncio de Cristina como "una muy buena noticia para la Argentina, sobre todo si efectivamente se consiguió que el pago no se realice en una vez sino en forma financiada".Y coincidió en que, además, hay un buen "timing" considerando la situación internacional.

"Esto ocurre en un momento en el que en la región hay crecimiento con tasas de 7 y 8%, mientras que en Europa existen dificultades. De manera que volver a los mercados en este momento será beneficioso", expresó. La propia Cristina señaló que el pago de la deuda permitirá que las agencias puedan volver a considerar a la Argentina como destino de inversión.

Aunque todavía no se formalizaron los detalles, trascendió que la cancelación podría realizarse en tres pagos, y que la llegada de una misión de auditoría del G20 podría recién concretarse a finales del año próximo. Es decir, cuando ya se hayan realizado las elecciones presidenciales.

De modo que aun cuando fuera necesario dar explicaciones sobre la metodología de las estadísticas oficiales, ello no ocurriría durante la campaña electoral.Una larga negociaciónLa Presidenta había anunciado por primera vez su intención de cancelar esta obligación en 2008.

Fue durante un acto con toda la pompa, que hizo recordar al anuncio de diciembre de 2005, cuando se decidió abonar en un solo pago las cuentas pendientes con el FMI.

En septiembre de 2008, todavía con el recuerdo fresco de la derrota sufrida en el conflicto por las retenciones a las exportaciones agrícolas, el anuncio de que se utilizarían reservas del Banco Central para saldar el compromiso con el Club de París causó un fuerte impacto político.

"Esto reafirma una vez más la voluntad de pago de la Argentina", había sido en aquel momento la justificación de la Presidenta. Y, en un escenario de crisis financiera global, agregó: "El país necesita confianza".

Luego, ya con estallido de la crisis de hipotecas en Estados Unidos, las negociaciones quedaron congeladas para que se pudieran atender otras prioridades.

Así, el índice de riesgo país continuó subiendo durante todo ese período, y los analistas siempre recordaban que el pago a este organismo constituía una condición ineludible para poder volver al mercado de crédito internacional pagando tasas de un dígito.El Club de París se constituyó el 16 de mayo de 1956, cuando once países acreedores resolvieron refinanciar, precisamente, la deuda de la Argentina.

Por entonces, el presidente era el dictador Pedro Eugenio Aramburu y el ministro de Economía Eugenio Blanco, quien no tuvo problemas para ponerse de acuerdo con el titular del Banco Central: era él mismo. La importancia del Club hace 54 años era mayor a la de la actualidad.

Por entonces, el grueso de la deuda se conformaba de préstamos de Estado a Estado, algo que décadas después fue perdiendo relevancia ante el crecimiento del mercado de capitales, con préstamos de bancos privados y bonos adquiridos por un sinnúmero de particulares.Después del acuerdo que dio inicio al Club, la Argentina firmó siete más en 1962, 1965, 1985, 1987, 1989, 1991 y 1992. En el sitio oficial del Club de París se indica que "a los efectos de ser calificado para su asistencia, un país debe adoptar programas de ajustes y reformas respaldados por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial e implementarlos satisfactoriamente durante un tiempo". Es decir, un requisito que, por lo anunciado por la presidenta Cristina Fernández, fue dejado de lado.