Estas son los primeros acuerdos por salarios que llegan para marcar la cancha en 2013
El Gobierno arrancó el 2013 con un difícil objetivo en materia de negociaciones salariales: que los aumentos se ubiquen en el orden del 20 por ciento.
Y esto no será una tarea sencilla considerando que, por delante y en lo inmediato, ya se enfrenta a reclamos que tienen un 25 por ciento como piso.
Entre los jugadores que sin dudas van a "marcar la cancha" en esta primera etapa de las paritarias y que van a dejar su huella hacia adelante, se puede mencionar a los bancarios, choferes de colectivos, petroleros, aceiteros, docentes, ferroviarios y estatales, entre otros, gremios que en su mayoría se oponen a la imposición de un "techo salarial".
Así las cosas, el escenario se presenta complejo. Sucede que las pretensiones del Ejecutivo distan de lo que, inclusive, considera como "la base" para sentarse a la mesa a dialogar la propia CGT que conduce Antonio Caló, que es afín al gobierno de Cristina Kirchner.
Sucede que, desde la entidad, afirman que la inflación se ubica en un 25% y que no es posible pedir menos que esta cifra considerando, además, que quienes pagan el Impuesto a las Ganancias también sufren el impacto de la carga tributaria sobre el incremento acordado, lo cual reduce el ingreso de bolsillo.
En este contexto fue planteada la reunión que la cúpula de esa central obrera llevó a cabo este lunes con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. El funcionario intentó frenar las exigencias salariales pidiendo "prudencia" a la hora de hacer los reclamos.
En tanto, el gremialista textil aliado a dicha facción de la CGT, Jorge Lobais, salió a explicar que la exigencia de un 25% se sustenta en mediciones que realiza la entidad sobre unos 30 a 40 productos de consumo masivo con los cuales conforma una canasta "de la clase trabajadora" que permite concluir que hubo "un salto muy por encima de lo que estima el INDEC" en los precios.
"Que (Guillermo) Moreno maneje sus números", enfatizó.
Otro caso que demuestra que el "20 por ciento" se queda "corto" para los gremialistas se hizo explícito en las palabras de Sergio Pallazo, titular de La Asociación Bancaria.
"Los funcionarios piensan que la inflación se maneja por decreto, que la pauta es del 20% y, entonces, los precios suben 20%. Aspiran a bajar la inflación y empiezan apretando por los salarios", disparó el dirigente, no conforme con el tope planteado por el Ejecutivo.
Vale recordar que los bancarios ya cerraron el 2012 con medidas de fuerza, con un paro total de actividades en diciembre, y con la firme intención de lograr una mejora salarial más acorde a sus pretenciones.
De hecho, ya exigían en esa ocasión un anticipo de $1.800 por mes para el primer trimestre, justamente un 25% de aumento respecto del sueldo inicial de $7.220 de los trabajadores del sector, hasta tanto se defina cuál va a ser el ajuste anual y cómo se va a instrumentar.
Otro de los "peso pesado" que no está de acuerdo en absoluto con el 20% es Hugo Moyano, jefe de la CGT opositora, quien rechazó abiertamente la propuesta oficial.
"Ni nosotros ni ningún gremio va a aceptar una pauta salarial inferior a la inflación", aseguró el camionero, quien también afirmó que "los aumentos van a estar, en promedio, en el orden del 25%".
Ganancias, la llave para el Ejecutivo
Sin embargo, no todas son negativas para el Ejecutivo. También se destacan varios dirigentes que podrían limitar sus reclamos, según revelaron a iProfesional.com, bajo la condición de que el mínimo no imponible sea actualizado antes de marzo y de que puedan volver a sentarse a negociar a mitad de año, lo que implicaría implementar una suerte de cláusula gatillo.
"Si se modifica el impuesto a las Ganancias, cualquier sindicato puede firmar por el 20%", señaló el titular del gremio ferroviario La Fraternidad, Omar Maturano que, no obstante, pedirá en un principio un incremento del 25 por ciento.
Según Maturano, "la salida es una cláusula gatillo de manera que los aumentos de precios se vayan reflejando en los sueldos".
Oscar Lescano, de Luz y Fuerza, se manifestó en igual sentido: "Yo firmo por el 20% si es por 6 meses y después nos sentamos a negociar otro aumento para el resto del año".
En este escenario conflictivo, ya se habla de que el Gobierno podría implementar una mejora en Ganancias para tratar de lograr su objetivo.
Entre las alternativas que analizan los sindicalistas está la de llevar el piso de tributación actual de $5.782 a $9.134 para los solteros y de $7.998 a $12.494 para los casados con dos hijos.
Así, todo indica que la modificación del tributo será la llave que podría permitirle al Ejecutivo ponerle un tope a los reclamos.
En este sentido, el ex titular de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez, señaló que "sería bueno un tope salarial para controlar la inflación. Por supuesto el sacrificio lo lleva el trabajador, así que hay que buscar un camino de equilibrio, pero en algún momento hay que empezar".
Por el lado sindical, esta idea no es tan fácil de llevar a la práctica. Y así lo evidenciaron bancarios y aceiteros, los primeros gremios en iniciar sus paritarias en 2013, con reclamos por encima del "techo" y con paros nacionales frente a los cuales el Ministerio de Trabajo tuvo que dictar la conciliación obligatoria.
Los que "marcarán la cancha"
Apenas comenzada la ronda de negociaciones, la pauta oficial ya se vio sujeta a las primeras confrontaciones.
Alineados con la CGT del camionero Hugo Moyano, los empleados bancarios piden una suma puente hasta marzo de $1.800, es decir un aumento del 25%. Esto representa un desafío para el Gobierno si se tiene en cuenta que dentro de tres meses las partes deberán sentarse de nuevo a negociar y los trabajadores buscarán obtener un plus adicional.
En sintonía con el Ejecutivo, las cámaras ofrecieron la semana pasada $1.440 pesos -un 20%- a cuenta de futuros aumentos y sólo para algunas categorías, pero el gremio lo rechazó por considerarlo "insuficiente".
También advirtieron: "Aumentan el precio del dinero pero niegan una mejora justa para los bancarios", en referencia al incremento de los costos de comisiones que planean las entidades financieras.
La cartera laboral, en tanto, decidió extender la conciliación hasta el 26 de enero y así dilató las negociaciones para renovar el convenio, que venció el 31 de diciembre, ante la inminencia de medidas de fuerza.
Por otra parte, la paritaria nacional de los aceiteros también cobra importancia.
Pese a que la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso representa a 15.000 afiliados, su pedido de un incremento salarial del 23,3 % y un 2% en compensación por Ganancias encendió la alarma en el Ministerio de Trabajo, que los instó a deponer el paro de 24 horas lanzado en las principales terminales agroexportadoras del país.
El objetivo del pequeño, pero potente gremio, es llevar el sueldo básico para la categoría inicial de los $6.200 actuales a $7.646, valor en el que ubican la canasta básica.
En un comunicado, la entidad advirtió "que está en curso una maniobra destinada a impedir la libre negociación colectiva, limitando los aumentos salariales", y aseguró que los dirigentes del Sindicato de Aceiteros de San Lorenzo, que no están en la Federación, aceptaron el 19,5% "presionados" por el Ministerio de Trabajo.
Con respecto al sector del transporte, los colectiveros de la UTA aspiran a un incremento que les permita compensar la inflación, que estiman en torno al 25%. Y apuntan a actualizar Ganancias, en un escenario en el que prevén nuevos aumentos de tarifas por parte de las empresas transportistas.
Tras cerrar en 2012 con una recomposición del 23%, en una paritaria que motivó el debut del Comité de Competitividad, el gremio nucleado en la CGT oficialista aseguró que "poner un techo a la paritaria es una actitud política inadecuada".
"Si sacás un 23% y después te descuentan Ganancias, no recuperaste lo perdido por la inflación", señaló a iProfesional.com el vocero de la UTA, Mario Calegaris, en sintonía con la estrategia de la central de Caló.
La negociación que suscita particular atención es la de los docentes. Es que en este caso el propio Estado es el que hace las veces de empleador, razón por la cual, lo que resulte de la negociación será muy tenido en cuenta por el sector privado.
El año pasado, la cartera educativa decidió en forma unilateral un aumento del 19,5%, que llevó el piso a $2.800. Y la medida despertó tal rechazó que el sindicato mayoritario de CTERA, con 350.000 afiliados, decretó su primer paro en 10 años.
Fuentes gremiales reconocieron que "hay provincias que tienen graves problemas financieros y en las que se cree van a ser muy difíciles las negociaciones". Se trata de Santa Cruz, Córdoba y Buenos Aires, el distrito con mayor cantidad de docentes y alumnos del país.
"Nunca acordamos con techos, el cálculo que tenemos previsto de inflación para este año es el mismo del 2012, que estuvo en torno al 24%", dijo a este medio Estela Maldonado, la titular de CTERA, un gremio alineado con la CTA oficialista de Hugo Yasky.
En tanto, el Gobierno de la Ciudad inició conversaciones con los 17 sindicatos que nuclean a los docentes porteños y algunos de ellos ya hablan de que la inflación rozará el 30% en 2013.
En tanto, los estatales de ATE Buenos Aires y los gremios de salud de Mendoza tampoco se quedan atrás y en los últimos días elevaron pedidos de aumento del 48% y 50%, respectivamente.