Todesca: "La caída del salario real propiciada por el Gobierno terminó por erosionar al consumo"
Lo sostiene el economista en un informe elaborado por su consultora, Finsoport, donde resalta que la única variable que crece es, justamente, la demanda
Según un informe de Finsoport, consultora que dirige Jorge Todesca, las tres grandes fuentes de crecimiento de la economía argentina son el consumo, la inversión y el saldo de la balanza comercial (exportaciones menos importaciones).
Al respecto, el análisis dice que la inversión se encuentra en un proceso de desaceleración respecto de los niveles alcanzados en los años pasados.
"El saldo comercial externo se ha reducido, merced a debilidad en las exportaciones y grandes necesidades de importación de combustibles", agrega.
Por lo tanto, sostiene que la variable consumo es el único vector de crecimiento. El 60% del mismo es privado y un 18% es público (gasto).
Este informe se concentra en el examen de la dinámica reciente del consumo privado, "cuya debilidad es creciente".
Los datos recientes sobre la evolución de esta variable revelan, en parte, los resultados de "contener los aumentos salariales" a fin de que operen como "ancla antiinflacionaria".
Así, aún pese a la finalización de las negociaciones paritarias, "la caída en las remuneraciones reales propiciada por el propio Gobierno ha terminado por erosionar al consumo masivo", sostiene el informe confeccionado por Finsoport.
Se revela, entonces, "una nueva distorsión derivada de la búsqueda de combatir indirectamente a la inflación mediante el control de otra variable macroeconómica, estrategia que llevó a la apreciación del tipo de cambio real en el pasado y que conduce a la caída del salario real en la actualidad".
Paradójicamente, se describe que la propia inflación y la falta de creación de alternativas de ahorro fomentaron el consumo de bienes durables y de artículos suntuarios, cuya demanda, incluso, contribuye a debilitar el resultado comercial externo.
"Estos resultados contradictorios con la redistribución progresiva del ingreso que proclama el Gobierno no deberían sorprender, dado que se tratan de un nuevo capítulo en una larga serie de errores de política económica", explica el informe de Todesca.
Consumo para pocos"Agotado el período de fortaleza en materia fiscal y del sector externo (los otrora pilares del modelo), el consumo privado constituía el último elemento dinamizador de la economía. Precisamente, el presente informe se aboca al estudio del desempeño reciente de ese agregado económico".
Al respecto, se observan tendencias diferentes en los principales componentes del consumo privado.
Las ventas reales -facturación deflactada por el Estimador de Precios de Finsoport- en los supermercados se contrajeron levemente en los primeros dos trimestres, en tanto que se expandieron mínimamente en el tercer trimestre ( 0,1%).
En definitiva, "se trata de un escenario de virtual estancamiento".
Por su parte, las compras reales en los shoppings, que habían disminuido 1% en el primer trimestre de 2013, se incrementaron 0,8% en el segundo y un 7,7% en el tercer trimestre.
"De ese modo, se observa una dinámica heterogénea en el consumo privado, que muestra un estancamiento en las compras masivas (supermercados) y un repunte en la demanda ´suntuaria´ (shoppings), al que se suma el crecimiento de 17,6% en las ventas internas de automotores en el transcurso de 2013".
Por un lado, el principal factor que afecta negativamente al consumo masivo radica en la combinación entre el estancamiento del empleo y la sensible disminución en los salarios reales en el transcurso de 2013, detalla el informe de Finsoport.
A su vez, agrega la consultora de Todesca que esa última evolución se explicó por la continua reducción en la tasa de aumento de las remuneraciones nominales -desde aproximadamente 30% en el primer cuatrimestre de 2012 a 25% en la actualidad-, frente a una suba en la inflación registrada a finales del año pasado.
Según los números del informe, la caída en los salarios reales afectó principalmente a los trabajadores registrados ("Â0,9%) y a quienes se desempeñan en el sector público ("Â2,4%).
En particular, ambos segmentos de trabajadores se vieron perjudicados tanto por la demora en las negociaciones paritarias como por la búsqueda del Gobierno de reducir los incrementos en los salarios nominales.
Por otro lado, el análisis también dice que en el caso de las compras reales en los shoppings (y también en lo que respecta a los automotores), su crecimiento radica en una relativa preservación del poder adquisitivo de los habitantes de mayores ingresos que, ante la falta de alternativas de ahorro, vuelcan parte de su excedente al consumo de bienes durables -autos, electrodomésticos- y de artículos suntuarios.
"Nótese que esos bienes resultan comparativamente baratos en la medida en que sus precios se rigen frecuentemente por el tipo de cambio oficial. Incluso, ese retraso relativo en los precios alienta su consumo, ante la expectativa de que el Gobierno corrija esa distorsión en el mediano plazo", comenta.
Asimismo, en el caso de las compras reales en los shoppings y de automotores, se sumó una incipiente recuperación en la confianza de los consumidores, proceso que se inició a mediados de este año y que afectó con mayor intensidad a los bienes durables.
No obstante, en el mediano plazo, el incremento de este componente del consumo privado se vería amenazado por el significativo endeudamiento que presentan numerosas familias (que limita su capacidad de consumo) y por la satisfacción de la necesidad de adquirir y/o de renovar diversos bienes durables, como artículos electrónicos y automotores.
Los datos recientes sobre la evolución del consumo privado revelan, en parte, los resultados de contener los aumentos salariales a fin de que operen como "ancla antiinflacionaria".
Qué ocurriráAl respecto, Todesca afirma que la intención de poner límites a los aumentos salariales resulta claramente contradictoria con la idea de sostener una tasa elevada de crecimiento económico.
De ese modo, aún pese a la finalización de las negociaciones paritarias, "la caída en las remuneraciones reales propiciada por el propio Gobierno ha terminado por erosionar al consumo masivo".
Se revela, entonces, "una nueva distorsión derivada de la búsqueda de combatir indirectamente a la inflación mediante el control de otra variable macroeconómica, estrategia que llevó a la apreciación del tipo de cambio real en el pasado y que conduce a la caída del salario real en la actualidad", concluye Todesca.
Paradójicamente, agrega que la propia inflación y la falta de creación de alternativas de ahorro han fomentado el consumo de bienes durables y de artículos suntuarios, cuya demanda incluso contribuye a debilitar el resultado comercial externo.
"Estos resultados contradictorios con la redistribución progresiva del ingreso que proclama el Gobierno no deberían sorprender, dado que se tratan de un nuevo capítulo en una larga serie de errores de política económica", finaliza Todesca.