La Casa Rosada presiona para cerrar "paritarias amigas" con subas del 25% más sumas fijas
El Gobierno tiene decidido contener los reclamos salariales en un 25% y, con esa idea, presiona a los sindicatos "amigos" a que acepten ese porcentaje de aumento más sumas "no remunerativas" que llevarán los incrementos a valores cercanos al 28 por ciento.
Así se lo hizo saber la viceministra de Trabajo, Noemí Ríal, el martes al poderoso gremio metalúrgico dirigido por Antonio Caló durante la negociación paritaria que terminó pasando a cuarto intermedio y volverá a discutirse el próximo jueves.
Para lograrlo, la Casa Rosada pondrá sobre la mesa la carta de los incipientes suspensiones y posibles despidos en el sector automotor que públicamente niegan. Pero también pondrá los planes para impulsar la industria de autopartes que anunció el martes el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y la marcha atrás del impuesto sobre los autos de alta gama que generaron una caída en las ventas de vehículos. De esta manera, garantiza que los puestos de trabajo se mantengan.
A los gremios, además, les ofrecerá la posible duplicación de un subsidio que en la actualidad representa $2.000 millones al año para sus obras sociales, según Ambito Financiero.
Sin embargo, en el gremio que conduce Caló afirman que tienen como principal objetivo, por el momento, arreglar la situación salarial de sus representados. Y ratificaron, por escrito, que su pedido es del 30% en un pago o en dos cuotas acumulativas del 20 y el 10 por ciento.
Además de la UOM, el kirchnerismo pretende que sigan ese camino el sindicato de la construcción (UOCRA), de estatales (UPCN), de Comercio, Obras Sanitarias y encargados de edificios del SUTERH.
La idea de Cristina Kirchner es, una vez concluida en la negociación, realizar un acto público para darle una señal al resto de los sindicatos, principalmente a los opositores.
El Gobierno aspira a ponerles un freno a las pretensiones de la CGT de Hugo Moyano, la versión Azul y Blanca de Luis Barrionuevo o la CTA de Pablo Micheli. Desde los sectores disidentes adelantaron que pedirán aumentos del 35 por ciento.