Plan Productivo: buscan transformar 400.000 empleos
De acuerdo a un documento oficial, los altos impuestos serían el principal obstáculo para mejorar la competitividad de sectores industriales sensibles
Tanto el sector privado como el gobierno nacional se muestran preocupados por la caída del empleo en sectores industriales sensibles como el del calzado, los textiles, la electrónica y los muebles.
Investigaciones privadas demostraron en números concretos el alto costo tributario que tienen los precios finales de bienes de consumo -desde los alimentos hasta los autos y la ropa- y lo mismo sucede en las empresas de servicios, que deben gastar más en logística y seguridad, por ejemplo.
En ese marco, está en elaboración un Plan Productivo que apuesta a transformar, a largo plazo y en forma gradual, cerca de 400.000 empleos, para potenciar el mercado laboral en estos sectores que perdieron actividad este año.
El Gobierno estima que "los sectores transables contienen cerca de 400.000 empleos (364.000, más precisamente) con necesidades de transformación" si se los quiere volver sustentables.
Para la competitividad, la carga tributaria aparece en el radar del Gobierno como el principal obstáculo. Según se consigna en el anexo del texto completo del Plan Productivo Argentino 2016-2019 al que accedió La Nación, la presión tributaria llega al 137,4% de las ganancias comerciales.
Esto significa que las compañías privadas locales pagan por impuestos una cifra que más que duplica a lo que efectivamente ganan.
"La Argentina posee una altísima presión tributaria", declama el documento que recopiló la Secretaría de Transformación Productiva, que conduce Lucio Castro, ex hombre del Cippec y economista que conoce de cerca el modelo de transformación que encaró Australia.
El Plan Productivo Argentino dedica varias páginas a ese espejo que quiere copiar el Gobierno: "El ejemplo de Australia sugiere que los procesos de transformación productiva requieren lograr hitos tangibles de generación de empleos de calidad por medio de una estrategia de apertura gradual y transformación productiva".
"Australia encaró un proceso de apertura gradual y asistencia directa para la transformación de los sectores sensibles", explica el documento oficial. La asistencia de ese país para esa misión llegó a más de u$s13.000 millones entre 1991 y 1999 a través de subsidios directos y exenciones impositivas.
"Australia logró transformar a la industria en un sector competitivo a nivel internacional y fue capaz de generar nuevos empleos de calidad en servicios", señaló el informe.
El Plan Productivo Argentino define ambiciosas metas "orientativas". Se busca un crecimiento del PBI de 4% por año, un PBI per capita similar al de Uruguay (u$s16.350), aumentos de 8,7% anuales en las exportaciones, un incremento de la inversión del 18% al 25% del PBI, que las inversiones extranjeras se expandan 1,2 puntos por año, una suba del empleo formal de 3,7% por año y una baja de 6 puntos porcentuales anuales en la informalidad, analizó La Nación.
Para eso se aplicarán una serie de políticas transversales: baja del costo de capital; reducción del costo logístico y de transporte (a través de obras de infraestructura); mejora de la productividad del trabajo; una reforma impositiva; el impulso de la innovación científica; el empuje de mayor competencia; la desburocratización estatal y la búsqueda de una integración al mundo.
En ese marco, los impuestos serán el principal blanco empresario. La Unión Industrial Argentina (UIA), preocupada por el posible reconocimiento de China como economía de mercado y la reconversión que plantean las políticas sectoriales oficiales, se quejó de esto el último jueves.
"Hay una gran presión tributaria y esto afecta la rentabilidad. Es necesaria una reforma tributaria", criticó Adrián Kaufmann, presidente de la entidad, en la celebración del Día de la Industria.
La Argentina encabeza el ránking de mayor presión tributaria entre doce países elaborado por el propio Gobierno. Luego vienen Colombia (69,7%), Brasil (69,2%), China (67,8%), Francia (62,7%), España (50%), Alemania (48,8%), Estados Unidos (43,9%), Uruguay (41,8%), Perú (35,9%), Reino Unido (32%) y el mencionado caso chileno.