La inflación le da tregua al Gobierno hasta las elecciones pero promete reactivarse en el último trimestre

Los precios aumentarían en torno a 1,5% en agosto mientras que septiembre también mostraría una baja. Pero temen por la batería de incrementos que vendrán 
Por Leandro Gabin
31/08/2017 - 12,02hs
La inflación le da tregua al Gobierno hasta las elecciones pero promete reactivarse en el último trimestre

Los datos de inflación que manejan en las consultoras y en el mismo Gobierno son alentadores: agosto terminaría con una suba de precios en torno al 1,5%, un poco más bajo del 1,7% que midió el IPC Nacional de julio.

De esta manera, el oficialismo mantendría el sendero de "desinflación" que viene pregonando en los últimos meses desde picos de 2,6% en abril, si bien todavía están lejos de la meta que es llegar a niveles de 1% mensual o menos (algo que se entusiasman, logren para fin de año).

En Casa Rosada sienten que la batalla contra el aumento de los precios es algo irreversible. De hecho, el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, enfatizó en su exposición en la Cámara de Diputados que el proceso de desinflación continúa con su tendencia a la baja.

Destacó que la inflación anual de julio fue de 21,4%, la más baja desde 2009, y que en los últimos 12 meses la inflación interanual bajó a la mitad, de 41,3% en agosto del año pasado al 21,4% de julio. "No sólo es la más baja en siete años, sino que todas las expectativas y pronósticos indican que seguirá descendiendo", aseveró Peña.

El vaticinio del funcionario podría tener un corto alcance. Si bien en las consultoras admiten que septiembre también marcará un bajo aumento de precios, debido a que el arrastre de agosto es menor que meses pasado, no se confían y creen que pasadas las elecciones, puede llegar a haber un rebrote.

Gabriel Zelpo, economista jefe de Elypsis, afirma que "no va a ser fácil el último trimestre del año" con las subas en electricidad y gas y transporte que quedaron para luego de las elecciones legislativas.

Además, por ejemplo, habrá una revisión de los precios de las naftas luego de los comicios que impactarían en subas a partir de octubre o a más tardar noviembre. La cuestión del transporte es clave porque automáticamente le quita poder adquisitivo a la población justo cuando el Gobierno alza sus banderas de una economía en plena recuperación.

Decisiones de cirujano que empezarán a tomar después de que las urnas hablen. Y como si esto fuera poco, el fin de año suele ser estacionalmente más caliente en términos inflacionarios por las fiestas y las vacaciones, lo que promete ser otro condimento adicional a las subas de los servicios regulados. 

Atento a todo esto es que el Banco Central mantiene su política de tolerancia cero. Mantiene las tasas de interés altas para contrarrestar lo que a esta altura ya sabe: que las presiones sobre los precios se mantienen.

Avisó el mismo Federico Sturzenegger que el año que viene el objetivo es una inflación del 10%, con una banda de tolerancia de 2 puntos a cada lado. "Es decir que si la dinámica de precios no converge a ese valor, el BCRA deberá persistir en el sesgo contractivo que viene llevando, y con el que, como decía, ha logrado conducir la inflación interanual al orden del 21% y la de los últimos tres meses a valores más cercanos al 18%". 

"Es vital que tengan esto en consideración, ya que la determinación de los precios de forma inconsistente con la meta sólo implica actuar en contra de su propio beneficio, en vistas de que el gasto nominal agregado no acompañará más allá de valores alineados con el objetivo dispuesto", le avisó Sturzenegger a los empresarios que lo escuchaban en un encuentro realizado por la Asociación Empresaria Argentina (AEA).

En criollo: si los empresarios ponen los precios por encima de las metas de inflación que mide el Central, la gente no podrá pagarlos y por ende se perjudicarán. 

El torniquete a las presiones inflacionarias por parte del Central es claro: el ancla es la tasa de interés. Y así se mantendrá hasta que los precios "converjan" a los niveles deseados.

De hecho, el BCRA juega fuerte en el mercado financiero para que los pesos "no sobren". Hizo que la pendiente de la curva de Lebacs en el mercado secundario sea ahora levemente positiva, con la Lebac más corta rindiendo 27% y (mercado secundario privado puro) y la más larga 27,40%.

Así, el Central sigue tratando de alargar los plazos de los vencimientos y retener los pesos en la economía para que no se vayan a precios. 

Por eso, Miguel Kiguel, director de Econviews, dice que la tan mentada baja de tasas tendrá que esperar. En lo que respecta a la tasa de política monetaria, o sea los pases, mantiene su proyección de que el escenario más probable es que el primer recorte se produzca recién en octubre -"sujeto a la publicación de los próximos datos de inflación"-.

"Para fin de año estimamos que la tasa de política se ubicará en 24%", dice Kiguel cuando actualmente se encuentra en 26,25%. 

El mercado ya internalizó que guste o no guste, las tasas quedarán altas para contener lo que será la batería de aumentos post octubre. El Gobierno se debate acerca de cómo seguir con los retoques de tarifas sin que aborte la incipiente recuperación de la economía.

Sturzenegger sigue, como siempre, avisando que ahora la meta del 10% para el año próximo es irrenunciable y que hará todo lo que esté a su alcance para lograrlo. Ya actúa para el 2018 por el "rezago" de la política monetaria mientras que en Gobierno esperan transitar octubre para calibrar cómo sigue la película por los precios. Por ahora, tregua. Luego (imaginan en Cambiemos) con el triunfo en las urnas, se verá.   

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