• 26/4/2026
ALERTA

Décadas atrás, creó una de las golosinas más famosas: la quiere de nuevo en quioscos

Francisco Belloti empezó su carrera en la industria farmacéutica, donde conoció a su esposa, y luego decidió pasarse a la industria alimenticia 
15/07/2018 - 08:36hs
Décadas atrás, creó una de las golosinas más famosas: la quiere de nuevo en quioscos

Cuatro capas de oblea y tres de pasta de maní­ a la crema. Caramelo de leche con maní­ tostado y repelado en la capa de arriba y el baño de chocolate semiamargo que lo recubrí­a.

Así­ recuerdan los fanáticos al Tubby 4, la famosa golosina de los años 80 y 90, concebida por Francisco Belloti (en la foto), un quí­mico industrial de Olivos que pensó 50 productos para Bagley y anhela el regreso de su creación: "Me encantarí­a verla en el mercado porque marcó una época".

Belloti empezó su carrera en la industria farmacéutica, donde conoció a su esposa, y luego decidió pasarse a la industria alimenticia.

"Al principio estuve en Fanacoa, trabajé mucho con condimentos", recuerda.

Años después, encontró el lugar donde se quedó para siempre: el mundo de las golosinas. "Primero estuve en producción en empresas grandes donde aprendí­ sobre maquinarias, productos y fui a exposiciones internacionales en Alemania", cuenta.

Luego de un tiempo, se dedicó a desarrollar los productos. "Veí­a lo que pasaba en Europa, la calidad y la terminación. Y en Argentina no habí­a gran cosa en obleas, así­ es como nacen los Tubby", señala.

En Bagley eran cinco mil personas, entre la oficina en el barrio porteño de Barracas y la planta en San Luis. Con las muestras terminadas, gente de marketing y los directores generales hicieron la degustación. Finalmente, se aprobó.

Puesto en marcha el proyecto, se hizo la inversión: 400 mil dólares en publicidad, aparte de las maquinarias y los métodos de conservación.

"Hay que saber un poco de marketing, un poco de sabores y la parte quí­mica", explica a Clarí­n.

image placeholder

Belloti recuerda aquellos dí­as en el lugar que visitó todas las semanas durante 15 años: "La planta de Villa Mercedes era una de las más grandes del mundo. La lí­nea de producción para hacer el Tubby medí­a como 300 metros de largo, los empleados se manejaban en patineta", sorprende. Se llegaron a producir 2.500 kilos de Tubby por hora.

El Tubby 3 fue algo parecido, un poco mas simple: en lugar de ser alto era más ancho y llevaba avellanas. Después llegaron el Tubby 5, hecho con arroz crocante, y el Tubby 6. Además, Francisco hizo Graffiti, una versión local del Kit Kat que hace poco volvió al mercado, y el alfajor Blanco y Negro, también en su versión light, el primero en Argentina.

Cuando Danone compró Bagley, la producción de Tubby se frenó para siempre. Francisco se jubiló y empezó a trabajar en otras empresas. Estuvo en Havanna, donde desarrolló las galletitas de naranja bañadas en chocolate, y también en Bimbo y Bonafide como gerente de producción y creó las galletitas "Tentaciones".

Hoy se dedica a las compras, hace mermeladas, es chofer de su esposa y también un gran barman.

Cuando supo que Bagley pasó a ser de Arcor y que estaban relanzando sus productos otra vez, vio una mí­nima esperanza.

"Pensé en mandarle una carta a Luis Pagani -el director y heredero de Fulvio Pagani, rey del imperio de las golosinas, con quien compartió viajes a Alemania-. Pero no me gusta que me digan que no, menos por cosas que sé que son buenas", se rí­e.

Sabe que el público reclama los Tubby, en Facebook existen 19 grupos que piden por su regreso. "Gustoso me prestarí­a para una publicidad de Tubby sin cargo", señaló al matutino.