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Inversores de Wall Street llegan para hacer su propio sondeo de la campaña y ven espacio para una "tercera vía"

Inversores de Wall Street llegan para hacer su propio sondeo de la campaña y ven espacio para una "tercera vía"
Misiones de financistas llegaron para entrevistarse con funcionarios y opositores. Creen que hay espacio para Lavagna y desconfían del dólar electoral
Por Claudio Zlotnik
13.02.2019 07.01hs Economía

Los contingentes de inversores organizan su tour por Buenos Aires y San Pablo, a pesar de que sea verano. La temporada alta de visitas se adelantó en función del calendario político de ambos países.

Los financistas, en representación de los fondos y bancos de inversión más relevantes de Wall Street, Europa y Asia, quieren observar bien de cerca el resultado de los primeros dos meses de Bolsonaro en el poder y la campaña presidencial con eje en Buenos Aires.

El 2019 se ha convertido, bajo la mirada de los principales fondos de inversión internacionales, en un año bisagra para esta parte de la región. Brasil y la Argentina atraviesan momentos políticos claves, que determinarán las reglas económicas de los próximos años.

El país vecino concentra la atención de propios y extraños, lo cual queda en evidencia por la forma en la que los inversores están "auscultando" los primeros pasos de Jair Bolsonaro.

El particular jefe de Estado llegó al Palacio del Planalto con promesas reformistas en el campo social y económico, en particular la modificación del sistema jubilatorio, que no pudo aprobarse durante la gestión de su predecesor, Michel Temer.

Y, en el caso de la Argentina, la duda de los inversores es hasta dónde se podrá garantizar la continuidad de una agenda de disciplina fiscal y reformas estructurales cuando, al mismo tiempo, se afronta la elección presidencial más bipolar de las últimas décadas.

Por lo menos hasta aquí; una puja entre Cambiemos y el kirchnerismo, con el resto del peronismo presentándose como una alternativa "del medio", por ahora menos contundente, según lo que marcan todas las encuestas.

Es en ese contexto que los visitantes arman una agenda con encuentros con referentes a los dos lados de la grieta, y también con políticos y economistas del peronismo federal.

La cuestión central que abordan los inversores refiere al escenario que decantará en las elecciones de octubre. Concretamente, sobre si la Argentina se encamina a la tan anunciada polarización entre Mauricio Macri y Cristina Kirchner. O si habrá lugar para que se acomode una fuerza alternativa.

A diferencia de otras veces en que llegan inversores internacionales y se arman reuniones con funcionarios y también con políticos y economistas de la oposición, lo distintivo en este momento es que prácticamente no se aborda la cuestión económica.

Para los bancos de inversión ya resulta obvio que la administración Macri no encarará ninguna medida estructural durante el año electoral. Y que su suerte quedó echada el día en que se decidió recurrir al Fondo Monetario con el exclusivo objetivo de lograr la estabilización cambiaria.

Justamente, en las reuniones con Nicolas Dujovne y Guido Sandleris, los inversores sólo apuntan a conocer en detalle las municiones que posee el Banco Central y el Tesoro para afrontar una eventual presión cambiaria, en medio de la campaña electoral.

¿Cuál sería el tamaño de esa eventual dolarización? ¿Podría el Banco Central enfrentar una huida masiva de los plazos fijos hacia dólares billetes? Esas son los principales interrogantes que escuchan, prácticamente a diario, los funcionarios del equipo económico.

Sin embargo, lo más convocante, los temas con mayor rating entre las delegaciones que arriban a Ezeiza, refieren a la dinámica política.

Por eso mismo, bancos y fondos de inversiones extranjeros pautan encuentros con los principales analistas políticos (Rosendo Fraga, Sergio Berensztein y Alejandro Catterberg están entre los más consultados) y con los principales políticos y economistas del oficialismo y de la oposición.

¿Polarización o una tercera vía? 

Esta es la pregunta central que traen los las mujeres y hombres de Wall Street y de la City londinense. Al respecto, la respuesta coincidente de la Casa Rosada y del kirchnerismo refiere a que, al menos, siete de cada diez votos se repartirán entre Cristina y Mauricio. Y que en la Argentina de hoy no hay demasiado espacio para cobijar a otro espacio.

Marcos Peña, habitual interlocutor de las misiones de inversores, se los asegura cada vez que se los cruza en el primer piso de la Casa de Gobierno: "Hay altas chances de que ganemos en primera vuelta", intenta convencer.

Desde la Jefatura de Gabinete deslizan, incluso, la posibilidad de eliminar las Primarias (PASO), con el secreto objetivo de convalidar ese escenario de polarización. No lo plantean así: a los ocasionales interlocutores les aseguran que todo vale con tal de achicar los gastos del Estado.

Desde el kirchnerismo coinciden: "Será difícil ganar si el peronismo no se une. Creemos que, en las próximas semanas, varios sectores del PJ que por ahora se resisten, finalmente se encolumnarán detrás de Cristina", afirman.

Pero los inversores desconfían de que ése termine siendo, finalmente, el mapa electoral. Los convence algunos números acercados por distintos consultores, que coinciden en que tanto Macri como CFK tienen un alto nivel de rechazo. Y que, si surgiera un candidato con mejor nivel de conocimiento y popularidad, podría llevarse el trofeo en un eventual ballotaje.

Para los analistas consultados, ese personaje tiene nombre y apellido: Roberto Lavagna. No así Sergio Massa quien, al igual que el Presidente y también CFK, carga con un elevado nivel de rechazo entre el electorado.

Por ahora, supieron los inversores, si Macri y Cristina llegan a la segundo vuelta, gana el Presidente. Pero ese escenario se llena de dudas si aparece la "opción Lavagna".

Precisamente, la evaluación sobre el posible escenario electoral posa todas las miradas en las próximas PASO. El análisis es que las próximas elecciones tendrán tres vueltas: las Primarias, la primera vuelta y el ballotaje.

Y que, a contrapelo de lo que se cree hoy en día, el resultado de las PASO podría modificar el siguiente turno. Más precisamente: ¿qué sucedería si Cristina se da cuenta que su caudal electoral no le alcanza para derrotar a Macri? ¿Insistiría con su postulación? ¿O se bajaría para fortalecer la posibilidad de derrotar al actual jefe de Estado?

Cualquier respuesta no deja de ser una especulación de tantas que se escuchan. Cobra más valor cuando se toma en cuenta la opinión de distintos referentes kirchneristas, entre ellos al ex ministro Axel Kicillof, que no descartan esa chance.

Esos dirigentes K dan cuenta de una realidad -para algunos dolorosa pero irrefutable-: "Nosotros no excluimos a nadie. Nos excluye el mismo PJ que acordó con Macri en la primera parte de su administración. Y todos sabemos que es muy difícil ganarle a Cambiemos si no nos unimos", aseguran.

Algo parece saldado: el PJ no kirchnerista rechaza cualquier posibilidad de plegarse a la candidatura de Cristina.

Uno de los integrantes más renombrados del PJ Federal lo definió con una metáfora, en su diálogo con los inversores: "El kirchnerismo es como la canela. Aunque pongas un poquito, su sabor te invade toda la comida".

Los inversores se llevan otra definición, esta vez de parte de referentes del PJ alternativo: "Habrá novedades sobre los candidatos antes de que termine marzo", aseguran. Lo que no está claro es la forma en que se decidirán. Si a través de las PASO o "a dedo", el operativo clamor que pide Lavagna para postularse.

Votando con el bolsillo

Por lo pronto, el enigma que se llevan a los centros financieros tiene que ver con el valor de dólar en medio de la campaña electoral.

En las reuniones en el Banco Central, los financistas regresaron a su país con una idea de las municiones con las que cuenta Sandleris para hacer frente a una eventual corrida. A saber:

  • Alrededor de u$s9.000 a u$s10.000 millones que el Tesoro podría volcar en el mercado para darle liquidez a la dolarización.

  • Otro tanto que le permite el acuerdo con el FMI, en caso de que la cotización salte por encima de la banda de flotación. A razón de u$s150 millones diarios. "Aunque puedan vender ahí, si el dólar sube 30%, entre lo que vale hoy y el techo de la banda, estaríamos en problemas", sugirió uno de los inversores.

  • También hay un espacio, de unos u$s3.000 millones, para operar en futuros.

  • Y, por último, la siempre latente posibilidad de volver a elevar la tasa de interés de referencia.

"El escenario financiero está armado a prueba de balas", sugirieron en Reconquista 266 ante las preguntas de los inversores.

"Ver para creer", respondió uno de los invitados, en representación de uno de los fondos más grandes de Wall Street.

Ese "ver para creer" tiene distintas escalas. En términos electorales, el 2019 aún no se inició.

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