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Leo Piccioli: "Hay un montón de instituciones en el mundo moderno que vamos a ver destruidas en unos 15 años, y va a estar bueno"

Leo Piccioli: "Hay un montón de instituciones en el mundo moderno que vamos a ver destruidas en unos 15 años, y va a estar bueno"
El economista y fundador de Officenet (hoy Staples) dialogó con iProfesional sobre el mundo del trabajo y el impacto de las nuevas tecnologías en el futuro
Por Mariano Jaimovich
31.12.2019 06.45hs Economía

Leo Piccioli es uno de los fundadores de Officenet, una de las primeras "puntocom" exitosas en la región, que nació en 1998 y estaba dedicada a la venta de artículos de librería. A los pocos años fue vendida a la multinacional Staples, pero él igual se mantuvo en la compañía durante 18 años.

La particularidad que tiene este economista recibido con honores es que luego de trabajar en la compañía durante tanto tiempo, tener a disposición un Audi y dirigir a 400 personas, dijo "basta" y decidió volcarse a "ayudar a otros líderes a liderar mejor", brindando charlas y escribiendo libros.

De hecho, acaba de editar el texto "Ahora te puedes marchar…o no", cuyo slogan es "haz lo que amas o ama lo que haces (dentro y fuera de las empresas)",  publicado por V&R Editores, que es una guía para iniciar una búsqueda laboral o para aquellos que quieran renovarse dentro de su empleo actual.

Utilizando su experiencia emprendedora y habiendo rechazo ocupar cargos públicos, Piccioli siente que puede ser útil a la hora de "evangelizar" a la gente sobre la adaptación a un nuevo mundo, en el que la tecnología permitirá que las personas no realicen más tareas automatizadas y en el que muchos trabajos e instituciones desaparecerán del mapa. Sobre estos grandes temas es la entrevista que tuvo con iProfesional.

-Usted hace mucho hincapié en su libro sobre el trabajo, ¿por qué?

-Trato de tomar una palabra que está de moda que es "empoderar", dar realmente poder individual a la gente para tomar decisiones y estar mejor en el trabajo. Escribí pensando en toda la gente que fui conociendo y que estaban en una situación de queja, sobre que no conseguían trabajo o no les gustaba el que hacían o que estaban hartos de emprender. Es decir, creo que después de quejarse se debe salir a hacer algo sobre eso, no quedarse con la protesta sola.

Es un momento especial de la humanidad porque nunca había pasado tan claramente que estamos formados para un mundo que ya no existe y el que existe es algo para lo que no estamos preparados. Entonces, por ejemplo, estudiamos en el siglo XX dactilografía, taquigrafía y mecanografía, y algo que hoy no sirve para nada.

Entonces, se puede plantear que esto es malísimo porque ahora las máquinas nos van a sacar el trabajo o como algo maravilloso donde las cosas que nos deshumanizaban las van a hacer las máquinas y nosotros vamos a poder hacer las cosas que nos hacen más humanos. El desafío es que no estamos preparados para ser humanos, porque nos formaron para ser máquinas.

-Pero el ser humano, en la mayoría de los casos, realiza tareas repetitivas en sus trabajos…

-Hay un cambio de actitud que tenemos que hacer individualmente que es entender que todas las tareas repetitivas van a ser automatizadas. Es un hecho. Entonces hay que ir tratando de buscar diferenciarse cada día y no hacer lo mismo. Por ejemplo, en las corporaciones se hacen infinitas reuniones sin sentido, entonces terminaba pasando que uno se automatizaba con éstas o no se iba. O bien, se preparaba todo el material antes para hacer la reunión de sólo media hora. Es entender que nuestra zona de confort está en repetir y hay que pensar lo que se hace: aquél que viaja muchas horas en auto por mes para llegar a las reuniones, o el que asiste a las mismas sabiendo que no sirven para nada, lo hace por elección.

Ojo, tampoco digo que se debe salir de esta zona de confort, sino desafiarla y expandirla un poco. Así, en el caso de una reunión, quizás es mejor decirle al jefe de cambiar eso por otra alternativa más productiva, pero si no se hace nada es una automatización, y un día se van a despertar todos viendo que la compañía de al lado es más eficiente porque no hace reuniones sin sentido.

En definitiva, si siempre se hicieron las cosas de una manera, quizás llegó el momento de hacerlas de otra forma porque los tiempos van cambiando y uno queda atrás.

-Algunos piensan que dentro de las empresas no se puede innovar, ya que es todo burocracia, y que el camino para liberarse es emprender, ¿qué opina?

-Es todo mentira. Se puede emprender dentro de una corporación, como también ser un emprendedor pero comportarse como una empresa aburrida y mediocre. Todo es cuestión de actitud. Mucha gente está en una empresa y piensa que no tiene libertad, pero en realidad lo que nunca hizo es correr un riesgo.

-Parece fácil decirlo, pero en un contexto donde hay poco trabajo, las empresas achican estructuras y hay mucha tecnología que reemplaza al trabajo humano, ¿cómo se hace para insertarse laboralmente?

-Primero hay que aceptar que el mundo nunca más va a volver a ser como fue. Hay que dejar de esperar y se debe estar un paso adelante del resto. Por eso trato dar un "cachetazo" de entusiasmo y técnicas para que se pueda hacer algo concreto.

Si se tiene un empleo, revisaría todas las actividades repetitivas que se hacen y periódicamente trataría de automatizarlas, y reforzaría las habilidades que las máquinas no pueden tener. En el mundo del futuro, no tan lejano ya, los humanos vamos a dedicarnos a hacer cosas más basadas en la empatía, resolver un problema, la parte emocional de la educación, por ejemplo.

-¿Cómo interpreta a la gente que pone "palos en la rueda" y que impide el crecimiento e innovación dentro de una empresa?

-El punto es entender por qué se ponen palos en la rueda. Quizás se tiene miedo, siempre hay un motivo. O incluso puede ser un capricho, porque es el único momento de poder. Por eso uno se debe poner en el lugar del otro, y controlar las emociones para adentro. La misión es encontrarle la vuelta a la situación de dificultad que se presenta, asumir que hay una forma para cambiar las cosas. Quizás se puede ser insoportable con el jefe y proponerle ideas todos los días. Pero todo lo que se haga tiene sus consecuencias, y es mejor elegirlo uno a que lo haga otro.

-Hablando de la tecnología, allí hay plataformas tan diversas que se están imponiendo a los negocios tradicionales, como las fintech, Glovo, Uber, entre tantas, ¿qué piensa sobre estas nuevas formas de trabajo?

-Trato de alejarme del corto plazo, mirarlo desde lejos y pensar cómo va a ser el mundo del futuro, y creo que todo lo repetitivo va a desaparecer. Pedir la comida es repetitivo, lo mismo que ir al banco o decirle al taxista dónde se va a ir. Por ejemplo, en transporte, en 10 o 15 años ya no va a tener sentido manejar, quizás vamos a manejar menos pero también ir menos a la oficina y no tener la necesidad de estar tres horas en el auto para llegar.

Diría que hay un montón de instituciones en el mundo moderno que vamos a ver destruidas en unos 15 o 20 años, desde la empresa/oficina como la conocemos hasta el contrato de trabajo o sindicato como lo conocemos ahora. Y eso va a estar buenísimo, porque lo va a reemplazar algo mucho más dinámico que nos va a hacer felices. Y junto a esto creo que pasa otra cosa: al mirar la historia, desde que se inventó la rueda a la actualidad, las cosas han ido mejorando en el largo plazo, en el día a día no.

Por eso tengo una fuente concreta para ser optimista. De esta forma, creo que la tecnología ya nos permite trabajar menos para tener lo básico, aunque la sociedad de consumo nos exige tener más.

-Entonces, ¿cuál sería el mensaje?

-Con cada avance tecnológico la sociedad mejora y algunos puntuales empeoran. El tema es cómo ayudar a los que peor andan porque no se puede permitir que la sociedad no mejore. Por caso, hoy todos tienen Netflix y no nos ponemos a discutir qué ocurre con los que trabajan en un canal de aire y quedan sin trabajo. Pero el Estado, los sindicatos y todos tienen que ver que la tendencia a futuro sea menos dramática.

-¿El futuro en el mundo laboral son todas estas aplicaciones que brindan diversos servicios y productos a domicilio?

-Ahí se mezcla otra cosa que es que el modelo de negocio de todas estas empresas tecnológicas es insostenible, porque están jugando un juego de destruir a la competencia por precio y el único resultado posible ahí es la destrucción del valor en general. Hacen promociones, donde ganan menos ellos, los empleados y los accionistas con el fin de destruir a los demás para que sea un monopolio. La verdad es estas empresas por un lado dan valor, porque automatizan tareas que antes no tenían sentido hacerlas, el tema es que no son la solución a largo plazo así como están planteadas.

-¿Y cuál podría ser esa solución a largo plazo?

-Creo que el contrato de trabajo como está definido en Argentina y en la mayor cantidad de países en el mundo va a cambiar, de acá a 10 o 15 años. El mundo del futuro no tendrá fronteras y no importará dónde está el proveedor y dónde el cliente. Por eso, si queremos sacar adelante a este país habría que poner foco en la exportación de servicios en general: turismo, programación, entretenimiento, startups, hacer traducción simultánea remota o dar servicios a otros países. Hay que romper las fronteras.

-¿Qué modelo de trabajo se puede establecer para satisfacer las necesidades que implican estas nuevas tecnologías?

-Nos está faltando en general una visión de largo plazo como país, el saber para qué estamos haciendo y tener un objetivo. Por eso las discusiones de corto plazo no me interesan porque son una excusa. Todo corto plazo es un largo plazo al que llegamos tarde. Nos está faltando entender que el mundo cambió, y no seguir sosteniendo cosas con nuestra plata que sabemos que no van a funcionar bien en el mundo.

-En base a todo lo que menciona, ¿cuáles son las fortalezas que tiene Argentina para salir de la crisis?

-Creo que los servicios, porque la gente en Argentina todavía representa una fortaleza. El mix de personas que son emprendedoras, con iniciativa, cultas, educadas, pero esto es temporario porque en diez años no va a ser así. Lo crucial es sostenerlo en el largo plazo. Hagamos algo que la gente se sienta orgullosa de ser parte. Más allá que habrá gente que se va a oponer, pero para hacer tortillas hay que romper los huevos. Va a haber gente que va a sufrir, ayudémoslos, hagamos que sufran menos, pero no le podemos decir que sí a todo. Dirigí una empresa con 400 personas y no podía dejar a todos contentos.