Riesgo del nuevo dólar turista: por qué puede subirle el "piso" a la cotización del blue

Hay consenso sobre la necesidad de ajustar el dólar para el turismo, pero no está claro cuál será el método. Una suba de impuestos impactará en el paralelo
Por Fernando Gutiérrez
13/09/2022 - 20,15hs
Riesgo del nuevo dólar turista: por qué puede subirle el "piso" a la cotización del blue

En un momento en el que Sergio Massa celebra la recuperación de cierta estabilidad -por el ingreso de los dólares de la soja y por haber destrabado créditos de organismos internacionales-, hay una piedra en el zapato que empaña los festejos: la cantidad de dólares que se van por concepto de turismo y compras en el exterior.

Para tomar una dimensión de qué tan grave es el problema, basta señalar que la importación de gas y otros combustibles, que durante todo el año fue el gran villano de la economía, podría quedar superada por los gastos de turismo.

Mientras, con el alivio de las temperaturas invernales, la compra de gas viene en disminución, el rubro de turismo tiene perspectivas de crecimiento cada vez más acelerado, con el hito del Mundial de fútbol de Qatar que comenzará en noviembre.

Las compras de combustibles marcaron su récord en julio, con u$s2.281, pero ya se adelantó que en agosto la cifra estuvo por debajo de u$s1.400 millones y se proyecta que en septiembre caerá al entorno de u$s900 y continuará una senda descendente.

En contraposición, el rubro de viajes y gastos con tarjeta ingresará en una fase creciente, por motivos estacionales -la cercanía de las vacaciones de verano-, por el "efecto Qatar" y, además, por el aliciente del tipo de cambio retrasado -además de la convicción de que no durará mucho tiempo-.

Lo cierto es que en los primeros siete meses del año, el turismo implicó una salida de u$s4.671 millones. Y los indicios que arroja la recaudación del impuesto PAIS ya permite adelantar que en agosto se agregarán unos u$s800 millones, con una tendencia al crecimiento hasta fin de año.

La salida de divisas por turismo se intensifica, al punto que es la piedra en el zapato del plan Massa
La salida de divisas por turismo se intensifica, al punto que es la piedra en el zapato del plan Massa

Si no ocurre nada que quiebre la tendencia, el año se encamina a terminar con una demanda de aproximadamente u$s7.500 millones por concepto de viajes y gastos con tarjeta, más u$s2.000 millones por atesoramiento del "dólar ahorro".

Es decir, un nivel de demanda ya al nivel del que se registraba en el momento de retraso cambiario más agudo experimentado durante la gestión macrista, con un mercado cambiario libre. Y se trata de un rubro que no quedará muy por debajo del costo de la importación de gas.

Cambio de clima

La contundencia de los números, en el nuevo contexto de urgencia financiera, llevó a que en el mercado se empezara a naturalizar como un hecho inevitable el establecimiento de un nuevo dólar para el turismo.

Así como la gravedad de la crisis cambiaria hizo que en la coalición gubernamental cayera el tabú del "dólar soja", que hasta la asunción de Massa había sido una medida resistida por el kirchnerismo, ahora también se ve al nuevo dólar turismo como el siguiente paso natural.

Es un cambio de clima notorio respecto de lo que ocurría hace pocas semanas, cuando la ex ministra Silvina Batakis causó revuelo al advertir que el derecho a viajar no podía colisionar con el derecho del país a generar trabajo mediante la importación de insumos.

Después de todo, el propio Gabriel Rubinstein, viceministro de Massa, venía abogando desde hacía tiempo por una medida que cortara la salida de divisas por rubros no esenciales. Y hasta sugería que la forma de resolver el tema del turismo era canalizar toda esa demanda hacia el mercado del dólar MEP.

"Si se nos permite ahorrar, viajar al exterior, pagar con tarjeta afuera, al valor de un dólar diferente al del MULC (por ejemplo un mercado MEP), OK. Si con eso, y alguna medida adicional se descomprime la compra de insumos y bienes importados de uso corriente y extendido (por ejemplo ¡café!), se entiende en esta economía en "emergencia", que coquetea con la hiperinflación", argumentaba el hoy viceministro.

Y luego, cuando se implementó el dólar soja, las presiones para implementar un dólar turista se tornaron un tema cotidiano. El argumento era obvio, resulta difícil de justificar que, al mismo tiempo que a la industria se le extienden las restricciones para acceder al dólar, el turismo siga gozando de un subsidio. La Unión Industrial Argentina, en particular, está advirtiendo sobre las señales de enfriamiento de la actividad y sobre el riesgo de que haya fábricas que deban paralizarse.

Las restricciones a la importación de insumos para la industria supuso una presión política para que se recorte el subsidio a los turistas
Las restricciones a la importación de insumos para la industria supuso una presión política para que se recorte el subsidio a los turistas

¿Ganancias, impuesto PAIS o desdoblamiento?

De manera que hay un aparente consenso sobre la necesidad del nuevo dólar turista: le sirve tanto al Gobierno como a los importadores, y el costo político de la medida parecería más acotado ahora que en otros momentos. En cambio, lo que no está tan claro es cuál sería la modalidad más conveniente.

En las últimas horas han circulado muchas versiones al respecto. Se ha hablado de la posibilidad de subir la alícuota del impuesto PAIS, que actualmente es de 30%, a un 50%. También se planteó la posibilidad de incrementar la percepción del impuesto a las Ganancias -que durante la breve gestión de Batakis ya había sido elevado de 35% a 45%-.

Otra posibilidad, tal como había planteado Rubinstein antes de asumir su cargo, es la de llevar toda la demanda del turismo al mercado del MEP, lo que implicaría que las divisas ya no saldrían de las reservas del Banco Central sino que serían provistas por el mercado, en un desdoblamiento de hecho.

En cualquier caso, el objetivo sería el mismo: lograr que el tipo de cambio para hacer turismo se acerque al dólar del mercado paralelo.

De hecho, los análisis de los economistas apuntan a que, ante la imposibilidad política de devaluar el tipo de cambio oficial, el Gobierno profundizará el esquema de dólares sectoriales -como ocurrió con la exportación de soja-, para lograr un nuevo equilibrio que quite presión sobre las reservas del Banco Central.

"Con la formalización del dólar soja el Gobierno dio un paso clave en una nueva dirección: el abandono del régimen cambiario tal cual lo conocemos hoy", expresa un informe de Consultatio, que enfatiza que el régimen actual fue efectivo para solucionar la tensión de corto plazo pero no se podrá extender en el tiempo. Entre otros aspectos, remarca el impacto monetario y fiscal de regímenes como el dólar soja.

Y, en particular, agrega que la necesidad del cambio se justifica porque el régimen cambiario "no resuelve uno de los principales problemas del esquema actual: la demanda de divisas por turismo y ahorro".

¿A Qatar con un dólar de $184?

Hoy el dólar turista -es decir, el oficial más el 30% del impuesto PAIS y el 45% del adelanto de Ganancias- se ubica en $260. Hasta hace pocas semanas, esto implicaba un costo 15% menor que el dólar blue.

Eso fue lo que llevó a analistas del mercado a afirmar que el dólar turista era "una ganga". Por caso, un informe del consultor Salvador Di Stefano afirmaba que, si se calculaba correctamente, el dólar era de apenas $147. Esa era la cifra que surgía por la brecha con el tipo de cambio paralelo, y la posibilidad de recuperar el anticipo del impuesto a las Ganancias.

La cuenta era así: si alguien tenía ahorrados dólares y los vende en el paralelo, obtenía $300, con lo cual podía comprar un dólar al precio oficial de $255 y quedarse con un ahorro de $45. Pero, además, del valor oficial podría luego recuperar $63 por la devolución del 45% correspondiente a la percepción anticipada de Ganancias. Esos valores daban el nivel de subsidio ocurrido durante las vacaciones de invierno, que coincidieron con la turbulencia cambiaria que llevó a dos cambios de ministro de economía en un mes.

Hoy, que el mercado está más estable y el blue ha caído al entorno de $273, ese subsidio ha caído considerablemente, pero sigue siendo atractivo. Siguiendo la misma cuenta, el "verdadero" dólar turista cotizaría en $184.

El riesgo para Massa al implementar un nuevo dólar turista: ponerle un piso más alto a la brecha con el dólar blue
El riesgo para Massa al implementar un nuevo dólar turista: ponerle un piso más alto a la brecha con el dólar blue

El riesgo de subir el piso del blue

Pero, aun cuando haya consenso político sobre la conveniencia de tomar la medida, hay un tema que constituye motivo de debate interno: según cuál sea el método que se defina, puede traer la consecuencia indeseada de ponerle un "piso alto" al dólar paralelo.

Esto ocurre, sobre todo, si la solución elegida es el aumento del impuesto PAIS y la percepción de Ganancias. Actualmente, la suma de ambos factores es de 75% por encima del dólar oficial.

En otras palabras, el dólar turista hace imposible que el dólar blue pueda caer por debajo de $260, dado que si el paralelo es más barato que el dólar tarjeta se produciría un inmediato arbitraje que haría agrandar la "brecha".

El consenso de los economistas es que esa situación volvería a agravar las distorsiones. En palabras de Marina Dal Poggetto, que fue sondeada por Massa para ocupar la Secretaría de Política Económica: "Es una brecha terriblemente confiscatoria: es una transferencia directa de ingresos de la exportación a la importación. Genera todo tipo de comportamientos especulativos y que el Banco Central no acumule dólares".

Por eso el mercado mira con atención las versiones que circulan en estos días: si se llevara a un precio del dólar turista que tuviera una distancia de 100% respecto del oficial, esto traería un impacto inmediato sobre el mercado paralelo.

Hablando en números: con un nuevo dólar turista en torno de $300, habría una presión para que el blue, que ahora está en $273, retome la senda ascendente.

En cambio, ese efecto no sería tan directo si, en vez de subirse los impuestos aplicados al dólar oficial, se canalizara la demanda del turismo al mercado del MEP, donde también hay una oferta del mercado privado.

Massa lo definirá en las próximas horas. En todo caso, de lo que no hay dudas es que el subsidio del que hoy gozan los turistas tiene los días contados.

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