Crece la pobreza estructural: todo apunta a un empeoramiento de las cifras en 2024

El director de Econométrica analiza para iProfesional la perspectiva de la carrera entre la inflación y los ingresos en el sector más pobre de la sociedad
03/04/2023 - 19:28hs
Crece la pobreza estructural: todo apunta a un empeoramiento de las cifras en 2024

El salario registrado de bolsillo no llega a 500 dólares. Los ingresos de los trabajadores informales no superan los 300 dólares aún con planes y subsidios. Las jubilaciones no superan los 200 dólares aún con bonos adicionales.

Solo hay 400 mil autónomos en una población de 47 millones de habitantes. El impuesto a las ganancias alcanza a un millón de trabajadores, lo que implica que sólo el 5% de la población económicamente activa tiene un ingreso superior a 1.000 dólares mensuales.

El Indec informa que el 90% de todos los puestos de trabajo en el país tienen ingresos inferiores a 400 dólares. Dicho de otra forma, actualmente el 90% de los argentinos ganan menos que el salario mínimo de Chile o Uruguay.

Argentina desmejora en la comparación regional: el 90% de los trabajadores ganan menos que el salario mínimo de Chile o Uruguay
Argentina desmejora: el 90% de los trabajadores gana menos que el salario mínimo de Chile o Uruguay

Parte estructural de este modelo económico de salarios bajos, es la constante aceleración de la inflación que busca comprimirlos aún más. Simple, el Estado necesita financiamiento y obtiene los recursos vía el "impuesto inflacionario".

La consecuencia del modelo es un incremento estructural de la pobreza, que ya escala al 39,2% de la población, magnitud similar a los observados en 2006, en 2001 y en 1989, previo a la hiperinflación.

 

La pobreza no afecta a todos por igual. Más de la mitad de los menores de 14 años en Argentina son pobres. El 45% de la población entre 15 a 29 años son pobres. Entre los adultos mayores, el 14,5% de la franja etaria son pobres, magnitud que está marcando un récord, incluso por arriba de los registros en plena pandemia.

 

La realidad de los asalariados bajo línea de pobreza

Para medir la pobreza por ingresos, los países establecen un piso de ingresos mínimo y estiman que porcentaje de la población logra superarlo. En Estados Unidos el 12% de la población es pobre, dado que viven en hogares que no logran un ingreso superior a los u$s2.200 por mes (u$s26.000 anuales)

En Latinoamérica para medir la pobreza se utiliza el costo de una canasta básica de bienes y servicios, que según el país ronda los 600 a 200 dólares por hogar por mes. En Chile y Uruguay la canasta de pobreza está más cerca de los 600 dólares, en tanto que en Bolivia y Perú el costo de la canasta se establece más cerca de los 200 dólares.

En Argentina el Indec estima en 482 dólares el costo de la canasta de bienes y servicios que se utiliza para medir la pobreza, y de 219 dólares la canasta básica de alimentos para medir la indigencia. Datos para el mes de febrero último y para una familia tipo de cuatro integrantes.

 

Los recientes datos que divulgó en Indec implica que el 39,2% de los argentinos son pobres, dado que viven en hogares con ingresos inferiores a 500 dólares por mes, y el 8,8% de la población es indigente, dado que vive en hogares que no logran ingresos de 200 dólares para cubrir una canasta básica de alimentos.

Vale destacar la nueva realidad de Argentina de trabajadores pobres. Incluso el salario promedio del asalariado registrado es igual al costo de la canasta de la pobreza, ambos cerca de 500 dólares. Sólo si trabajan los dos adultos del hogar podrán mantener la familia algo más lejos de la línea de pobreza.

Quienes perciben hoy el salario mínimo ya se ubican por debajo de la línea de indigencia
Quienes perciben hoy el salario mínimo ya se ubican por debajo de la línea de indigencia

Según estimaciones oficiales "casi la mitad de los hogares en donde al menos uno de los responsables del hogar es un asalariado informal, se encuentran en situación de indigencia o pobreza".

El salario mínimo actualmente está por debajo de la línea de indigencia.

En definitiva, el salario en Argentina colapsó en tal magnitud que tener trabajo ya no es garantía que permita evitar la pobreza.

 

Perspectivas de empeoramiento

Febrero marcó el retorno de Argentina a los tres dígitos de inflación al cerrar con 102,5% interanual, pero vale advertir que en igual período la canasta para medir la pobreza creció al 111,3% interanual y el costo de la canasta de indigencia al 115,1% interanual.

En este contexto, todos los ingresos de la población crecen a menor ritmo, anticipando un importante salto de la pobreza en 2024. El salario registrado crece al 87,8% interanual, el haber jubilatorio crece al 72,5% interanual, en tanto que los ingresos en la informalidad crecen sólo al 65% interanual. Los datos anticipan una explosión de pobreza en 2023, en todos los escalafones sociales y en todos los grupos etarios.

 

En definitiva, Argentina está viviendo las consecuencias de coquetear con el socialismo durante los últimos 20 años. La falta de crecimiento económico la última década generó un cambio estructural en el mercado laboral. Solo crece el empleo público y el monotributo entre los registrados, mientras explota la informalidad en el mercado laboral para la inmensa mayoría de los ciudadanos.

Esta explosión del mercado laboral donde resalta el incremento en la informalidad y el colapso del salario no es otra cosa que el resultado de la prédica de las últimas dos décadas, donde Argentina pasó sin escala "de la cultura del trabajo, a la cultura de la dádiva". El Gobierno fue cambiando empleo por planes, salarios por subsidios, jubilaciones por bonos.

El colapso en los ingresos en todos los sectores sociales acentuó la nueva realidad de "trabajadores pobres". Según recientes estimaciones oficiales, la mitad de los asalariados informales son pobres.

El incremento de la informalidad en el mercado laboral es de tal magnitud que el sindicalismo desapareció de la escena política, limitados a cuidar la millonaria caja de las obras sociales. Los sindicatos desaparecen junto al empleo en blanco y son reemplazados por las llamadas "organizaciones sociales" en representación de quienes cobran planes sociales y trabajan en la informalidad.

Nada de esta realidad cambiará durante el 2023 dado que el cambio exige el abandono del actual modelo económico, cosa que no sucederá con el actual Gobierno.

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