El BCRA encadenó 30 jornadas seguidas comprando dólares y en la semana sumó más de u$s600 millones
En un contexto de estabilidad cambiaria, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) logró encadenar 30 jornadas consecutivas con saldo comprador, tanto dentro como fuera del mercado oficial, tras adquirir u$s42 millones este viernes. Desde el inicio de 2026, la autoridad monetaria ya acumuló más de u$s2.000 millones, superando el 20% de la meta anual de reservas fijada para el año.
Así, el BCRA terminó con un saldo comprador de u$s615 millones en la semana, el más elevado desde enero de 2025.
Durante este período de 30 ruedas, las compras totalizaron u$s2.089 millones, en el marco de la denominada "fase 4" del programa económico vigente. Para concretar estas intervenciones, el BCRA emite pesos no esterilizados, lo que le permite sostener la liquidez del sistema y evitar presiones adicionales sobre las tasas de interés. Luego, el Tesoro absorbe parte de esos pesos mediante licitaciones de deuda en moneda local.
En cuanto al nivel de activos, las reservas internacionales se ubican actualmente en u$s45.158 millones, tras una suba diaria de u$s102 millones. En el último mes, el stock alcanzó un máximo desde agosto de 2021 al tocar los u$s46.240 millones, impulsado en parte por la evolución del oro en los mercados internacionales.
El metal precioso, que ascendió a u$s5.058 por onza, actúa como refugio de valor en períodos de incertidumbre y tiene un impacto directo sobre el balance del Central. La entidad posee cerca de 1,98 millones de onzas troy, equivalentes a 61,5 millones de toneladas, un componente clave dentro de su estructura de reservas.
La batalla por las reservas: el objetivo que condiciona al dólar
Desde Mega QM señalaron que el equilibrio cambiario de 2026 es clave porque es el año en el que el BCRA debe acumular la mayor cantidad de reservas posible. En su visión, ese objetivo tiene un doble propósito: colaborar con la señal de solvencia que permitiría al Tesoro volver al mercado de capitales y, además, construir un respaldo pensando en 2027, un año que vuelve a estar atravesado por el desafío electoral.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que la compra de reservas no es solo una cuestión financiera: también aparece como uno de los caminos para atender una demanda real de pesos que se espera creciente. En ese marco, el rol del Banco Central comprando dólares pasa a ser una variable crítica, pero su margen concreto depende de cómo se ordenen los flujos de oferta y demanda de divisas.
Para Mega QM, los últimos meses dejaron en claro dos elementos: sigue existiendo un nivel razonable de superávit comercial medido en base caja, y la capacidad del BCRA de comprar dólares queda vinculada al nivel de atesoramiento de los individuos y a los ingresos que se logren por la cuenta capital. En otras palabras, el comercio exterior ayuda, pero no explica por sí solo la película completa.
Ese diagnóstico coloca al dólar en una tensión permanente: si el superávit comercial se mantiene, pero el atesoramiento sube y el financiamiento no alcanza, el equilibrio se vuelve más fino. Y cuando el equilibrio se afina, el tipo de cambio suele ser el precio que primero refleja el cambio de clima.
Atesoramiento: la variable inestable que marca el margen del Banco Central
El atesoramiento aparece como el termómetro más inestable dentro de la ecuación cambiaria. Desde Mega QM destacaron que este factor es el que define el margen efectivo que puede tener el BCRA para acumular o no reservas. En un mercado donde cada flujo cuenta, el ahorro en dólares del público puede funcionar como una aspiradora que reduce el excedente disponible.
Los especialistas del bróker detallaron que las referencias históricas en años sin limitaciones sobre los flujos minoristas muestran volúmenes del orden de USD 17.800 millones anuales, lo que equivale a casi USD 1.500 millones por mes. Esas cifras, remarcaron, no fueron lineales: hubo pisos cercanos a USD 10.000 millones y techos que alcanzaron USD 27.000 millones durante la crisis cambiaria de 2018.
Desde Mega QM señalaron que las cifras de los dos últimos meses de 2025 estuvieron en línea con esos promedios, aunque incluyeron meses de estacionalidad alta, como diciembre por el aguinaldo. Si el escenario se consolida, evaluaron, el promedio podría ubicarse algo por debajo de esa referencia histórica, pero seguiría siendo suficiente para fijar una exigencia relevante de generación de divisas.
Ese punto es el que empuja el foco hacia los flujos financieros: cuanto más alto sea el atesoramiento, mayor será la necesidad de compensación por el lado del crédito y la deuda. Ahí se define una parte central de la pregunta sobre qué pasará con el dólar: si el financiamiento neto acompaña, el equilibrio se sostiene; si se corta, la presión aparece rápido.
Crédito en dólares: la promesa de tasas bajas y el riesgo detrás del regreso
Desde Epyca señalaron que en los últimos días se intensificó el rumor en torno a una posible aprobación por parte del Directorio del BCRA de un nuevo esquema regulatorio que ampliaría fuertemente el acceso al crédito en dólares para residentes y empresas no exportadoras. El objetivo oficial sería aprovechar el nivel récord que generarían los depósitos en moneda extranjera y orientar esos recursos hacia préstamos productivos, con tasas competitivas y fondeo más barato que en pesos.
Los expertos de la consultora explicaron que, bajo ese enfoque, las tasas se ubicarían en rangos de 2% a 4% para depósitos y de 5% a 7% para créditos prendarios e hipotecarios. En un contexto de tasas en pesos altas y escasez de crédito local, el atractivo del esquema es evidente: abaratar el financiamiento y mover sectores sin presionar de inmediato sobre precios.
Sin embargo, desde Epyca también cuestionaron el supuesto "combustible" disponible para ese plan. Según señalaron, el Gobierno sostiene que los dólares fuera del sistema equivaldrían a un PBI: entre USD 170.000 y 200.000 millones dentro del país y otros USD 400.000 millones en cuentas offshore difíciles de repatriar. Para Epyca, esas cifras estarían sobreestimadas, ya que se repiten desde hace décadas y probablemente una parte de esos ahorros se haya gastado.
En el marco del régimen actual, Epyca planteó además que el control de agregados monetarios, con tasas y encajes en niveles récord, se utiliza como ancla de precios mientras la inflación sigue un sendero ascendente: enero marcó 2,9% mensual y 32,4% interanual, por encima de diciembre de 2025 (31,5%). Bajo una lógica comparable a la que se usó como guía durante la Convertibilidad, se espera que una mayor dolarización contribuya a reactivar sin generar inflación, pero la consultora recordó que hubo inflación tanto en pesos como en dólares.