Expensas por las nubes: 1 de cada 3 propietarios ya no puede pagar en CABA
El escenario económico actual forzó a los consorcios de todo el país a reconfigurar sus prioridades financieras. Con una expensa promedio en la Ciudad de Buenos Aires que ya alcanza los $316.390 mensuales, el cumplimiento de este gasto descendió posiciones en la pirámide de obligaciones de los hogares. Para muchas familias, el dilema de "llegar a fin de mes" implica hoy postergar el pago de los gastos comunes para priorizar necesidades inmediatas como alimentos, salud o servicios que, a diferencia de las expensas, sufren cortes directos por falta de pago.
Este fenómeno, bautizado por los administradores como el "efecto enero", se consolidó tras las fiestas y el inicio de las vacaciones, dejando un tendal de deudas que ya se siente en las liquidaciones de febrero. La brecha entre la inflación acumulada (31,5%) y el incremento de las expensas (34,7%) generó un desfasaje que, aunque parece menor, resulta determinante para una clase media que ya opera al límite de su capacidad de pago. En este contexto, la morosidad dejó de ser un indicador estadístico para convertirse en una amenaza real a la operatividad edilicia.
La respuesta de los edificios ante esta falta de fondos fue el ingreso inmediato en un "modo supervivencia". Las administraciones se ven obligadas a realizar una ingeniería contable diaria para cubrir los costos fijos más pesados: salarios del personal con sus correspondientes cargas sociales y los servicios públicos como AySA o el gas central, que registraron aumentos exponenciales. Todo lo que no sea estrictamente urgente pasó a una lista de espera indefinida, alterando por completo la rutina de mantenimiento preventivo de las estructuras.
Morosidad en las expensas: el freno a las obras y el riesgo del mantenimiento mínimo
Cuando los recursos escasean, la primera variable de ajuste en un consorcio son las obras de mejora y el mantenimiento no esencial. Trabajos de pintura en palieres, impermeabilización de terrazas, renovación estética de ascensores o el cambio de luminarias en áreas comunes quedaron totalmente suspendidos. Los edificios hoy funcionan bajo una lógica de atención de urgencias: solo se llama al service si un ascensor deja de funcionar o si una rotura de cañería afecta el suministro de agua de una unidad.
Este freno en la inversión no solo afecta la calidad de vida de los vecinos, sino que también pone en riesgo el valor de las propiedades a largo plazo. Según expertos del sector, el mantenimiento preventivo es mucho más económico que el correctivo, pero hoy los consorcios no tienen margen para la previsión. En muchos casos, para no trasladar aumentos imposibles de pagar a las boletas, se opta por financiar el funcionamiento básico con deudas a proveedores, estirando los plazos de pago de abonos de limpieza o seguridad, lo que genera un círculo vicioso de endeudamiento que difícilmente se resuelva en el corto plazo.
Morosidad récord en el pago de expensas y el impacto en la convivencia
Las estadísticas más recientes en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) son alarmantes: la morosidad general ya se ubica en un promedio del 20%, pero en CABA ese número escala hasta el 31%. Es decir, casi uno de cada tres propietarios o inquilinos mantiene deudas con su edificio. El panorama es aún más crítico en zonas turísticas como la Costa Atlántica, donde la falta de pago durante la actual temporada alcanzó picos del 42%, reflejando la fragilidad financiera de quienes poseen segundas residencias.
Esta situación no solo tiene consecuencias contables, sino que está disparando los conflictos de convivencia. En los edificios con pocos departamentos, el incumplimiento de una sola unidad funcional puede desequilibrar toda la caja, obligando al resto de los vecinos a cubrir el bache para no perder servicios centrales. Esto llevó a un incremento notable en el inicio de ejecuciones de expensas, un proceso judicial que, si bien busca recuperar el capital, suma costas y tensiones en un clima social ya de por sí caldeado por la crisis económica.