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Revelan cuánta plata necesita un joven para vivir solo en Argentina y el dato alarma

De acuerdo a recientes investigaciones, los altos valores mensuales y la inestabilidad laboral dificultan el acceso a un hogar propio
11/03/2026 - 16:35hs
Revelan cuánta plata necesita un joven para vivir solo en Argentina y el dato alarma

En Argentina, independizarse dejó de ser un paso natural en la transición hacia la adultez para convertirse en un desafío económico. La informalidad laboral, el aumento de los alquileres y de los servicios, junto con ingresos que no acompañan ese ritmo, funcionan como barreras estructurales que condicionan esta decisión.

Según la Fundación Tejido Urbano, cuatro de cada diez jóvenes de entre 25 y 35 años no logra sostener un proyecto habitacional propio y continúa viviendo en el hogar de origen, aun en plena edad productiva. En términos absolutos, esto equivale a casi 1,8 millones de personas.

En este contexto, desde Focus Market elaboramos una "Canasta Joven", un ejercicio que busca estimar cuánto debería destinar por mes una persona de entre 20 y 30 años para independizarse. Para ello se dividieron los gastos en categorías y, al mismo tiempo, en dos grandes subgrupos: consumos imprescindibles y consumos variables u opcionales, asociados al desarrollo personal, el ocio y algunos servicios propios de la vida urbana actual.

La primera parte de la canasta reúne los gastos mínimos necesarios para sostener una vida independiente: vivienda, alimentos, salud básica, transporte, educación pública, conectividad y actividad física.

La informalidad laboral complica el acceso al alquiler

Una de las principales barreras estructurales es la informalidad laboral, que limita el acceso al mercado de alquileres. Para firmar un contrato es habitual que se exijan recibos de sueldo y una garantía propietaria. Sin embargo, con niveles de informalidad que alcanzan al 36% de los jóvenes, muchos no pueden cumplir con esos requisitos o acreditarlos formalmente.

En términos de costos, alquilar un departamento de dos ambientes de aproximadamente 35 m² en un barrio como Belgrano requiere alrededor de $550.000 mensuales solo en concepto de alquiler. A este monto se suman $212.000 de expensas (que incluyen servicios como SUM, ascensor y portería o vigilancia) y el equivalente a un mes de alquiler en concepto de depósito.

Como este último es un pago inicial "único", para este ejercicio se prorrateó en 12 meses, lo que representa $45.833 mensuales. A su vez, los servicios públicos básicos como agua, luz y gas registran un promedio conjunto de $104.205 mensuales, considerando las boletas promedio de febrero. De esta manera, el costo mensual de la categoría vivienda asciende a 912.038 pesos.

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El costo mensual de la categoría vivienda asciende a 912.038 pesos.

La segunda categoría contempla alimentos, bebidas, higiene y limpieza, es decir, el gasto habitual de supermercado. Si bien el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publica la Canasta Básica Alimentaria (CBA), en este caso se realizaron ajustes para reflejar de manera más realista los hábitos de consumo de un joven urbano.

El cálculo incorpora distintos coeficientes: uno asociado a la diversificación y calidad alimentaria, otro vinculado al consumo de alimentos listos o procesados, un tercero relacionado con bebidas (alcohólicas y no alcohólicas), snacks y golosinas, y un cuarto que contempla el consumo fuera del hogar. Bajo estos supuestos, el gasto mensual en alimentos y bebidas alcanza los $423.908. Como referencia, la CBA para un adulto equivalente se ubicó en enero de 2026 en $201.939.

En cuanto a los productos de higiene personal y limpieza del hogar, se tomaron como referencia las encuestas de gastos de los hogares, que ubican este rubro entre el 5% y el 10% del gasto mensual en supermercado. Aplicando ese criterio, el gasto estimado asciende a $42.391 mensuales. En conjunto, la categoría alimentos, bebidas, higiene y limpieza alcanza los $466.299 mensuales.

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En conjunto, la categoría alimentos, bebidas, higiene y limpieza alcanza los $466.299 mensuales

Cuánto cuesta la salud privada para un joven

El acceso a la salud en Argentina se organiza a través de tres subsistemas: el público, de acceso gratuito; el de la seguridad social, mediante obras sociales vinculadas al empleo formal; y el privado, a través de empresas de medicina prepaga.

Para los jóvenes que buscan independizarse, la informalidad laboral vuelve a ser un factor determinante. Quienes no cuentan con empleo formal no acceden automáticamente a una obra social, por lo que deben optar entre atenderse exclusivamente en el sistema público o contratar un plan privado. En este cálculo se eligió un plan individual básico de medicina prepaga para una persona de entre 25 y 35 años, con un valor promedio de $238.377 mensuales, sin incluir copagos por prácticas específicas.

A esto se suma el gasto en medicamentos. Un estudio realizado por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) junto a Voices! señala que la automedicación es una práctica extendida en el país, determinando así que seis de cada diez argentinos consumen con frecuencia analgésicos o antiinflamatorios. En función de esos hábitos, se estimó un gasto mensual promedio de $50.000 en medicamentos frecuentes o tratamientos crónicos.

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Un plan de prepaga básico para una persona de entre 25 y 35 años cuesta, en promedio, $238.377 mensuales

La tercera categoría es la del transporte para los desplazamientos diarios. Dado que una parte significativa de los jóvenes no logra independizarse, se asume que en la mayoría de los casos tampoco cuenta con la capacidad económica para adquirir y mantener un vehículo propio. En consecuencia, la movilidad se resuelve mediante transporte público y, en menor medida, a través de servicios particulares.

Para esta estimación se tomaron 96 viajes mensuales en colectivo y/o subte y 12 viajes en servicios como Uber o taxi. Con las tarifas vigentes desde marzo, el boleto de colectivo en la Ciudad de Buenos Aires para tramos de entre 3 y 6 kilómetros cuesta $757,64 con tarjeta SUBE registrada, mientras que el viaje en subte, una vez superados los 40 viajes mensuales, tiene un valor de $792 por tramo.

Bajo estos supuestos, el gasto mensual en transporte público se ubica en aproximadamente $74.383. En cuanto al transporte particular, se estimó un gasto mensual de $68.740 contemplando viajes promedio de 15 kilómetros en horario pico. De esta manera, el costo total de movilidad asciende a $143.123 mensuales.

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El costo de utilizar transporte público puede superar los 140.000 pesos

Respecto a la categoría educación, se consideró el escenario de cursar en la Universidad de Buenos Aires (UBA), que no cuenta con arancel mensual pero sí implica gastos asociados a útiles y materiales básicos que, prorrateados anualmente, representan $5.417 por mes.

En servicios secundarios, incorporamos aquellos de conectividad indispensables: internet ($90.880), telefonía móvil ($77.320) y cable ($34.400). En deportes, ocio y recreación, para ser generales se incluyó únicamente la cuota de un gimnasio como actividad básica ($68.000).

Así, el costo mensual de los gastos mínimos y necesarios para independizarse asciende a 2.085.853 pesos

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El costo mensual de los gastos mínimos y necesarios para independizarse super los 2 millones de pesos

Qué gastos opcionales se suman a la canasta

A partir de ese piso, la canasta incorpora un segundo grupo de consumos que, si bien no son estrictamente indispensables para la supervivencia, forman parte de la vida social, educativa y cultural de muchos jóvenes.

En Salud, aparece el acompañamiento terapéutico, una práctica cada vez más presente en la vida cotidiana. Para este ejercicio se incluyeron dos sesiones mensuales de terapia psicológica, con un valor promedio de $40.000 cada una, lo que representa $80.000 mensuales.

En Educación, también se consideró un escenario alternativo al de la universidad pública: estudiar en una universidad privada. Dado que los aranceles varían según institución, carrera y prestigio académico, se calculó un promedio entre siete universidades privadas, lo que arroja un costo mensual de $1.101.206. A esto puede sumarse la realización de cursos extracurriculares con certificación, estimados en $27.200 mensuales.

Como gran parte del consumo cultural y de entretenimiento se canaliza a través de plataformas digitales, se adicionan los gastos en streaming, que incluyen servicios de películas, música y packs deportivos, con un costo estimado en $56.505 mensuales.

También se contemplaron suscripciones a herramientas de inteligencia artificial y ampliación de almacenamiento en la nube, utilizadas cada vez con mayor frecuencia en ámbitos laborales o educativos, con un gasto estimado de $39.945.

Respecto al apartado de Deporte, ocio y bienestar pueden incorporarse la cuota de un club deportivo ($70.000), salidas recreativas económicas como el cine ($12.500), y la asistencia a recitales o conciertos, cuyo valor anual se prorrateó en $30.000 mensuales. También se contempló el gasto anual de vacaciones de una semana en la Costa Atlántica, incluyendo alojamiento, comidas y traslados, prorrateado en $40.417 por mes.

En conjunto, este grupo de consumos variables y opcionales suma $1.457.773 mensuales y en conjunto con los imprescindibles, elevan la Canasta Joven a 3.543.626 pesos.

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La Canasta Joven también incluye consumos variales y opcionales

Cuántos salarios mínimos se necesitan para vivir solo

A partir de marzo, el Salario Mínimo Vital y Móvil es de $352.400. Este ingreso representa apenas el 10% del valor estimado de la Canasta Joven Completa. Dicho en otras palabras, serían necesarios cerca de diez salarios mínimos para cubrir el costo total de esta canasta.

La magnitud de esta brecha permite dimensionar por qué la independencia económica se vuelve cada vez más difícil para una parte importante de los jóvenes. La combinación de ingresos inestables, altos costos de vivienda y requisitos formales de acceso al alquiler configura un escenario en el que incluso quienes trabajan encuentran dificultades para sostener un proyecto de vida autónomo.

Mejorar esta situación requiere abordar de manera simultánea varios problemas estructurales. Por un lado, consolidar la formalización del empleo joven y avanzar en políticas que faciliten el acceso a la vivienda, ya sea mediante garantías alternativas, créditos accesibles o esquemas de alquiler más flexibles. Por otro, promover condiciones económicas que permitan que los ingresos crezcan en línea con el costo de vida. Sin cambios estructurales en estos aspectos, la independencia seguirá postergándose y el hogar familiar continuará siendo para muchos jóvenes la única alternativa posible.