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Los números de la pobreza: "Hay un problema de medición y de realismo de esas mediciones"

Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, analizó la reciente publicación del índice de pobreza en el país
04/04/2026 - 19:38hs
Los números de la pobreza: "Hay un problema de medición y de realismo de esas mediciones"

La reciente difusión de los índices de pobreza en Argentina ha generado un intenso debate técnico y social. Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), puso bajo la lupa los datos oficiales y advirtió que la baja reportada contiene un componente de "ficción metodológica". Según el especialista, si bien existe una mejora estadística, esta no se traduce de manera lineal en una mayor capacidad de consumo para los hogares.

Salvia aclaró que no se trata de una manipulación política del INDEC, sino de limitaciones técnicas de un sistema que utiliza parámetros de consumo de hace dos décadas. "Hay un problema de medición y de realismo. La gente no está sintiendo en el bolsillo que tiene más capacidad que hace un año; por el contrario, cae el consumo de lácteos, yerba y productos básicos", describió el sociólogo, en diálogo con la AM 990, marcando la distancia entre el dato frío y la realidad de las góndolas.

Para el titular del Observatorio, el fenómeno actual se explica porque el gasto en servicios básicos (luz, agua, gas y transporte) ha absorbido una porción mucho mayor del presupuesto familiar, dejando menos dinero disponible para otros bienes. "La gente deja de ser pobre estadísticamente porque puede pagar servicios, pero no porque tenga más capacidad de compra real", sentenció.

El desfase de las canastas y el peso de las tarifas

Uno de los puntos centrales del análisis de Salvia es la utilización de parámetros de consumo desactualizados que no reflejan la estructura de gastos de la Argentina de 2026. El especialista detalló las distorsiones que influyen en el número final, y en primer lugar señaló que "se están considerando estructuras de consumo de los años 2004 y 2005, cuando los alimentos tenían un peso mayor y las tarifas de servicios eran significativamente más bajas".

Además, indicó que el índice utilizado para actualizar las canastas también arrastra ponderadores antiguos, lo que genera una caída de la pobreza que Salvia califica como "extraordinaria" en los papeles, pero no en la práctica. Por otro lado, habló de una mejora en la captación de ingresos: el INDEC ha mejorado su metodología para medir cuánto dinero entra en los hogares. Al contrastar ingresos mejor medidos contra una canasta "barata" por estar desactualizada, el índice de pobreza tiende a la baja de forma artificial.

Pobreza estructural y el golpe a la clase media baja

A pesar de las críticas metodológicas, Salvia reconoció un componente genuino en la mejora de los datos: la desaceleración de la inflación en alimentos. Esto hace que "la caída de la indigencia sea más realista que la caída de la pobreza", ya que los sectores más vulnerables destinan casi la totalidad de sus ingresos a comer.

Sin embargo, el panorama para la clase media baja es de un ajuste constante. Según el director de la UCA, este sector está achicando gastos corrientes para poder afrontar los aumentos tarifarios, lo que deriva en una reducción de la inversión en "capital humano". Esto se traduce en familias que dejan de mejorar su casa, reducen gastos en salud o educación y se sienten más ajustadas que en años anteriores.

Finalmente, Salvia advirtió que el país corre el riesgo de "cristalizar" una pobreza estructural de entre el 25% y el 30%. Con un empleo privado estancado y un aumento del trabajo informal y precario, el sociólogo concluyó que, si bien no hay una crisis alimentaria generalizada, tampoco existe una tendencia clara hacia la mejora sustancial de la calidad de vida de los argentinos.

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