Mientras la economía cae, surge una nueva luz amarilla en el plan Caputo que inquieta a inversores
En medio del ajuste al que se ve obligado el Gobierno para sostener el orden de las cuentas públicas, una "nueva" variable entró en el radar de los inversores de la City. Se trata de la "deuda flotante", que empezó a crecer de manera sensible en los últimos tiempos. Y para los financistas pone en riesgo el superávit fiscal.
La denominada "deuda flotante" —que el Gobierno informa de manera regular— es la que se forma por los gastos comprometidos por el ministerio de Economía pero que son "pisados" y postergados para más adelante para evitar una descomposición de los registros fiscales.
El dato que alarmó a la City fue el que se conoció en las últimas horas, cuando la Tesorería informó que la "deuda flotante" creció casi $2 billones en un solo mes.
Ya alcanzó a los $4 billones. No es una cifra inmanejable, pero en las consultoras destacaron que ese salto en un solo mes podría enmascarar un problema de fondo, en medio de la caída de la recaudación impositiva.
El golpe brutal a la economía real que complica todo
La actividad económica de febrero arrojó un resultado desalentador: el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una caída del 2,6% intermensual desestacionalizado.
Esta cifra no es menor, ya que representa la mayor contracción desde abril de 2020, en plena pandemia, y se posiciona como la sexta caída más profunda desde que se inició la serie estadística.
Con este resultado, el primer bimestre del año ya acumula un retroceso del 2,2%, evidenciando un arranque de 2026 sumamente debilitado.
La crisis golpea con una heterogeneidad marcada. Mientras que las actividades intensivas en capital lideran la expansión, los sectores que ocupan mayor cantidad de mano de obra están en caída libre.
Desde diciembre de 2023, la construcción se desplomó un 22,4% y la industria manufacturera un 8,8%.
Ancla fiscal en la mira: temor en la City
Este verdadero golpe a la economía real —al que se suma también el comercio minorista y el mayorista— impacta de lleno en el corazón de la estrategia oficial: el ancla fiscal.
Con ingresos reales que caen sistemáticamente desde hace ocho meses, la sostenibilidad del superávit de las cuentas públicas comienza a ser seriamente cuestionada en el mercado financiero.
Lo dicho más arriba: en este escenario que se complejizó en los últimos tiempos, devino un factor crítico que el mercado monitorea con lupa: el crecimiento de la deuda flotante (el gasto devengado pero no pagado a tiempo).
En marzo, la deuda exigible de la administración central saltó de $1,9 billones a $4 billones, lo que implica un incremento de $2,1 billones.
Se trata de la mayor suba en términos de pesos constantes registrada en la era Milei. Este salto en la deuda flotante sugiere que el superávit del "Sector Público Nacional No Financiero", que fue de $0,93 billones, podría estar ocultando un "ajuste postergado".
El superávit de la Administración Central solo explicó el 42% de ese resultado, lo que pone el foco en el posible achicamiento del superávit primario base caja.
"El ancla fiscal vuelve a quedar bajo la lupa", concluyó un informe a clientes de la consultora PPI (Portfolio Personal Inversiones).
¿Ajuste sobre el ajuste?
Con ingresos castigados por la recesión y un ajuste que se apoya cada vez más en gastos postergados, la discusión económica vira de la "foto" del superávit actual hacia la sostenibilidad del flujo futuro.
Parece claro que sin un rebote claro de la actividad, el esquema financiero actual enfrenta un desafío complejo.
La recaudación impositiva viene en declive desde hace ocho meses, pero recién ahora se percibe la necesidad del Gobierno de "pisar" gastos, además de los ajustes que se vienen realizando en los distintos presupuestos de las oficinas oficiales.
De hecho, el ministro Caputo acaba de reclamarle a los funcionarios de toda la administración que apliquen una reducción de las erogaciones. Algo que deberán informar en las próximas horas.
Actividad en la mira
Los últimos datos de la denominada "economía real" fueron malos. Los principales sectores mostraron caídas contundentes en febrero:
- La industria manufacturera se contrajo 8,7% interanual
- El comercio mayorista y minorista cayó 7,0%, también contra un año atrás
- El rubro "electricidad, gas y agua" retrocedió 6,0% contra febrero del año pasado
- La construcción lo hizo en un 0,6%
En conclusión, según el INDEC, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una caída de 2,1% interanual en febrero.
Y un llamativo 2,6% contra el mes anterior, en la serie desestacionalizada.