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ALERTA

Molinos y Arcor contra YPF, en medio de la "nueva economía" de Milei

Los balances de las empresas líderes dan cuenta de una división productiva en la Argentina. Costos, deuda, y consumo bajo estrés.
06/05/2026 - 13:04hs
Molinos y Arcor contra YPF, en medio de la "nueva economía" de Milei

La economía argentina atraviesa una heterogeneidad profunda que está generando una brecha abismal entre los distintos sectores.

Los balances de las principales compañías que cotizan en Bolsa revelan dos realidades opuestas: mientras el sector energético vuela, el consumo masivo y la industria ligada al mercado interno luchan por no hundirse en el endeudamiento.

Queda claro al analizar los propios números de algunas de las compañías más conocidas.

El abismo de las ventas entre consumo y energía que parte la economía en dos

La disparidad en la facturación es el primer síntoma de este escenario de "dos velocidades".

Según los datos que son públicos, el sector del petróleo y la energía logró más que duplicar sus ventas entre el promedio del bienio 2021-2023 y el año 2025.

En la vereda de enfrente, gigantes del consumo masivo como Arcor y Molinos Río de la Plata, junto a firmas como Mastellone y Havanna, enfrentan una caída acumulada del 12% en sus ventas en términos reales en el mismo período.

Esta especie de dualidad se explica por un combo letal para el mercado interno: el derrumbe de la demanda de los consumidores, una apertura importadora -que presiona sobre los precios- y una apreciación cambiaria que le quita competitividad a los sectores transables.

Mientras tanto, YPF y Pampa Energía capitalizaron la maduración de proyectos en Vaca Muerta y la suba de tarifas locales medidas en dólares, logrando sortear incluso la caída de los precios internacionales del crudo.

Rentabilidad en mínimos históricos para la industria del consumo

Un pormenorizado informe de los técnicos del Banco Provincia, dirigidos por el economista Matías Rajnerman, dio las claves de lo que está sucediendo.

La caída de las ventas no fue compensada por una baja de costos. El margen de rentabilidad de la economía "no petrolera" se desplomó del 18,5% al 11% entre 2023 y 2025, alcanzando mínimos desde la pandemia.

Para el consumo masivo y los insumos difundidos (donde operan Aluar y Siderar), la rentabilidad actual se ubica en los niveles más bajos de la última década.

En contraste, el promedio de YPF y Pampa pasó de una rentabilidad del 22,8% al 28,2%.

La brecha es clara: el nuevo modelo económico parece haber diseñado un escenario donde el sector energético puede recomponer márgenes y cantidades simultáneamente, mientras que la industria tradicional debe ajustar por ambos frentes.

El fantasma de la deuda y el riesgo inminente de 2026

Uno de los datos más alarmantes para el sector que lideran Arcor y Molinos es el deterioro de sus hojas de balance.

Ante la caída del flujo de fondos propios, estas empresas se vieron obligadas a aumentar su demanda de crédito para estabilizar la producción y cubrir gastos corrientes.

El resultado es un salto preocupante en el ratio de deuda neta sobre EBITDA:

  • En la economía "no petrolera", el cociente se cuadruplicó en los últimos dos años, pasando de 0,3 a 1,2 años
  • Esto significa que las ganancias de todo un año ya no alcanzan para repagar el stock de deuda actual
  • En contraste, en el sector energético, el financiamiento propio se encuentra en máximos históricos
  • Esto permite que su endeudamiento —aunque nominalmente alto por la naturaleza de sus inversiones de largo plazo— sea mucho más saludable en relación con su capacidad de generación de caja

La sostenibilidad del modelo para las empresas vinculadas al consumo interno está en jaque: si los flujos reales de caja no mejoran en el corto plazo por un rebote de la demanda, el endeudamiento que sirvió como aliciente en 2024 y 2025 podría transformarse en un salto de la morosidad en 2026.

Hasta ahora, las tensiones se han moderado con más financiamiento bancario, pero como advierten los números, lo que estabilizó inicialmente la producción frente a una caída de ventas transitoria puede agravar el resultado final si el deterioro del mercado interno se vuelve permanente.

La "nueva economía" de Milei muestra hoy un polo energético globalizado y próspero frente a una industria nacional que intenta sobrevivir, bajo estrés.

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