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Polémica por "maquillaje" en balance del BCRA: economistas acusan al Gobierno de emisión encubierta

Tras el balance del BCRA, se produjo una transferencia de "ganancias" al Tesoro. Una parte cancelará letras intransferibles, pero $6 billones quedan libres
15/05/2026 - 07:11hs
Polémica por "maquillaje" en balance del BCRA: economistas acusan al Gobierno de emisión encubierta

Polémica monetaria, versión 2026: otra vez se produce un intercambio de billetes y letras entre el Banco Central y el Tesoro, que los economistas críticos reprueban con acusaciones de "maquillaje contable" y de un regreso de la "maquinita de emitir pesos".

Es una acusación que choca de frente contra el discurso oficial, que habla de una reducción de la deuda del Tesoro y de un saneamiento en el balance del BCRA.

Todo ocurre porque, tras el balance de la entidad presidida por Santiago Bausili, la línea final arrojó una ganancia por $34,3 billones. Esto fue posible gracias a la valorización de títulos en la cartera del BCRA, como las letras intransferibles que le había colocado el Tesoro durante la anterior gestión del peronismo. El hecho de que durante el año pasado se haya generado una inflación de 31,5% mientras la cotización del dólar subió un 42% genera una valorización de ese "activo".

En consecuencia, el balance del Central deja una ganancia que es transferida al Tesoro. Pero, como el propio ministro Toto Caputo reconoce en su comunicado, las letras intransferibles son, en realidad, un activo ilíquido y sin valor de mercado, que el BCRA había sido forzado a recibir, a cambio de dólares, que son un activo líquido y valioso. Ahora, para mejorar el balance, el Central se deshace de esas letras y se las devuelve al Tesoro.

La polémica está en cómo se las valúa. Porque mientras el BCRA le transfiere $24,4 billones, el Tesoro le devuelve sólo $18,4 billones para sacarle el "clavo" de las letras intransferibles y se queda con $6 billones netos, que le sirven para comprar dólares.

Contabilidad creativa

Desde el punto de vista del gobierno, ese pasamanos de dinero es virtuoso: achica la deuda del Tesoro, le deja un remanente de pesos con los cuales comprar dólares para hacer frente a los vencimientos y, además, depura al balance del BCRA de esos activos indeseables.

En la teoría, todos están de acuerdo, pero a la hora de hacer los números aparecen las diferencias. En la estimación de Salvador Vitelli, de Romano Group, lo que hace el Central es un reconocimiento de que esas letras, que nominalmente eran por u$s52.533 millones, tienen una paridad de 31,3%.

"Si contemplamos que del giro de utilidades usarían u$s13.200 millones para comprar u$s21.700 millones, implica una paridad de 60,8%", afirma el economista, para graficar cuál será la ganancia contable del Central.

Los más críticos consideraron que ese pasamanos fue la forma de "desaparecer u$s21.700 millones de deuda soberana sin pagar un solo dólar real", al decir del consultor Christian Buteler.

Y argumenta al respecto: "Un truco: la operación se hace por debajo de la par, teóricamente a precio de mercado a pesar de que estos instrumentos no tienen cotización de mercado. Esto genera un ‘ahorro’ al Tesoro en perjuicio del BCRA, materializando el precio de descuento al que lo tiene registrado".

También se mostró crítico Gabriel Caamaño, director de la consultora Outlier, que reclamó "cortar con la contabilidad creativa y ser consistente".

Su punto es que si las letras intransferibles eran un mero asiento contable en el balance del BCRA, entonces su cancelación contra otro asiento contable -en referencia a las utilidades devengadas- no puede ser considerada una mejora real ni en el balance del Central ni en la disminución de la deuda consolidada -es decir, la del Tesoro y la del Central, sumadas-.

¿La vuelta de la maquinita?

En definitiva, lo que los economistas consideran es que el efecto por los $18,4 billones que ingresan al Tesoro y luego vuelven en forma de dólares al BCRA, resultará neutro.

En cambio, el remanente de $6 billones que le quedarán libres al Tesoro constituye, en los hechos, una emisión monetaria, similar a las transferencias que en el gobierno anterior hacía el Central para ayudar a equilibrar las cuentas fiscales en rojo.

Este dato refuerza la visión de quienes argumentan que, en realidad, la situación fiscal es menos robusta de lo que el gobierno quiere mostrar. Ya desde hace tiempo hay un debate técnico respecto de cómo se contabiliza el pago de intereses ya devengados pero todavía no pagados. Y, ahora, los últimos números de la Oficina de Presupuesto del Congreso dejó en evidencia cómo, de no ser por el ingreso extraordinario de privatizaciones y de valorización de bonos, las cuentas ya estarían registrando un déficit primario.

En realidad, no es la primera vez que ocurre. Ya el año pasado se había realizado una operación similar, cuando el BCRA giró utilidades al Tesoro por $11,7 billones -equivalente a unos u$s10.000 millones, según el tipo de cambio de ese momento. El argumento oficial era que el BCRA había saneado su balance gracias a la eliminación de pasivos y a la valorización de bonos en su haber.

Gracias a esa situación, explicaba en ese momento Federico Furiase -hoy secretario de Finanzas- se ayudaría al Tesoro a saldar vencimientos de deuda. Y, como el remanente quedaría depositado en la cuenta que el Tesoro tiene en el BCRA, el efecto monetario sería neutro.

Un año después, reaparecieron las críticas en el sentido de que esa medida fue un uso disimulado de la "maquinita". Tanto que circularon informes donde se calculaba que la aceleración inflacionaria ocurrida en la segunda mitad del año pasado coincidía con el costo matemático de intentar absorber ese excedente.

Esa expansión implicó un salto de 26% en la base monetaria amplia -que incluye también títulos de deuda pública-, lo que lleva a los críticos a afirmar que "la emisión de ayer es la inflación de hoy".

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