El FMI no se guarda nada: se queja de que el dólar está muy barato y pide medidas urgentes
El staff del FMI le hizo una dura advertencia a Javier Milei, en el tema más sensible para cualquier gobierno argentino: el precio del dólar. Los técnicos del organismo abordaron la cuestión en su última evaluación sobre la economía.
En un documento donde mandan los elogios al ordenamiento fiscal del país, logrado desde la asunción del líder libertario, también hay espacio para los reclamos. Por ejemplo, hay un pedido de una reforma impositiva que amplíe la cobertura del impuesto a las Ganancias a una mayor parte de trabajadores. O que se dé de baja al monotributo.
Y también una advertencia por el atraso cambiario, que el FMI considera hasta un 22% al momento de la evaluación, en marzo último. Teniendo en cuenta que el dólar casi no se movió, el cuadro se agravó notoramiente bajo los ojos del organismo.
Precio del dólar se convirtió en el principal foco de tensión con el FMI
El equilibrio entre el proceso de desinflación y el mantenimiento de la competitividad externa se convirtió en el principal foco de tensión entre el Gobierno y el Fondo Monetario.
En un exhaustivo documento técnico que analiza la evolución del sector externo argentino, el organismo multilateral puso números a una de las mayores preocupaciones del mercado: el atraso cambiario.
Según las estimaciones del staff del Fondo, el tipo de cambio real de Argentina presenta una brecha significativa. El organismo calcula que esa brecha cambiaria se sitúa en un rango de entre el 9,5% y el 22%, con un punto medio del 15,8%.
Esta cuenta, que fue estimada con los datos promedio del año pasado, seguramente, se acrecentó durante el primer trimestre. El propio FMI estimó que la apreciación real del tipo de cambio fue del 13% entre enero y marzo últimos.
Este diagnóstico confirma que, para el FMI, el peso argentino está apreciado. O, lo que es lo mismo, la Argentina quedó cara en dólares.
El fin del "colchón" de competitividad preocupa al FMI
El documento del FMI detalla cómo se fue diluyendo la ventaja cambiaria obtenida tras las devaluaciones iniciales.
Esta nueva fase de apreciación del peso, según el FMI, fue impulsada por dos factores principales: los ingresos récord provenientes de las exportaciones agrícolas y energéticas, y las fuertes entradas de capitales financieros, por la colocación de títulos de deuda de las empresas locales.
El organismo fue tajante al respecto: esta apreciación reciente erosionó las ganancias de competitividad obtenidas previamente. Incluso destaca que esta presión al alza sobre la moneda se produjo a pesar de los esfuerzos del Banco Central por comprar divisas en el mercado durante los últimos meses.
Desde comienzos de año, el BCRA lleva comprados u$s9.677 millones. Ayer adquirió la friolera de u$s477 millones.
En el "staff report" del Fondo figura que el organismo le pidió al Gobierno la acumulación de reservas por un total de u$s10.000 millones a lo largo de este año.
Hasta ahora, el BCRA compró divisas pero no las acumuló. Una tendencia que debería revertirse de acá en más.
La advertencia: no usar el dólar como ancla
Uno de los puntos más sensibles del documento técnico tiene que ver con la estrategia de desinflación del Gobierno. El FMI advierte explícitamente que Argentina debe "evitar la dependencia excesiva de la apreciación de la moneda con fines de desinflación a corto plazo".
En lugar de utilizar el tipo de cambio como un ancla para frenar la suba de los precios, el organismo propone que la "flexibilidad cambiaria" sea la "primera línea de defensa" para gestionar la volatilidad y los shocks externos.
Para el Fondo, la acumulación de reservas internacionales es "esencial" para asegurar un acceso estable a los mercados de crédito, y esto "requiere políticas macroeconómicas calibradas que no fuercen una apreciación artificial".
El dilema de la "abundancia"
El informe dedica un apartado especial a cómo gestionar los "ingresos extraordinarios" (windfalls) que se proyectan para los sectores de energía y minería, que hoy son las estrellas de la economía argentina y aseguran ingresos muy fuertes de divisas.
El FMI teme que una entrada masiva de dólares de estos sectores profundice el atraso cambiario (lo que en economía se conoce como "enfermedad holandesa").
Para limitar las "distorsiones derivadas de la posible presión al alza sobre el tipo de cambio real", el Fondo sugiere:
- "Ahorrar una gran parte de estos ingresos extraordinarios" mediante una política fiscal más ajustada
- Acelerar la "acumulación de reservas" en el Banco Central
- Fortalecer la regulación prudencial para evitar auges crediticios insostenibles y descalces cambiarios
La postura monetaria y el futuro del cepo al dólar
Aunque el FMI considera que la postura monetaria actual es "apropiadamente restrictiva", señala que esto se refleja precisamente en la "continua apreciación de la moneda" en un contexto de expansión contenida de la base monetaria.
Hacia adelante, el organismo condiciona la sostenibilidad de un peso fuerte a la fortaleza de la economía real.
Un tipo de cambio real más apreciado sólo podría justificarse en el mediano plazo si las "reformas estructurales" en curso logran "ganancias sostenidas de productividad y competitividad".
En este sentido, el FMI reclama avanzar con una economía más abierta, con menos barreras laborales y de mercado, y la "flexibilización gradual de las restricciones cambiarias (cepo)" a medida que las condiciones lo permitan.
Hasta que esas reformas no den frutos en la productividad real, el organismo sugiere que confiar únicamente en un dólar barato es un camino riesgoso que compromete la resiliencia externa del país.
¿Qué hará Milei en los próximos meses? ¿Seguirá la receta del Fondo Monetario o se mantendrá en la postura férrea de contener el tipo de cambio sea como sea, para lograr la desinflación, y así tener más chances en la carrera electoral de 2027?