Crece el temor a que queden estadios semi vacíos durante el Mundial: ¿la FIFA sufre "falla de mercado"?
El cambio de sistema para la venta de entradas del Mundial FIFA traería, supuestamente, mayor transparencia y un protagonismo para que los propios hinchas -el mercado, en términos económicos- decidieran los precios. Sin embargo, los últimos reportes indican que los precios son impagables, rígidos a la baja y que se arriesga que muchos partidos muestren porciones vacías en los estadios.
El tema ha sido durante años materia de debate entre directivos, economistas, sponsors y miles de aficionados en todo el mundo. La crítica comúnmente escuchada era que resultaba casi imposible conseguir tickets en el mercado oficial, porque rápidamente los cupos se agotaban. Y que, en paralelo, funcionaba un mercado negro con el que muchos hacían fortuna.
Las investigaciones judiciales realizadas en Estados Unidos por corrupción en el fútbol internacional luego de la asignación de Qatar como sede del mundial 2022 incluyó, entre otras acusaciones, la sospecha de que había asociaciones en las que los propios dirigentes participaban de la reventa.
Fue por eso que se cambió el sistema, para pasar a un concepto "de libre mercado", en el que la FIFA pone un precio base y vende a revendedores oficiales, que fijan cada entrada según el libre juego de la oferta y la demanda.
Esto ha hecho que haya grandes divergencias en los precios, con entradas que han caído por debajo de su valor oficial y otras que lo han multiplicado por cinco. Hasta ahora, el partido menos cotizado es Cabo Verde versus Arabia Saudita, que se puede ver por u$s160, mientras que la mayor demanda dentro de la fase de grupos es para Colombia – Portugal, donde el ticket más barato cuesta u$s2.646, según la información de Vivid Seats, uno de los resellers autorizados.
¿Una falla de mercado?
El nuevo sistema, llamado "de precios dinámicos" está inspirado en el esquema de subastas que se aplica en otros deportes de Estados Unidos. Y, contrariando las expectativas iniciales, hay fuertes quejas por los problemas de funcionamiento.
Es una situación que parece dar la razón a los economistas que hablan de "fallas de mercado", entre los que destaca el premio Nobel Joseph Stiglitz, cercano a los gobiernos peronistas -recomendó a su alumno Martín Guzmán para el cargo de ministro en 2019-, y denostado públicamente por Javier Milei.
En la teoría, los precios deberían fluctuar, de forma tal que todos los partidos se jugaran a estadio lleno. Sin embargo, hay reportes de quejas por un remanente de 170.000 entradas sin vender y rigidez a la baja de los precios.
Hay una razón para ello: durante el mes pasado los portales de los revendedores ya bajaron un 20% los valores, y algunos se encuentran con que hicieron un mal cálculo del negocio, de manera que si continúan aplicando descuento, terminarán perdiendo dinero, según una investigación publicada por el diario Financial Times.
Esto lleva a que los revendedores intenten "pulsear" hasta el momento mismo de los partidos, con la esperanza de que se movilice una mayor demanda.
Incluso para los partidos de la selección estadounidense hay todavía más de 4.000 entradas disponibles para el partido debut contra Paraguay -los asientos más baratos no bajan de u$s817-.
Y la situación ya está tomando tintes de discusión política, como quedó demostrado por la protesta de los fiscales generales de los estados de Nueva York y Nueva Jersey -dos de las principales sedes del evento-, que denunciaron que los precios de las entradas saltaron a precios imposibles de pagar por los aficionados.
Por su parte, la FIFA no da señales de preocupación por el hecho de que pueda haber estadios con sillas vacías, y afirma que este mundial generará un movimiento económico mayor a u$s3.000 millones, entre ventas de entradas y servicios turísticos. En comparación con el torneo de Qatar 2022, supone un incremento superior a 200%.
Argentina, entre las más cotizadas
Por cierto que, en lo que respecta a las selecciones latinoamericanas, ninguna parece afectada por el problema de las entradas. El fanatismo del fútbol en esta región, sumado al hecho de que México sea sede y, además, de que haya grandes comunidades inmigrantes viviendo en EE.UU. hace que la demanda parezca asegurada.
Colombia es el caso más destacado: sus entradas en el mercado de reventa han llegado a quintuplicar el precio original fijado por la FIFA. Previsiblemente, también México ocupó un lugar alto en ese ranking, y ya prácticamente no quedan entradas disponibles.
En lo que respecta a Argentina, al contrario de lo que ocurre con los bonos de deuda soberana, las entradas para los partidos de Argentina figuran entre las más apetecidas, y pertenecen al selecto grupo de las que se ofrecen por más de u$s1.000 en la primera fase.
El partido más caro será contra la selección austríaca, cuyas entradas arrancan en u$s1.212, seguido por el encuentro contra Jordania -u$s1.059- y finalizando con el match ante Argelia -u$s756-.
De todas formas, la Scaloneta perdió el "clásico" sudamericano contra Brasil, cuyas entradas para los partidos de primera fase cotizan en torno a u$s1.800.
Apostando a ciegas
También están a la venta las entradas de los partidos de eliminación, que empiezan el domingo 28 de junio y culminan en la final a disputarse el domingo 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.
Para quienes quieran asegurarse hoy un precio que podría multiplicarse varias veces, hay disponibilidad desde unos u$s645 para los partidos de segunda fase. En cuartos de final, la cotización promedio para los asientos más económicos se ubica en u$s1.660, mientras las semifinales no bajan de u$s2.400.
Para quienes tengan fe de que la albiceleste completará su camino hasta la final, el precio de la entrada puede asegurarse hoy por un precio "ganga" de u$s7.380 en los asientos más baratos.
Como siempre en los mercados, todo se reduce a una cuestión de expectativas: con Argentina en una final, es probable que el precio se vaya bien por encima de los u$s10.000. Como antecedente reciente, hace cuatro años en Qatar hubo quienes desembolsaron hasta u$s15.000 para ver a los capitaneados por Lionel Messi ganarle a la Francia de Kylian Mbappé en la tanda de penales. Y, hasta ahora, nadie se quejó de que no haya valido la pena.