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Rappallini: "La industria fue un ancla para la inflación, pero necesita menos impuestos para competir"

Con fuertes caídas en la actividad, empresarios reclaman alivio fiscal y alertan sobre la amenaza de despidos y el desigual impacto sectorial
24/06/2026 - 10:37hs
Rappallini: "La industria fue un ancla para la inflación, pero necesita menos impuestos para competir"

La Unión Industrial Argentina (UIA) salió a marcar la cancha antes de que el Gobierno avance con su plan de apertura comercial. Martín Rappallini, presidente de la entidad, defendió el papel clave que jugó el sector manufacturero para frenar la inflación y reclamó bajar impuestos para que las empresas puedan competir en un mundo cada vez más agresivo.

En declaraciones a Infobae en Vivo, el dirigente empresarial advirtió que la actividad industrial atraviesa un escenario dispar. Hay sectores que todavía no levantan cabeza. Desde mediados de 2023, el sector perdió 70.000 puestos de trabajo y muchas empresas tuvieron que cerrar sus puertas.

Rappallini plantó bandera. Sostuvo que la industria fue "un gran ancla para la inflación" durante los últimos dos años. Mientras el resto de la economía se incendiaba, los precios industriales avanzaron a un ritmo mucho más moderado.

Cómo la industria ayudó a contener la inflación

Los números que presentó el titular de la UIA son contundentes. Mientras la inflación general acumuló entre 180% y 190% en los últimos dos años y los servicios registraron aumentos cercanos al 300%, los precios industriales crecieron alrededor del 120%.

"Cuando se observan los niveles de inflación de los últimos dos años, la inflación general estuvo en torno al 180% o 190%, los servicios alrededor del 300%, muy por encima de la inflación general, y la industria en 120%. Nosotros hemos sido un gran ancla para la inflación", afirmó Rappallini.

Esa contención de precios se dio en un contexto donde muchos sectores aplicaban aumentos automáticos. Los servicios públicos, los alquileres y las tarifas se dispararon. La industria, en cambio, tuvo que absorber costos para no perder mercado interno.

Ahora, con ese argumento sobre la mesa, la UIA exige contrapartidas. Rappallini fue directo: "Bajemos los impuestos, porque hoy se hace difícil competir con un mundo globalizado, muy agresivo por parte de China. El sector industrial necesita tener condiciones para poder competir".

Qué reclama la UIA al Gobierno para mejorar la competitividad

El presidente de la UIA reconoció que hubo avances. El Gobierno ya redujo los derechos de exportación para productos industriales. Una primera etapa de rebajas benefició a las pequeñas y medianas empresas, y una segunda fase continuará de manera gradual hasta el próximo año.

Pero Rappallini considera que todavía quedan reformas pendientes. La UIA mantiene conversaciones permanentes con el Gobierno para avanzar en medidas concretas. Entre ellas, una reducción de los aportes patronales y la creación de un régimen especial para la industria.

El modelo que proponen es similar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que buscó colocar a los proyectos vinculados a recursos naturales en igualdad de condiciones con competidores internacionales como Chile, Perú, Australia o Estados Unidos. Según Rappallini, la industria manufacturera necesita herramientas similares para enfrentar la competencia de Brasil y, especialmente, China.

El dirigente también cuestionó el peso de la carga fiscal sobre las empresas. A su entender, la presión tributaria ronda el 50%, aunque las estadísticas oficiales reflejan un nivel menor debido al elevado grado de informalidad que existe en la economía argentina.

Esa carga impositiva, sumada a costos energéticos y logísticos elevados, deja a la industria local en desventaja frente a productos importados que ingresan con ventajas arancelarias. Para Rappallini, sin igualdad de condiciones, la apertura comercial puede terminar siendo letal para sectores enteros del tejido productivo.

Una recuperación a dos velocidades que deja sectores muy golpeados

Más allá del proceso de estabilización macroeconómica, el panorama industrial sigue siendo complejo. Rappallini describió una recuperación desigual y sostuvo que será necesario estimular el consumo y ampliar el acceso al crédito para consolidar la reactivación.

"La segunda mitad del año luce compleja. Hay que motivar el consumo y generar condiciones para que haya crédito, para que todos los sectores que están rezagados vuelvan a reactivarse", señaló el presidente de la UIA.

La actividad industrial continúa mostrando una evolución "a dos velocidades". Mientras algunos rubros comenzaron a recuperarse, otros permanecen muy por debajo de los niveles alcanzados en 2022. La construcción, la industria textil, el calzado, la metalmecánica y los fabricantes de autopartes todavía operan entre 25% y 30% por debajo de los registros de hace cuatro años.

En términos generales, el conjunto de la industria manufacturera aún opera aproximadamente 10% por debajo de los niveles de 2022. Un período que, según recordó Rappallini, ya reflejaba un importante atraso acumulado tras casi 15 años de estancamiento productivo.

Aun así, destacó como aspectos positivos el crecimiento que muestra la economía y el desempeño de las exportaciones. Pero insistió en que esos indicadores no alcanzan para describir la realidad de todos los sectores productivos. Hay ganadores y hay perdedores. Y entre los perdedores está el empleo industrial.

El drama del empleo: 70.000 puestos perdidos desde mediados de 2023

El deterioro del empleo industrial continúa siendo una de las principales preocupaciones del sector. Rappallini advirtió que desde mediados de 2023 ya se perdieron alrededor de 70.000 puestos de trabajo. Numerosas empresas debieron cerrar sus puertas definitivamente.

En ese contexto, señaló que las pequeñas y medianas empresas fueron las más perjudicadas. El fuerte incremento de las tasas de interés durante la crisis financiera de septiembre y octubre de 2023, cuando rozaron el 100%, las dejó contra las cuerdas.

Para aliviar esa situación, la UIA trabajó junto con el sistema bancario en un mecanismo destinado a facilitar la refinanciación de las deudas empresariales. La idea es que muchas compañías puedan regularizar su situación financiera y evitar el cierre. Pero el daño ya está hecho. Muchos puestos de trabajo no van a volver.

Rappallini también reconoció que la falta de acceso al crédito sigue siendo un problema estructural. Sin financiamiento, las pymes no pueden ampliar su producción ni invertir en mejoras tecnológicas. Y sin inversión, la recuperación del empleo industrial será lenta y parcial.

La alerta por China y el debate global sobre comercio desleal

Rappallini también expresó su preocupación por el avance de las importaciones en un contexto de mayor apertura comercial. Según afirmó, muchos productos extranjeros ingresan al país con ventajas tributarias y arancelarias que reducen significativamente sus costos frente a la producción nacional.

En particular, volvió a poner el foco sobre China. Sostuvo que la preocupación por la estrategia comercial del gigante asiático ya no es exclusiva de la Argentina. "Hoy el mundo está tomando nota de la agresividad comercial de China y aplicando medidas", afirmó, al mencionar que tanto Estados Unidos como la Unión Europea y Brasil comenzaron a adoptar políticas para proteger a sus industrias.

El dirigente agregó que China concentra cerca del 55% de la producción mundial de acero, aluminio, automóviles y plásticos, y advirtió que una mayor concentración de la producción manufacturera global podría generar distorsiones graves en el comercio internacional.

Para Rappallini, el problema no es el libre comercio en sí mismo, sino las condiciones asimétricas en las que se desarrolla. China subsidia exportaciones, mantiene su moneda artificialmente baja y aplica barreras no arancelarias a productos extranjeros que quieren ingresar a su mercado.

"El libre comercio funciona cuando hay reglas parejas para todos. Si tenés un país que directamente subsidia exportaciones, no vas a tener libre comercio; va a ser un monopolio total, con destrucción de los tejidos industriales y empresas a nivel global", concluyó el presidente de la UIA.

Esa posición refleja un cambio de época. Incluso gobiernos tradicionalmente librecambistas están aplicando aranceles o restricciones a productos chinos. La Unión Europea impuso sobretasas a vehículos eléctricos chinos. Estados Unidos mantiene aranceles históricos. Y Brasil, el principal socio comercial de Argentina, también endureció controles sobre importaciones del gigante asiático.

Para la UIA, el desafío es claro: o Argentina consigue igualar las condiciones de competencia mediante rebajas impositivas y mejoras de competitividad, o la apertura comercial terminará barriendo con sectores enteros de la industria nacional.

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