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ALERTA

Nueva preocupación para Caputo: la recaudación impositiva volvió a caer fuerte en junio

La recaudación en junio cayó en torno a un 7,2% en términos reales, luego de un repunte en mayo por el salto que mostró el rubro Ganancias
01/07/2026 - 16:53hs
Nueva preocupación para Caputo: la recaudación impositiva volvió a caer fuerte en junio

Fue lindo mientras duró, pero la ilusión de que la actividad industrial y comercial estaba en recuperación tuvo un rápido final: exactamente un mes. Las cifras de recaudación impositiva de junio volvieron a mostrar la dura "normalidad", con un regreso a las caídas interanuales en las cajas de ARCA y de Anses.

En mayo, una cifra voluminosa en lo recaudado por el impuesto a las Ganancias permitió a los economistas afines al Gobierno ilusionarse con que se estaba, por fin, en un punto de inflexión, dado que se quebraba una saga de nueve meses consecutivos de caída en la recaudación.

Pero pronto se impuso la sospecha de que todo era producto de una distorsión creada por el vencimiento del saldo de declaración jurada de Ganancias Sociedades con cierre diciembre correspondiente al período fiscal 2025. Como el año pasado se había producido una disminución del saldo a ingresar, por los anticipos que se habían hecho en el período fiscal 2024, quedó una base de comparación muy baja, que hizo que el rubro de Ganancias registre ahora un aumento de 67,9% en la caja de ARCA.

Gracias a ese efecto es que la recaudación impositiva de mayo pudo mostrar un aumento real de 1,6%. Pero si se excluía el impuesto a las Ganancias, el resto de la recaudación registraba una brusca caída de 8,8% en comparación con el año pasado.

Y esa presunción pesimista se acaba de confirmar: en junio, con una suba nominal de 23,7%, la recaudación real -una vez descontada la inflación- volvió a dar una variación interanual negativa, de 7,2%.

Exportaciones suben, recaudación baja

El comunicado oficial atribuye la caída al efecto de las retenciones a la exportación. Como el año pasado, a esta altura, regía una baja temporaria en ese impuesto, se produjo una concentración extraordinaria de liquidaciones del agro, que luego tuvo una contrapartida de una caída exportadora en los meses siguientes.

Y, efectivamente, la estadística muestra que hace un año las retenciones a la exportación representaron un 7,5% de la recaudación total. Ahora, en cambio, el porcentaje bajó a un 4,4%.

Esto no implica necesariamente que el campo esté en un mal momento exportador. Más bien al contrario, se acaba de conocer el dato de que el complejo oleaginoso-cerealero -principalmente, soja y derivados-, tuvo un aporte de u$s3.007 millones, lo que supone un incremento de 12% respecto del mes anterior.

Además de las diferencias en el volumen exportado, también influye la disminución de la alícuota del impuesto que, para el caso de la soja, pasó del 26% al 24%. La conjunción de esos factores hzo que el dinero recaudado en junio por las retenciones aparezca pequeño en relación con la base de comparación del año pasado.

Sin embargo, la caída que más llama la atención los rubros de comercio exterior no fue la de retenciones a la exportación, sino la de los aranceles y tasas a la importación, con un desplome de 14% contra el año pasado.

Es cierto que el Gobierno dispuso un recorte en el gravamen para varias categorías de productos provenientes del exterior, pero se esperaba que eso fuera compensado con un aumento en el volumen de la importación. En cambio, lo que está mostrando la estadística del intercambio comercial es que las importaciones siguen cayendo, sobre todo en la compra de bienes de capital y accesorios para la industria, lo cual muchos economistas consideran un síntoma recesivo.

Eso es, también, lo que explica por qué se producen cifras récord de superávit comercial: mientras la exportación de beneficia por una cosecha agrícola extraordinaria y un boom del precio petrolero, las compras del exterior no mueven la aguja.

En cuanto a las importaciones de bienes de consumo y de automóviles, las cifras se mantienen estables luego de un gran empuje ocurrido el año pasado. En este momento, representan casi la cuarta parte de las importaciones totales, cuando hace dos años no llegaban a un 15%.

Síntomas de estancamiento

Pero las verdaderas malas noticias llagan con los tributos dirtectamente vinculados con la actividad industrial y comercial, como el IVA, que en los últimos meses había insinuado una recuperación y que en junio volvió a mermar su aporte a la recaudación en un 3,9%.

El comunicado oficial explica que influyó negativamente el hecho de que el año pasado se haya usado saldos a favor en otros impuestos para la cancelación de obligaciones en el IVA Impositivo, lo cual hizo más alta la base de comparación para este año. Además, también influyó el incremento del acogimiento de deuda corriente a planes de pago, en relación al año anterior.

Si se considera por separado el IVA que se cobra en la Aduana, la caída fue aun más profunda, de 5%.

Hasta el impuesto a los Débitos y Créditos -conocido como impuesto al Cheque-, que suele mantenerse estable, también tuvo una leve caída.

En los tributos vinculados con la seguridad social, también una caída, del orden de 2,8% real, lo cual va en línea con las advertencias de los economistas sobre un estancamiento en el empleo asalariado formal y una ampliación del sector cuentapropista.

Además, incide otro factor: en mayo comenzó a aplicarse el beneficio incluido en la ley de reforma laboral, mediante el cual se dispuso una alícuota reducida de Contribuciones patronales por cada nuevo trabajador incorporado hasta abril de 2027.

Esta situación hace prever que en los próximos meses también se registren mermas en la comparación interanual de la recaudación de la Anses.

Sigue la dependencia de la motosierra

El impuesto que resalta en junio como excepción a ese panorama poco alentador es el de los combustibles, que creció un impactante 27,7%, como consecuencia de los aumentos en los precios, motivados por la escalada del petróleo en el mercado internacional.

Así, este impuesto, que hace un año era un 2,4% de la recaudación, ahora representa un 3,3%.

En todo caso, lo que dejan los números de junio es una nota de duda sobre qué tan pujante es el crecimiento de la economía. Otros indicadores de actividad, como el EMAE, vienen mostrando el clásico efecto "serrucho", con meses de crecimiento que alternan con otros de retracción.

A juzgar por la caja de ARCA, la situación sigue estando lejos de un crecimiento potente. Y, con el escaso aporte de la recaudación impostiva, se vuelve a plantear la necesidad de extremar el esfuerzo de recorte del gasto público para no poner en riesgo el objetivo del superávit en las cuentas fiscales.

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