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El aire que puede ganar Milei si la Selección argentina se consagra en el Mundial 2026

Aunque la felicidad deportiva entusiasma, analistas advierten que el contexto económico desafía cualquier intento de festejo sostenido
18/07/2026 - 17:38hs
El aire que puede ganar Milei si la Selección argentina se consagra en el Mundial 2026

En términos de política económica podemos plantearnos algunas preguntas en caso de que Argentina se consagre campeón en el Mundial de Fútbol 2026.

¿El Gobierno de Milei puede verse beneficiado en el cambio de agenda? ¿Habrá algún impacto en los mercados financieros? ¿Mejorará el humor social en caso de que Milei pueda capitalizar un nuevo título argentino?

Empresarios, banqueros, dirigentes políticos y consumidores se preguntan qué podría suceder después de que finalice el partido de mañana entre las selecciones de fútbol de la Argentina y España. El último ejemplo es el del Mundial de Qatar de diciembre de 2022, donde la selección nacional logró el tercer Campeonato del Mundo.

Argentina se consagró campeona el 18 de diciembre de 2022 en medio de una situación política y económica bastante compleja. En esa fecha el dólar oficial estaba a $165, el paralelo a $345, la inflación llegaba al 95% anual y la tasa de interés era del 75%. Luego de ese mundial, en el 2023 la Argentina vivió una de las peores crisis políticas y financieras de la historia en medio de un proceso electoral con el dólar oficial a $350, el paralelo superando los $1.000, la inflación superando el 200% anual y un riesgo país marcando uno de sus récords históricos al llegar a los 2.500 puntos básicos. Esto terminó con una fuerte devaluación del peso en el mercado oficial de cambios, que pasó de $360 a $800, con un dólar paralelo que llegó a los $1.500 y un candidato casi desconocido en diciembre de 2022 ganó las elecciones presidenciales en noviembre de 2023.

El impacto político y económico tras el Mundial de Qatar 2022 y la gestión de Milei

Hoy la situación es muy diferente ya que se trata de un Gobierno con un importante sustento político con tres años consecutivos de crecimiento del PBI con superávit fiscal, que logró bajar la inflación anual del 210% al 35%, la pobreza del 57% al 35%, eliminar el déficit cuasifiscal del BCRA, que no defaulteó la deuda pública, que respetó los contratos y con indicadores macroeconómicos que muestran grandes mejoras. Además, muestra un récord de reservas internacionales del BCRA que supera los u$s48.700 millones, récord de depósitos en dólares que superan los u$s40.000 millones, con un riesgo país que podría perforar los 400 puntos básicos que tenía hace más de 8 años el Gobierno de Mauricio Macri.

En este aspecto hay que destacar que el jueves pasado, luego del triunfo de Argentina frente a Inglaterra, en el marco del 172° aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), Milei defendió el rumbo de su gestión, destacó la mejora en los indicadores sociales y prometió una reducción impositiva histórica si continúa en el poder hasta 2031 en caso de ser reelecto.

En un discurso de fuerte contenido económico y político, Milei confirmó su intención de competir por un segundo mandato en las próximas elecciones presidenciales. "Voy a terminar este mandato, voy a ser reelecto y voy a tener 4 años más", sentenció ante el auditorio de la Bolsa de Comercio, donde también proyectó que su administración está sentando las bases para 100 años de liberalismo.

El eje central de su exposición fue el respeto al derecho de propiedad privada como motor indispensable para el ahorro, la inversión y la productividad. Milei calificó de "enemigos del progreso" a quienes se oponen a este principio y los señaló como los responsables de la decadencia argentina, en particular a los senadores que ese día no aprobaron la Ley de Propiedad Privada que el Poder Ejecutivo envió al Congreso de la Nación, lo que indica que la gestión libertaria podría tener serios inconvenientes para aprobar las futuras leyes que buscará Milei antes de finalizar su gestión.

Este no será un tema menor para la gestión del nuevo Jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien de acuerdo a lo que pudo saber iProfesional de fuentes cercanas al Gobierno, es el funcionario elegido por Milei y la secretaria General, Karina Milei, para lograr dos objetivos clave del Gobierno: conseguir la suspensión de las PASO y la reelección de Milei en las elecciones presidenciales de fines del 2027.

Por el lado económico, más allá de que la Argentina salga campeón mundial, ese hecho no disipará las dudas con respecto al futuro económico y financiero hasta antes de las elecciones del año próximo. Desde el Gobierno sostienen que sin PASO en agosto próximo no habría posibilidad de una corrida cambiaria como la que se dio en septiembre del año pasado, cuando el oficialismo perdió las elecciones en la Provincia de Buenos Aires frente al kirchnerismo.

Por ese motivo, el ministro de Economía, Luis Caputo, presentó hace dos semanas un programa financiero que muestra las fuentes de financiamiento para que el Tesoro refinancie un total de vencimientos de deuda pública en dólares por unos u$s44.000 millones hasta fines del 2027.

De Rusia 2018 a México 1986: las crisis económicas y los mundiales de fútbol en Argentina

Con respecto a la evolución de la economía, los dos últimos mundiales, como el de Qatar del 2022 y el de Rusia 2018, fueron ejemplos donde luego le fue muy mal a la política y a la economía, y donde se produjeron dos de las peores crisis financieras de la historia.

El de Rusia 2018 no es un buen recuerdo ni futbolístico ni económico. Por los graves problemas financieros del gobierno de Mauricio Macri, la Argentina volvió a solicitar el auxilio del FMI en junio de ese año, el precio del dólar pasó de $17 a $45, la inflación llegó al 30% anual, las tasas de interés superaron el 75% anual y la deuda pública se incrementó fuertemente por el nuevo endeudamiento con el organismo por u$s45.000 millones. Luego, en agosto de 2019, se produjo una gran corrida cambiaria por el triunfo del kirchnerismo en las PASO y el dólar pasó de $45 para estabilizarse en $60 cuando el gobierno de Mauricio Macri puso un nuevo cepo cambiario para evitar una fuerte salida de dólares y caída de reservas internacionales del BCRA.

En los otros dos años que Argentina fue campeón, como los del 78 como local y el 86 en México, hay diferencias políticas y económicas importantes. En 1978 Argentina fue local y le ganó la final a Holanda por 3 goles contra 1, y gobernaba la Dictadura Militar. En ese año regía la famosa tablita cambiaria de Martínez de Hoz. El valor del dólar aumentó un 60%, pero se generó un gran retraso del tipo de cambio. La inflación aumentó un 140% en el año, el PBI experimentó una suba del 3,2% y la deuda externa llegó a u$s9.500 millones.

En cambio, en 1986 la Argentina salió campeón en México ganando la final a Alemania por 3 a 2. En ese año el crecimiento económico fue del 7,1%, el valor del dólar aumentó un 80% (pasó de 0,8 a 1,6 australes), la inflación llegó al 80% anual y la deuda externa llegaba a los u$s45.000 millones, y todavía se disfrutaba del éxito del Plan Austral del Gobierno de la UCR de Raúl Alfonsín, que al año siguiente comenzó a desmoronarse y terminó con la crisis política y financiera del 89 con hiperinflación y un nuevo default de la deuda.

Qué dice la encuesta de Giacobbe sobre el Mundial 2026 y la intención de voto a Javier Milei

De acuerdo a la opinión del consultor Jorge Giacobbe, los argentinos viven este Mundial con una intensidad enorme, pero no lo confunden con la política. "El fútbol ocupa su propio espacio emocional separado, casi protegido, y la gran mayoría no está dispuesta a que un resultado deportivo, por más glorioso que sea, defina su comportamiento electoral", explica Giacobbe.

En el Informe Especial Mundial 2026 que elaboró Giacobbe recientemente, le preguntó a los encuestados si, en caso de que Argentina saliera campeón del mundo, eso favorecería a Milei en las elecciones. El 85,5% respondió que no, que la gente lo votaría igual; un 10,1% consideró que sí, que un título le daría más votos al presidente; y el 4,4% no supo o no contestó.

El rechazo a la idea de que el fútbol pueda influir en el voto popular es todavía más rotundo cuando la pregunta se hace en primera persona. Ante la consulta de si el triunfo de la Selección en el mundial influiría en su propio voto, el 93,4% dijo que no, de ninguna manera. Solo el 3,9% respondió que sí votaría a Milei si Argentina salía campeón. El porcentaje es tan bajo que cae dentro del margen de error de la encuesta.

Pero la comparación histórica que ofrece el mismo informe es reveladora: en diciembre de 2022, con el título de Qatar reciente y Alberto Fernández en el poder, Giacobbe realizó una medición equivalente y, en aquel momento, el 19,9% de los encuestados creía que el campeonato favorecería al entonces presidente; en cambio hoy ese número llega al 10,1% en el caso de Milei.

En términos del voto personal, la consistencia es llamativa: en 2022, el 6,2% dijo que el título cambiaría su voto. En 2026, ese porcentaje baja al 3,9%. La separación entre fútbol y política, lejos de crecer con el cambio de gobierno, se profundizó.

En la misma línea, cuando se preguntó si los encuestados relacionaban a la Selección con algún espacio político, el 51,8% dijo que no la asocia con ningún partido ni coalición. El kirchnerismo y La Libertad Avanza empataron casi en las respuestas de quienes sí hacen alguna asociación: 6,3% y 5,8% respectivamente. Este dato confirma que, en la percepción popular, la camiseta celeste y blanca no tiene color partidario.

La conclusión del informe de Giacobbe es incómoda para cualquier gestión: "ganar el Mundial 2026 no genera rédito electoral significativo y los argentinos festejan con el gobierno de turno, pero no necesariamente lo premian en las urnas por eso".

La encuesta incluyó además una pregunta que pone a prueba las prioridades reales de los argentinos: ante la opción de elegir entre que Argentina gane el Mundial pero la economía no mejore, o que la economía mejore pero la Argentina no gane la Copa del Mundo, el resultado fue ajustado: el 48,8% prefiere la mejora económica aunque eso implique no salir campeón, contra el 44,2% que elegiría el título aunque la situación económica permanezca igual.

Cada vez que la Argentina disputa un Mundial de Fútbol reaparece la idea de que un título de la Selección Nacional podría mejorar el humor social y, de rebote, beneficiar al gobierno de turno. En diciembre de 2022, con Alberto Fernández en la Casa Rosada, esa idea también estuvo sobre la mesa y se derrumbó en pocos meses. Ahora con Javier Milei como presidente y nuevamente con la posibilidad de ganar un cuarto campeonato en una final frente a España en el Mundial 2026, la pregunta se repite.