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iProfesional | Economía

Minería y energía: Grupo L busca crecer al ritmo de las inversiones en Argentina

La firma mplía sus servicios para proyectos de diversos sectores y apuesta al desarrollo de proveedores locales, acompañando la expansión productiva

07/11/2026
Actualizado 07:16hs

El crecimiento de la minería, el petróleo y el gas empieza a generar oportunidades más allá de las empresas que extraen recursos naturales. A medida que avanzan los proyectos en Vaca Muerta y los desarrollos de litio y cobre en el norte argentino, aumenta también la demanda de servicios de alimentación, hotelería, limpieza, mantenimiento y logística para sostener operaciones en zonas alejadas de los principales centros urbanos.

Se trata de una actividad que requiere inversiones y planificación. Los campamentos mineros y energéticos necesitan garantizar el abastecimiento de alimentos, el alojamiento de los trabajadores y el funcionamiento de instalaciones en lugares donde las distancias, las condiciones climáticas y las dificultades de acceso pueden convertirse en obstáculos para la continuidad de las operaciones.

En ese escenario se mueve Grupo L, compañía que presta servicios para distintas industrias y tiene presencia en más de 15 provincias. A través de GL Support Sitios Remotos, su unidad especializada en operaciones onshore y offshore, trabaja con empresas de minería, energía y oil & gas.

Cómo funciona el negocio detrás de los grandes proyectos mineros

La dimensión de estas operaciones da una idea de la infraestructura que demanda la actividad. Actualmente, GL Support Sitios Remotos cuenta con más de 32 sitios operativos y alrededor de 600 colaboradores pertenecientes a las comunidades donde desarrolla sus actividades.

Grupo L acompaña el crecimiento minero y energético, con foco en proveedores locales y logística.

Durante 2025, la unidad sirvió más de 283.000 comidas por día en campamentos. Detrás de ese volumen hay una estructura que debe coordinar la compra y el traslado de insumos, la planificación de entregas, el almacenamiento y la preparación de alimentos, además de los servicios de limpieza, lavandería, mantenimiento y hotelería.

La complejidad aumenta en establecimientos ubicados a más de 3.000 metros de altura o en regiones con condiciones climáticas adversas. En esos lugares, un corte de suministro o una demora en el transporte puede afectar el funcionamiento cotidiano de un campamento.

Por eso, la operación involucra a profesionales de distintas especialidades, entre ellos nutricionistas, técnicos en seguridad e higiene y equipos logísticos. La planificación contempla desde las necesidades nutricionales de los trabajadores hasta la trazabilidad de los alimentos y los protocolos sanitarios.

Catamarca y Salta, dos mercados clave para la actividad minera

El desarrollo de la minería en el NOA representa uno de los principales espacios de crecimiento para este tipo de servicios. Catamarca y Salta concentran proyectos vinculados al litio y otros minerales que requieren infraestructura y personal en zonas alejadas de las ciudades.

En Catamarca, Grupo L lleva más de 20 años trabajando en proyectos mineros de la provincia, mientras que en Salta acumula más de 12 años de actividad, en una región que se convirtió en uno de los principales polos de desarrollo del litio argentino.

La experiencia acumulada en esos mercados también plantea un desafío para las empresas de servicios: acompañar el crecimiento de los grandes proyectos sin desplazar a los proveedores que ya trabajan en las economías regionales.

"En las provincias donde trabajamos encontramos empresas que conocen el territorio, sus particularidades y las necesidades de cada operación. Integrarnos con esos proveedores es estratégico, porque nos permite fortalecer la capacidad de respuesta, desarrollar la economía local y construir modelos de colaboración en los que cada parte aporta sus capacidades", explica Marcelo Delbarba, director de Desarrollo de Negocios, Relaciones Institucionales y Comunicación de Grupo L.

Un ejemplo de ese esquema es el acuerdo que la compañía estableció recientemente en Salta con Delight Alimentación, una PyME gastronómica con dos décadas de trayectoria en el mercado provincial.

La firma, liderada por Milagro Ramón, nutricionista especializada en viandas saludables y personalizadas, encontró en la alianza una posibilidad de ampliar su capacidad para atender a clientes de mayor escala sin perder su vínculo con los proveedores y consumidores locales.

Milagro Ramón, dueña de Delight; junto a Sebastian Lusardi, CEO de Grupo L; y su equipo.

"Una operación minera puede requerir un volumen de viandas de hasta 800 comensales, que hoy supera nuestra capacidad. Tenemos que pensar cómo crecer para poder acceder a nuevos clientes, pero cuidando al mismo tiempo la calidad y el servicio que ya brindamos. Ese equilibrio es uno de los principales desafíos que tenemos como empresa local", explica Ramón.

La empresaria también señala que trabajar en campamentos ubicados a más de 3.000 metros de altura implica desafíos adicionales, especialmente en materia de cadena de frío, disponibilidad de alimentos y previsión ante posibles interrupciones del abastecimiento.

En ese sentido, considera que asociarse con compañías de mayor estructura permite acceder a operaciones que requieren volúmenes superiores, mientras la empresa local mantiene su especialización y el conocimiento del mercado provincial.

El efecto de la minería sobre las PyMEs y el empleo local

La expansión de los proyectos mineros y energéticos también puede impactar en otras actividades de las provincias donde se instalan. La contratación de servicios, la compra de insumos y la incorporación de trabajadores abren oportunidades para empresas que, de otra manera, tendrían dificultades para acceder a contratos de gran escala.

En ese contexto, el desarrollo de proveedores locales aparece como uno de los desafíos de la nueva etapa de inversiones. Las grandes operaciones necesitan cadenas de abastecimiento capaces de responder a exigencias de volumen, calidad y continuidad, mientras que las PyMEs buscan ampliar sus negocios y adaptarse a esos requerimientos.

Grupo L canaliza parte de esa estrategia a través de su programa COMPRE PyME. Según datos de la compañía, durante 2025 el 48% de sus compras se realizó a emprendedores y cooperativas de distintas regiones del país.

Grupo L incorpora PyMEs locales a su cadena de proveedores.

La iniciativa se complementa con rondas de proveedores y capacitaciones destinadas a las comunidades donde opera. Entre las actividades realizadas durante el último año figuran talleres de cocina segura en Río Grande, Tierra del Fuego; formación en buenas prácticas de manufactura en Chinchinales, Río Negro; inglés turístico en Iglesias, San Juan; y capacitación en hotelería y gastronomía en Santa María, Catamarca.

"Para nosotros, crecer también implica generar impacto positivo en cada territorio donde operamos. Queremos que ese crecimiento sea compartido con las comunidades en las que estamos, y por eso trabajamos permanentemente para desarrollar proveedores locales, crear empleo y mayores oportunidades de inclusión sociolaboral, y para reducir el impacto ambiental", señaló Lusardi.

Más inversiones, nuevos desafíos logísticos

Las perspectivas de crecimiento de la minería, el petróleo y el gas anticipan una mayor demanda de infraestructura y servicios complementarios. La puesta en marcha de nuevos proyectos y la ampliación de los existentes obligan a las empresas proveedoras a revisar sus capacidades, ampliar sus estructuras y desarrollar redes de abastecimiento en distintas regiones.

Para compañías como Grupo L, el desafío pasa por acompañar esa expansión con una estructura que permita operar en diferentes puntos del país, reducir distancias logísticas y responder a las necesidades particulares de cada industria.

En una economía donde la minería y la energía buscan ganar participación en las exportaciones y atraer nuevas inversiones, el desarrollo de servicios especializados y proveedores regionales se convierte en otro eslabón de la cadena productiva.