Qué estrategias financieras utilizan las empresas para defenderse de la inflación
El aumento del nivel de precios que repercute en la rentabilidad de las compañías, sumado al mal clima de negocios por la crisis del campo con el Gobierno, llevaron a los empresarios a delinear una serie de estrategias que les permitan mantener el poder de compra y enfrentar un escenario lleno de incertidumbres en el corto plazo.
"Se están rescatando las recetas de otras épocas con inflación que vivió el país. Se trata, en definitiva, de manejar los recursos financieros para ganarle a este problema", explicaron a infobaeprofesional.com en diferentes empresas y expertos en finanzas.
Estas recetas son variadas y consisten en:
- Alargar los cheques a sus proveedores
- Acortar los plazos de pago
- Acumular stocks
- Buscar fuentes baratas de financiamiento
- Reducir los plazos de los presupuestos que se confeccionan a los clientes.
"El dinero pierde valor en función del tiempo –dijo el miembro del estudio contable Lisicki, Litvin y Asociados, Marcelo Domínguez-. Que uno quiera cobrar rápido y pagar con el mayor plazo posible es lo lógico desde el punto de vista empresario. Como también no generar excedentes financieros sin invertir, porque se devalúan", agregó.
Extender los pagos
La estrategia más común es firmar cheques propios o entregar de terceros por plazos mayores para pagar a los proveedores y tratar de cobrar lo antes posible a los clientes. El presidente de la Asociación Amigos de la avenida Santa Fé, José Clavería, contó que los comerciantes están postergando 30 días los pagos a los proveedores. Los de 60 van a 90 y los de 90 a 120 días.
De hecho, dentro del universo Pyme cada vez preocupa más el retraso de pago: en el primer trimestre de este año, el 57% de las empresas lo consideró como un serio problema, según el informe trimestral del Observatorio Pyme.

Sin embargo, los plazos se dirimen en una pulseada comercial donde se mide la fortaleza de las partes. Las cadenas de hipermercados, por ejemplo, imponen las condiciones de pago, pero si el que es fuerte es el proveedor, éste es el que las determina. "En épocas de inflación el más fuerte es el que pone las condiciones, el que saca ventajas y paga como quiere", explicó Domínguez.
Ante esta nueva modalidad, el empresario debe construir un nuevo equilibrio entre el pago a los proveedores y las cobranzas, según en qué parte de la cadena se encuentre. Las empresas se aseguran el cobro al condicionar la entrega de nueva mercadería al pago de la factura atrasada. Y a los nuevos clientes o pocos confiables se les vende al contado.
El problema de esta estrategia es que puede generar un desgaste en las relaciones comerciales, por lo que muchas revisiones en las formas de pago se deciden en función de la trayectoria de la cuenta corriente. "Se trata de alargar los plazos de pago hasta el límite en que se pueda deteriorar la relación cliente-proveedor", confesó el gerente general de la Pyme Flamaquímica, Federico Svarc.
Fondos alternativos
El cobro llevó a que algunas empresas exportadoras reduzcan lo más posible la cantidad de operaciones de ventas en el país, según el miembro de la comisión de Mercado de capitales del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires (CPCECABA), Jerónimo Torres. "No sólo por una cuestión de costos sino también por la cobrabilidad, ya que en el mercado local se reciben más cheques sin fondos y aumentó la morosidad", explicó.
Financiarse con los proveedores es una alternativa buscada por el empresario en momentos en que el aumento de las tasas de interés hizo más duro conseguir fondos en el mercado financiero, explicó el ex director económico financiero de Repsol YPF y actual profesor de la Universidad Austral, Carlos Olivieri. "Es muy difícil encontrar financiamiento que no sea al costo del 20% anual y a plazos sumamente cortos de entre 7 y 30 días", dijo.
En la Bolsa de Comercio, el financiamiento también se hizo difícil: los fideicomisos financieros se resintieron en el último tiempo y los descuentos de valores son muy favorables, pero sólo para cheques de primera línea, detalló Torres, para concluir que son los mismos accionistas quienes aportan capital propio para financiar la compañía. Y lo relevado por el Observatorio Pyme el año pasado lo confirma: la mayoría de las inversiones de las pyme industriales (65,8%) fueron financiadas con recursos propios mientras que el financiamiento bancario representó sólo el 21,8 por ciento.
Los expertos consultados también mencionaron que la línea de financiamiento que más usan las exportadoras, y que les permite sortear las altas tasas de interés locales, es la prefinanciación de exportaciones. Se trata de cobrar con 30 días de anticipación contra garantía de embarque, ya sea en bancos locales, con un costo del 5%, o en financieras de Uruguay al, 2% mensual.
Ganarle al tiempo
Pero llevar los pagos hacia delante no significa quedarse con los pesos, que se devalúan, sino invertirlo en bienes que aumenten con la inflación. Domínguez explicó que los excedentes financieros que se generan con esa política no se mantienen en pesos sino que se invierten en dólares, cuyo valor dependerá de la política monetaria, en plazos fijos, con un rendimiento de hasta el 18% anual, o en stock, que con la inflación aumentará de valor.
En los galpones se acumulan pilas de mercadería que se guardaron por unos 30 días más. "La directiva estratégica que dieron los propietarios fue tratar de incrementar los stocks en la medida de las posibilidades financieras de la empresa –dijo Svarc-. Trabajábamos con 40 días y ahora tenemos unos 60 días de stock. Empezamos a partir de febrero o marzo, cuando la situación se puso más compleja".

Según el tipo de empresa, la temporada y el capital propio, es buen negocio acumular mercadería que a futuro valdrá más. "Un buen stock te hace ganarle a la inflación, al comprar a un precio y vender a otro", explicó el vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Vicente Lourenzo. A este fenómeno se le suma la mayor proporción de mercadería importada para reducir los costos incrementados localmente por la inflación.
Cotizaciones de ventas
Los plazos de los presupuestos de obras y de servicios también han sido revisados.
Según Torres, dependiendo del rubro y la cantidad de mercadería disponible, los precios de los presupuestos sólo son válidos por un mes.
El presidente de la Pyme Parada Obiol Artes Gráficas, José Gyssels, agregó que "antes pedíamos cheques diferidos a 30 días; ahora a menos plazo y al contado".
Alternativas creativas
Para los contratos comerciales, que por ley no pueden indexarse, abundan mecanismos para renegociar los precios en forma periódica. Las fórmulas más comunes consisten en establecer un precio en forma "escalonada" o convenir una cláusula que siga la variación de algún precio o índice vinculado con el negocio, según los especialistas consultados, que puede ser el costo de flete, el tipo de cambio, las materias primas o la mano de obra.
Una alternativa creativa es la que contó el asociado al estudio de abogados M&M Bomchil, Leandro Caputo, que se aplica para locaciones de servicios y obra: se fija un precio altísimo y luego sobre éste se aplican bonificaciones. El especialista indicó que también es usual que los contratantes pacten "cláusulas de escape" que le permiten a la parte afectada por la inflación rescindir unilateralmente el contrato y, de esta forma, abandonar el negocio.
Proyecciones del negocio
Los presupuestos financieros de las empresas enfrentan otros problemas que tal como lo dijo el economista de la consultora Ecolatina, Rodrigo Alvarez, consisten en que "los empresarios no pueden fijar la trayectoria de los precios hacia delante porque no pueden determinar rentabilidad y, por lo tanto, la inversión productiva no es como debería ser".
Un alza de inflación de dos dígitos, sumado a la falta de un índice oficial confiable y a la incertidumbre en la marcha de la economía provocada por la crisis del campo son variables que significan un desafío a la hora de confeccionar los presupuestos. Desafío que se profundiza en el caso de las multinacionales porque la filial local debe explicarle a la casa matriz un contexto económico incomprensible para la central.
Los presupuestos se hacen en su mayoría en dólares por lo que hoy el problema es que la tasa de devaluación (5%) es menor a la de inflación (20-30%), explicó Olivieri.
Según el experto, cada renglón del presupuesto se adapta a las pautas de mercado: salarios, bienes importados, proveedores locales que tratan de ajustarse con la inflación, commodities. Y, a falta de un índice oficial confiable, los aumentos de precios se prevén calculando un promedio de las distintas fuentes que están dando vueltas en el mercado: el Banco Central (BCRA), el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Fondo Monetario Internacional (FMI), y así disminuye la responsabilidad en prever los escenarios futuros.
A través de los impuestos
Es otra de las opciones que encontraron las empresas para ganarle a la inflación. Diversos estudios contables confirmaron que muchas compañías acceden al régimen de facilidades de pago permanente de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) que les permite, por ejemplo, cancelar la posición mensual en el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en hasta 12 cuotas.
Las empresas se encuentran con una tasa efectiva anual a favor cercana al 12%, si se compara la tasa mensual anualizada que cobra el fisco, que es de 18%, con las estimaciones privadas de inflación para este año, que llegan a 30 por ciento.
Los expertos garantizaron la continuidad de esta situación al confirmar que "al ser facultad del ministerio de Economía fijar la tasa de interés resarcitorio, la misma no se incrementará sólo para no reconocer la inflación real".
Pero en otras cuestiones impositivas, el fisco no es tan benevolente. Desde hace aproximadamente cuatro años, el ajuste por inflación no puede realizarse en los estados contables. Como consecuencia, si la empresa cuenta con un stock viejo, cuando realiza su venta le queda una ganancia gravada muy alta. Con un ajuste por inflación, actualizaría los precios y pagaría menos impuesto a las Ganancias, pero eso hoy no es posible. Las empresas piden el cambio, pero se presume que el gobierno no tomará ninguna medida que levante la prohibición para no generar más expectativas inflacionarias, dijeron los expertos.
Convivir con la inflación
Los empresarios que llevan años en el país están reflotando las estrategias que tenían guardadas de otras épocas de inflación. Si bien hoy la situación económica es diferente, los sectores financieros volvieron a ser clave dentro del organigrama, y cada vez más compañías buscan personal con experiencia para cubrir sus puestos.
La rentabilidad, por otro lado, depende cada vez más del gerente financiero, quien debe moverse con flexibilidad en el ámbito local y confeccionar información confiable para remitir a las casas matrices de las multinacionales.
Por Verónica Dalto
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