¿La Argentina cambió de modelo y nadie avisó o es un "restyling" provisorio?
En casi cuatro meses la economía tomó un rumbo diferente y las variables claves que sostuvieron el modelo desde el inicio de la gestión Kirchner se modificaron. El dólar cayó a niveles insospechables, el costo del dinero se encareció y el crecimiento "a tasas chinas" comenzó a desacelerarse especialmente por el impacto que sufrió uno de sus principales motores, el consumo.
El escenario actual tiene características diferentes al de los últimos cinco años. Sin embargo, más de media docena de expertos consultados por infobaeprofesional.com coinciden en su respuesta: no hay cambio de modelo. Entre otras cosas, sostener el gasto público en niveles elevados es el principal indicador para entender que "tampoco hay intención de hacerlo, al menos por ahora".
Por otro lado, realizarlo de manera silenciosa (ya que nadie anunció la nueva política) sería asumir un costo innecesario, sostienen. "Apreciar el tipo de cambio y no decirlo explícitamente - siguiendo con la pérdida de reservas porque la gente cree que este precio no se sostendrá - sin anclar expectativas, que es lo más importante hoy por hoy, es pagar un costo político y económico innecesario", explicó Mariano Lamothe, economista de Abeceb.
Cuestión de fondo
El economista Enrique Szewach explicó que no hay cambio de la política económica porque para que así fuera tendría que ser integral, no sólo cambiaria. Además, considera que estamos frente a un escenario de emergencia, que no es sostenible en el tiempo y que necesita de definiciones sólidas en cuanto al futuro económico.
"Tampoco es una muestra de fortaleza sino que parece una debilidad, porque hubo que frenar la salida de dólares a un costo alto que es la pérdida de reservas y la suba de las tasas de interés", explicó.
En tanto, Aldo Abram, director de la consultora Exante, evaluó la intervención del Banco Central como una respuesta a la incipiente corrida cambiaria para bajar el tipo de cambio y defender el peso. "No creo que esto tenga de fondo el cambio de modelo sino combatir cualquier posibilidad de corrida", explicó.
Jorge Todesca, de la consultora Finsoport, incluyó otro elemento. "Pienso que es una respuesta coyuntural, en especial porque no hubo más que explicaciones de ese tipo y Martín Redrado, titular del Central, explicó en diferentes artículos cómo hace la entidad para enfrentar las turbulencia del mercado cambiario y financiero, sin hablar de nueva política".
La coyuntura, sin dudas, fue el gran desencadenante de los cambios que se perciben hoy y que también dejan secuelas en la gente, con un panorama de consumo que se ha modificado y que puede agravarse en los próximos meses.
¿Señales de agotamiento?
Aunque no se habla de un cambio de modelo sí se hace referencia a un escenario totalmente diferente, que irrumpió y logró alterar el programa mucho más rápido de lo pensado, ya que tenía bases financieras y monetarias lo suficientemente sólidas como para llegar a 2009 sin sobresaltos.
En este sentido, los economistas explican que hay un nuevo escenario marcado por un contexto político de mayor incertidumbre y un panorama internacional que trae más interrogantes que certezas al contexto local.
Javier Salvucci, especialista en Research de Silver Cloud, explicó que el Gobierno está parado en el mismo modelo que instauró cuando asumió, tratando de mantener especialmente la caja fiscal. "Todo este traspié se da por eso, entonces es claro que no cambian el modelo aunque empieza a mostrar signos de agotamiento y aparecen distorsiones como inflación, vaivenes cambiarios y un rumbo incierto de la autoridad monetaria, entre otras cosas", señaló.
Alejandro Bianchi, de Invertir On line, también se refirió a esta modificación que se está viviendo, aunque sin intención del Gobierno. "Mantienen la idea de no enfriar la economía aunque la realidad se llevó todo puesto porque subieron las tasas, el dólar baja y el consumo se desacelara", agregó.
Maria Castiglione, de Castiglione Tiscornia & Asociados, coincidió en que no es un cambio de modelo pero si un agotamiento, con una tendencia a que el tipo de cambio real baje y el crecimiento se desacelere. "El modelo no cambió aunque hay matices que empiezan a manifestarse donde no se puede mantener un crecimiento económico tan alto, sino habría que invertir más en capacidad productiva en algunos sectores, especialmente industriales y energéticos", explicó.
Consecuencias para la clase media
El escenario de agotamiento trae algunas consecuencias claras para la gente, especialmente del nivel socio-económico medio. No hay un plan anti-inflacionario y el crédito seguirá caro, desalentando aún más el consumo.
Esta desaceleración se da desde abril y hoy se nota tanto en los bienes durables como en las góndolas de los supermercados. Además, una serie de factores alertan sobre como se ve afectado el consumo y cómo pueden ser los próximos meses. Entre ellos se destacan:
- Dinero más caro
Según explicó el economista de la consultora Prefinex, Nicolás Bridger, las tasas de interés para empresas de primera línea se triplicaron en un año (pasaron del 8% al 24%) y los préstamos personales se multiplicaron por dos (pasaron del 15% a casi el 30%). Por su parte los adelantos en cuenta corriente treparon al 30% anual (el doble que hace un año).
Además de las mayores tasas, "es notable la reducción de los plazos en los créditos de una media de 12 a 6 meses", dijo el director de la consultora Argentine Research, Roberto Drimer. Y respecto del descubierto en cuenta corriente, Notibancos.com informó que hace un año existían valores de TNA del 35% mientras que hoy llegan al 59 por ciento.
- Dólar barato
Con un tipo de cambio cerca de los $3 se reavivó la temida bicicleta financiera, alertada por los industriales. "Si ganás el 13% en dólares a fin de año, no vas a invertir en producción", se quejó el vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, dejando en claro la pérdida de atracción que sufren los proyectos productivos.
En tanto, el titular de la UIA, Juan Carlos Lascurain, puso el énfasis en el tipo de cambio y encendió el alerta al asegurar que, "prácticamente, estamos al nivel del 1 a 1".
- Fin del consumo exacerbado
Se espera que el crecimiento del consumo que era del 9% caiga hasta un 3 o 5 por ciento.
Según un informe de Ecolatina del que diera cuenta infobaeprofesional.com, hoy una familia tipo "dice" que necesita ganar más de $7.500 mensuales para cubrir sus gastos de consumo. Ello significa que su nivel de ingresos se deterioró un 25% en el transcurso de los últimos 12 meses.
Por otro lado, el dinero que las familias destinan a gastos básicos como alimentos, vestimentas y educación crece empujado por el aumento de precios, entonces queda menos margen de dinero para destinar a bienes durables y ocio. Ante ello, este segmento tiene como comportamiento defensivo adelantar consumo: transfiere la adquisición de los bienes masivos hacia los durables. Sin embargo, el miedo por la incertidumbre pudo más que la inflación y el temor redujo la compra, incluso, de esos bienes.
- Crecimiento de la economía
Los motores del crecimiento comienzan a resentirse. Una señal de alerta la dio el economista Carlos Melconian, quien advirtió que el crecimiento puede pasar de 8 puntos a 0 en el segundo semestre, es decir, "un freno abrupto de la actividad".
El ex presidente del Banco Central (BCRA), Javier González Fraga, dijo que "todo sigue igual pero acelerado; lo que iba a pasar en 2009, pasará en la segunda mitad de 2008", y Orlando Ferreres, titular del Estudio Ferreres & Asociados, explicó durante la presentación organizada por infobaeprofesional.com que durante el primer semestre del año el crecimiento fue de 8,6%, pero que en el segundo semestre se reducirá a la mitad o menos.
También Miguel íÂngel Broda redujo las expectativas de crecimiento para el mediano y largo plazo. Mientras que 2008 espera un cierre con un crecimiento de 6,7%, en 2009 se reducirá a 4,5 puntos (si es que la crisis del campo no se prolonga en demasía).
- Inflación
La baja del dólar o el enfriamiento del consumo no serán la panacea para frenar la suba de precios. Los expertos resaltan que para que un plan antiinflacionario sea efectivo, debe ir acompañado de una política fiscal de largo plazo que reduzca el crecimiento del gasto público y ayude incrementar la oferta de bienes.
En este contexto, se resalta la pérdida de competitividad cambiaria que sufre el sector productivo - por el dólar más bajo y el encarecimiento del crédito para consumo e inversiones-, no servirá para domar la inflación que, según sus previsiones, se sitúa entre un 20 a 30% anual.
- La confianza por el piso
Según la medición elaborada por el Centro de Investigación en Finanzas de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), el íÂndice de Confianza acumula una caída de caída de 22,8% en el último año y de 35,1% en relación al máximo histórico de enero de 2007.

- Menos dinero para realizar transacciones
Pese al elevado nivel de las tasas de interés, las cuales "deben" ser lo suficientemente altas para evitar que los fondos "huyan despavoridos" de las arcas de las entidades (para aprovechar "la oferta" que le está haciendo el BCRA con el valor presente del dólar), los bancos sufren una erosión de sus depósitos y, por otro lado, los "platos rotos" los pagan los préstamos.
Según destaca Finsoport, en el mercado de dinero, como consecuencia de este revuelo, no desapareció la demanda de créditos pero sí se retorció para abajo.
La suba de tasas (la depreciación esperada del peso) no fue suficiente para frenar el deterioro de los depósitos pero, lamentablemente, introdujo fragilidad en el mercado de créditos y, posiblemente, en el crecimiento económico futuro.
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Proyecciones
Mientras hay coincidencia en que el modelo no ha cambiado, las proyecciones de crecimiento de la economía fueron una de las variables más afectadas después de cuatro meses de crisis. En este sentido, los expertos coinciden en que el conflicto con el agro se llevó, por lo menos, un punto del PBI.
Además el consumo, así como los inversores relacionados con el agro y los bancos son quienes, en primera instancia, están sufriendo las consecuencias.
Aún con incertidumbre el Gobierno mantiene su política y los economistas esperan definiciones más claras.
Por Guillermina Fossati
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