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González Fraga: "La inflación se enfrí­a a la par de la economí­a"

El economista aseguró que la suba de precios está perdiendo fuerza y pronosticó que "en estos meses el paí­s crecerá apenás por encima del tres por ciento"
24/07/2008 - 21:04hs
González Fraga: "La inflación se enfrí­a a la par de la economí­a"

El ex presidente del Banco Central de la Republica Argentina (BCRA), Javier González Fraga, advirtió que "la inflación está perdiendo fuerza" a la par de la desaceleración de la economí­a y que "se están creando condiciones para que sea más rentable especular financieramente que producir".  

En una entrevista con infobaeprofesional.com, el economista aseguró que el año que viene la situación estará muy "complicada" y que la "debilidad" de las cuentas públicas "obliga" a la Argentina "a volver a los mercados internacionales", para lo cual es necesario arreglar con el Club de Parí­s.

González Fraga, quién iba a ser el ministro de Economí­a de Roberto Lavagna si este ganaba las elecciones del 2007, manifestó que el Gobierno debe aumentar las tarifas y diferenció el modelo actual del vigente entre 2002 y 2005.

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-¿Cómo queda el escenario polí­tico económico tras el revés que sufrió el Gobierno en el Senado?
-En algún sentido, volvemos al 10 de marzo, que no era la panacea porque justamente lo que dio lugar al perí­odo de retenciones adicionales fue una situación fiscal complicada, que quizás hoy este peor que lo que estaba en marzo. No creo que sea dramática, no quiero exagerar, pero sin lugar a dudas, el Gobierno tiene que fortalecer la situación fiscal. Ya no hay lugar para incrementar ingresos. El mensaje claro del otro dí­a es que al Ejecutivo le va a resultar muy difí­cil conseguir nuevos ingresos. Las provincias van a tratar de obtenerlos a través de ingresos brutos y ya vemos que está creando algunos problemas.

-Entonces ¿Cómo se soluciona la situación fiscal?
Hay una única salida que transita por disminuir gastos y solamente se pueden bajar los subsidios y las compensaciones. Además, van a tener que realizar menos obra pública en las provincias para darle prioridad a la terminación de las centrales eléctricas.
El camino que le queda al Gobierno es tocar tarifas para bajar subsidios de los sectores de mayores ingresos y recorrer un camino virtuoso, que es el que yo reclamó hace años. Ya no se puede postergar más, no tiene sentido estar arriesgando la solvencia fiscal y que haya dudas sobre la capacidad de repago de la deuda el año que viene cuando tenemos montos de subsidios que este año van a llegar fácilmente a los 40.000 millones de pesos.

-¿Como puede afectar un aumento de tarifas a la inflación?
-La economí­a se está enfriando bastante rápidamente, por lo tanto, la inflación está perdiendo fuerza también. Un ajuste de tarifas va a tener un muy leve impacto positivo sobre la inflación porque el nuevo indicador no mide las tarifas de los hogares más ricos y hace muy bien. La actualización tarifarí­a va a actuar como un impuesto y le quitará capacidad de consumo a los sectores más ricos que son quienes han impulsado el crecimiento pero también la suba de precios.
Un aumento de tarifas es virtuoso porque mejora las cuentas fiscales y porque frena la inflación en un sentido correcto. Más allá que alguien crea que pueden subir los precios porque las tarifas, lo cierto es que los aumentos a la industria ya se hicieron el año pasado. Ahora hay que incrementarles a los residenciales. Nadie va a reclamar un aumento de sueldo porque le subió la luz, simplemente va a tener que gastar menos.

Además, es virtuoso porque va a crear las condiciones para que los privados inviertan en generación de electricidad y exploración de petróleo. El congelamiento de tarifas de estos últimos seis años ha sido muy dañino en cuanto a las posibilidades de inversión de los servicios públicos que han sido privatizados.

-¿Que deberí­a hacer el Gobierno para controlar la inflación?
-Estamos hablando de una inflación que está en el orden del 20%, puede haber estado algo más y seguramente ahora está algo menos por el enfriamiento de la economí­a. Estos niveles de inflación en todo el mundo, con las experiencias de Chile, Perú, Nueva Zelanda, Inglaterra y Canada, por poner paí­ses muy distintos, se curan con metas de inflación. No hace falta caer en una recesión para curarla, tampoco hacer las cosas que se hicieron en la Argentina para salir de la hiperinflación. El paí­s tiene una inflación elevada que requiere una coordinación de la polí­tica monetaria, fiscal y cambiaria pero hay que tener metas graduales de reducción.

Creo que la situación argentina depende muchí­simo de tarifas. Cuando se analiza con detenimiento, la principal causa de inflación es el recalentamiento del consumo de los sectores de mayores ingresos. Si uno mira el í­ndice corregido le aparece ropa, restaurants, servicios privados de salud y educación y turismo. Estos cinco rubros son los que explican la inflación. O sea, no es una inflación por el consumo de las clases populares, sino de las más ricas, que se han beneficiado de tarifas muy baratas y que han tenido un incremento grande tanto de salarios como del nivel de empleo y el crédito para el consumo. Corrigiendo estos elementos se va a lograr frenar la inflación muy rápidamente. Soy muy optimista respecto a esto y por eso no hay que aceptar las recetas recesivas. El enfriamiento ya está lanzando: la Argentina va a estar creciendo en estos meses muy poco por encima del 3%, me refiero al dato punta a punta, y seguramente el í­ndice del año va a dar cerca de 6 por ciento. No hace falta bajarlo más. Simplemente hay que reacomodar las cargas para que la locomotora del crecimiento y de la reducción de la inflación sean la inversión y el consumo de los sectores populares.

-Ya que lo mencionó ¿Qué opina del nuevo indicador que utiliza el INDEC para medir la inflación?
-No es ni malo ni bueno. Lo que es poco confiable es el INDEC. Además, de arreglar el tema de tarifas por la cuestión inflacionaria y la fiscal, lo otro tremendamente prioritario es reconstruir la credibilidad del organismo. Es importante porque nunca deberí­a haber sucedido y porque es necesario para lanzar una polí­tica antinflacionaria. Nadie puede curarse de un problema que no acepta. Lo primero es aceptar que tenemos una inflación del orden del 20% para empezar a trabajar para bajarla.

Reconstruir la credibilidad del INDEC es el paso previo a cualquier arreglo con el Club de Parí­s. Solucionar ese tema empieza a ser urgente porque la debilidad fiscal obliga a la Argentina a volver a los mercados internacionales. Cuanto antes arreglemos con el Club de Parí­s, que exige como condición subsanar el tema del INDEC, tanto más fácil va ser volver dignamente a los mercados internacionales.

-¿Para acordar con el Club de Parí­s habrí­a que aceptar una supervisión del FMI?
-No hace falta. Estados Unidos, que es un poco el que manda en esta cuestión, de ninguna manera está insistiendo en una bendición del Fondo Monetario. A lo mejor, lo único que necesitamos, es un intercambio de cartas protocolares pero no más que eso.

-¿Los problemas para afrontar los vencimientos vendrán en el 2010 o ya en el 2009?
-En el 2009. Las necesidades fiscales para el año que viene están arriba de los u$s9.000 millones, todo depende de las reestructuraciones de deuda de algunos vencimientos. Sin ninguna duda, tenemos que apuntar a un superávit de entre 4% y 5% o estar pensando en volver a los mercados de una manera digna. No alcanza con Venezuela, no alcanza con el ANSES, no alcanza con los fondos de pensiones. Esto tenemos que tenerlo claro. El año que viene el tema es muy complicado y cuanto antes volvamos a los mercados internacionales, mejor para la Argentina.


Polí­tica monetaria

-En un seminario organizado por infobaeprofesional.com, el presidente del Banco Central, Martí­n Redrado, puso énfasis en lo mismo que usted acerca de que la inflación se combate con polí­tica monetaria, cambiaria pero sobre todo fiscal
-Para redondear eso, si tengo que distribuir las cargas entre esas tres dirí­a: 70% polí­tica fiscal, 25% polí­tica cambiaria y 5% de polí­tica monetaria. El Banco Central no es el protagonista de esta lucha contra la inflación. Tiene que ser la tesorerí­a de la Nación.

-¿Cómo vio la actuación del Banco Central durante la salida de depósitos y la compra masiva de dólares?
-Tengo la visión partida. Como ex presidente del Banco Central que también le tocó enfrentar alguna corrida, aplaudo lo que hizo Martí­n Redrado. Es lo que corresponde, es lo que dicen los libros, hay que perseguir a los que especulan en contra de uno porque sino uno pierde prestigio y si el Central lo pierde, más allá de las personas, los especuladores se lo llevan puesto. El Central tiene que entender que no es responsabilidad de él solucionar la economí­a argentina. Si los que están a cargo de la polí­tica de precios y de la cuestión fiscal no hacen los deberes, las batallas que gane el BCRA no le van a permitir ganar la guerra. El Central tiene que hacer un enorme esfuerzo de docencia hacia el resto del Gobierno diciendo: " Puedo controlar la corrida pero necesito que me acompañen con una cantidad de polí­ticas serias". Estoy de acuerdo con lo que hizo Martí­n Redrado pero lamentablemente desentona por lo positivo frente a un resto de la orquesta que realmente está actuando muy mal.

-¿Deberí­amos volver a un tipo de cambio más alto para recobrar competitividad?
-Hoy no es la prioridad. Lamentablemente, mis amigos de la industria se van a enojar, primero tenemos que bajar la inflación. Hoy la Argentina ya está lanzada en un proceso de enfriamiento y si se intenta reactivar la economí­a devaluando o emitiendo más dinero, lo único que vamos a lograr es que compren más dólares. No se puede tratar de llenar un balde cuando tiene un agujero enorme. Primero hay que tapar el agujero: la inflación. Hay que incentivar la inversión con financiamiento más largo y cuando la suba de precios este más controlada podemos pensar en devaluar la moneda en términos reales.

-Redrado dijo que en cuanto se estabilice la situación, habrí­a que volver al escenario base
-Si, creo que volver al escenario base serí­a muy bueno pero no antes de tiempo. Hay que volver habiendo establecido pautas para una inflación menor sino no va a haber devaluación que alcance. Es como cuando en los 80´ se trataba de alcanzar la inflación con la devaluación y nunca alcanzaba porque habí­a escepticismo y por lo tanto, la gente aumentaba los precios al doble de lo que se devaluaba. Hay que evitar caer en ese error. Primero hay que controlar la inflación, ponerla abajo del 10% y una vez allí­ vamos a tener instrumentos monetarios que nos permitan emitir más dinero y subir el tipo de cambio. Pero fundamentalmente, con el tesoro participando en la compra de dólares. Ya no hay posibilidad de que el Central le ponga el pecho a todos los excedentes cambiarios.

-¿La Argentina puede llegar a tener una inflación de menos del 10% en este escenario de suba de precios internacionales?
-Por supuesto. Los paí­ses que están expuestos a estas subas de precios tienen una inflación de entre 6% y 7%. No digo que podemos tener 4% pero 10% podemos tener. Brasil tiene 6%, Uruguay tiene entre 5% y 6%, Chile tiene 7% y están expuestos a toda esta inflación y eso es lo que debe tener la Argentina. No tiene porque tener 20% porque ese porcentaje no tiene nada que ver con la suba de precios internacionales.

-Siguiendo un poco más con el tema del Banco Central, en el seminario Redrado dijo que el único esquema posible en este momento es el de flotación administrada y en una entrevista usted aseguró que habí­a que mantener una cierta cuota de incertidumbre respecto al tipo de cambio. ¿El único esquema es el de flotación administrada?
-Flotación administrada es flotación sucia, es que haya incertidumbre. Para eliminarla, están los mercados de futuros. El que tenga que importar una maquinaria que vaya al mercado de futuro y se asegura un tipo de cambio. Qué es lo que va a pasar con el dólar mañana tiene que tener incertidumbre porque sino las tasas de interés se planchan sobre el ritmo esperado de devaluación y tenemos tasas de interés muy positivas como fue el caso de la convertibilidad. Hace más de 30 años que pienso así­. La Argentina tiene que tener tasas de interés bajas y para poder tenerlas se necesita un razonable nivel de flotación cambiaria con incertidumbre. Esto es fácil de lograr cuando hay superávit fiscal y externo.

-¿La Argentina sigue teniendo superávit gemelos?
-El paí­s tiene la posibilidad de tener ambos y creo que eso es lo que hay que reconstruir. Hay que volver al modelo vigente entre el 2002 y el 2005. Convengamos que eso funcionó muy bien y que a finales del 2005, después de las elecciones, el Presidente Kirchner quiso ser el ministro de Economí­a, puso a Felisa Miceli y los resultados están a la vista: con Moreno, con el INDEC, con los controles, con la determinación de quién tiene que ganar cuánto. Todo eso está claramente agotado y estamos ante la obligación de volver a las polí­ticas del 2002, a las fuentes, sobre la base de mayor austeridad fiscal y de dar señales muy claras de un tipo de cambio devaluado y de bajas tasas de interés. El tipo de cambio ya no está tan devaluado y las tasas de interés ya no están tan bajas. Es increí­ble como ha funcionado la teorí­a: se han debilitado las expectativas y la situación fiscal por lo que estamos teniendo mucho menos superávit fiscal y externo, un tipo de cambio que se aprecia y una tasa de interés en alza. Eso no lo queremos.

-¿La polí­tica monetaria está jugando a favor de los especuladores?
-No me gusta la pregunta, con el debido respeto. Las polí­ticas del Central no tienen que estar animadas sobre si satisfacen o no a los especuladores. Los especuladores son o somos lo suficientemente inteligentes como para saber como apostar. Lo importante es que los que están tomando decisiones financieras crean que lo que va a pasar es lo que al Gobierno le conviene. Eso es un modelo ideal. Lamentablemente uno se acuerda de la especulación cuando te juega en contra y eso no es lo ideal. Hay que lograr que los especuladores apuesten a favor y no en contra.

-¿Pero usted no habí­a dicho que ahora se estaba jugando más a favor de la especulación financiera y en desmedro de la producción?
-Sí­, eso también es cierto. De vuelta se están creando condiciones para que sea más rentable especular financieramente que producir. No tiene que ver con la especulación sino con las tasas de interés. En este escenario donde hay apreciación cambiaria y tasas de interés muy altas, él que invirtió en un plazo fijo hace 90 dí­as, está ganando un 20% en dólares. Esta no era la situación del año pasado o hace tres años donde para ganar el 20% en dólares con tasas de 7% y una moneda que se devaluaba, tení­as que sembrar soja o producir. Ahora parecerí­a que uno puede ganarlo comprando tí­tulos públicos o invirtiendo en plazos fijos. Eso no es bueno. Cuando los rentistas ganan tasas de interés muy altas sin trabajar, la economí­a está enferma.

Mariana Shaalo
©infobaeprofesional.com