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ALERTA

Nueva cumbre en la Unión Europea ante difí­cil escenario de recesión

Las autoridades del bloque volverán a reunirse para analizar nuevos programas de asistencia para los paí­ses más afectados por la debacle internacional
01/03/2009 - 14:03hs
Nueva cumbre en la Unión Europea ante difí­cil escenario de recesión

Los llamados para un rescate de las economí­as más débiles de Europa enfrentarán una frí­a respuesta en la cumbre de la UE del domingo, donde a quienes buscan ayuda posiblemente se les dirá que también deben arreglar sus finanzas.

Funcionarios dijeron que hay pocas posibilidades de que los lí­deres europeos tomen alguna decisión sobre la solicitud de Hungrí­a de 180.000 millones de euros (228.000 millones de dólares) en ayuda para el centro y este de Europa, cuyas monedas han sido golpeadas a medida que empeora el panorama económico.

En cambio, la reunión de tres horas en Bruselas arriesga el presentar a los votantes y a los mercados mundiales la imagen de un bloque de 27 paí­ses demasiado paralizado por las diferencias internas como para contener la crisis financiera que ha tensado las nociones de la UE de solidaridad, mercados abiertos y control presupuestario.

Las negociaciones son las más recientes de una serie de encuentros de alto nivel previos a la cumbre del G20 en Londres en abril, donde los europeos quieren mostrar al nuevo presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que el continente es un socio comercial con el que se puede contar.

"No queremos nuevas lí­neas divisorias. No queremos una Europa dividida en norte y sur o este y oeste", dijo el primer ministro checo, Mirek Topolanek, cuyo pequeño paí­s tiene la presidencia rotatoria de la UE, antes de la reunión.

"Los esfuerzos y medidas para luchar con crisis económica dentro de la UE deben respetar el principio de solidaridad, pero también requieren que todos los actores muestren responsabilidad", dijo, recordando los llamados de otras partes para que quienes reciban ayuda ejecuten duras reformas y disciplina fiscal.

Observadores han acusado a algunos paí­ses del este recién llegados al bloque de apostar erróneamente a que podí­an conseguir los niveles de vida de occidente a través de préstamos en euros, una apuesta que tuvo repercusiones debido a que la recesión hizo caer a las monedas locales.

Funcionarios dijeron que Budapest podrí­a esperar que el domingo le brinden apoyo moral en su predicamento, pero no nueva ayuda, apuntando al anuncio de los organismos de finanzas europeos y del Banco Mundial del viernes de que se destinarán 24.500 millones de dólares para financiar bancos locales.

"Nadie quiere desechar a Hungrí­a, pero nadie sabe de dónde podrí­a provenir este dinero", dijo un diplomático de la UE sobre el llamado del primer ministro, Ferenc Gyurcsany, por ayuda adicional.

Crisis de "madurez"
Mientras el fabricante de vehí­culos norteamericano General Motors pide a Alemania que inyecte miles de millones de euros de ayuda estatal para su unidad Opel, una de las muchas firmas automotrices golpeadas por la crisis, los lí­deres de la UE también debatirán cómo tratar el creciente malestar laboral en la región.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, apoyado por el italiano Silvio Berlusconi, dijo que acudirá a la reunión armado con un llamado a la acción conjunta de Europa para asegurarse de que la industria local no pierda si los Estados Unidos respaldan a sus principales empleadores.

Diplomáticos dijeron que Parí­s aún debí­a presentar ideas concretas y que la posibilidad de implementar una polí­tica industrial paneuropea aún molestaba a muchos, al menos a Alemania.

"La gente está hablando sobre la división entre este y oeste (de la UE), pero la división entre Francia y Alemania es lo que realmente sucede", dijo un funcionario de la UE sobre el fracaso de ambos paí­ses, considerados como las fuerzas motrices de la UE, de coincidir en sus propuestas.

Otros temas sobre la mesa para la reunión del domingo, entre ellos lo que deberí­an hacer los paí­ses europeos para rescatar a quienes usan su moneda y si apresurar a los nuevos estados del bloque para que se protejan de más volatilidad, todos temas en los que existe poco consenso.

"Esto es tremendamente vergonzoso para los creadores de polí­tica de la UE que pasaron los primeros 12 meses de la crisis felicitándose por la supuesta mayor resistencia de sus economí­as", dijo el analista de Unicredit Marco Annunziata.

"Esta es una crisis de madurez para la UE", agregó.