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Salarios: se redefinen nuevos aumentos y los empresarios advierten vuelta a "foja cero"

La discusión salarial se desbordó y se pactan cifras irrisorias. Los 5 puntos que marcan el nuevo escenario. El caso de empleados de comercio y 7 sectores
26/05/2010 - 10:12hs
Salarios: se redefinen nuevos aumentos y los empresarios advierten vuelta a "foja cero"

La discusión salarial se desbordó. En este punto coinciden la mayorí­a de los empresarios y analistas.

En primer lugar, porque ya no se toma como referencia la inflación pasada sino la futura, algo que jamás habí­a ocurrido.

En segundo término, porque como el "termómetro" que mide la temperatura de la suba de precios está roto, cada uno lleva su propia vara de medición a la mesa de discusión.

En tercer lugar, porque los gremios compiten entre sí­ para ver quién se lleva el pedazo de torta más grande, más allá de analizar la situación particular del sector en el que opera, que puede ser distinta a la de otro.

En cuarto orden, porque no hay un techo. Antes, Moyano hacia de valla de contención ante los reclamos y fijaba las pautas. Ahora, "más relajado" en esa tarea, lanzado en su carrera polí­tica, deja que "las cosas pasen".

En quinto lugar, porque al Gobierno le conviene. Optó por mostrar "la cucarda" de que el paí­s puede crecer al 7% (cifra que estableciera tiempo atrás Néstor Kirchner como meta oficial) aunque tenga que pagar este crecimiento con mayor inflación.

Entonces, hasta casi le resulta funcional que los gremios pacten aumentos superiores al 30% para llenar –en un primer momento y de manera nominal e "ilusoria"- los bolsillos de los asalariados.

¿Por qué ilusoria? Porque este tipo de incrementos difí­cilmente no se trasladen a precios. Así­, el circulo vicioso "suba de salarios-aumentos de precios–reajuste de salarios" comienza a espiralizarse con fuerza.

Por otro lado, esos incrementos nominales que se otorgan harán que buena parte de los argentinos sientan sus billeteras más gordas en un primer momento, hasta que la suba de precios vuelva a adelgazarlas.

En el corto plazo, esa sensación de riqueza -que genera el hecho de ganar un 20% o 30% más- los induce a volcar con mayor vigor ese dinero al consumo, exacerbándose así­ la demanda frente a una oferta que, en muchos de los rubros, no será suficiente para calmarla. Y, como es sabido, las demoras o los faltantes son sinónimos de precios más altos.

En definitiva, éste es el cuadro de situación que pinta a la Argentina de hoy: fuertes aumentos nominales, inflación imparable y empresarios preocupados. Nada indica que este panorama vaya a cambiar, y menos aún si se tiene en cuenta que el año que viene será electoral.

Punto de inflexión
El punto de inflexión, esta vez, lo dio el gremio alimenticio, al acordar un incremento para todos los trabajadores de un 35% que, posiblemente, pueda ser afrontado por 3 o 4 grandes compañí­as (como Arcor o Kraft) pero que pone a muchas otras firmas de talla mediana y chica en una situación de extrema indefensión y las deja muy mal paradas financieramente. 

A este "efecto 35" se suma otro dato no menor: un tercio de los acuerdos ya firmados incluye cláusulas por inflación.

"¿Alguien puede seguir pensando que, en la práctica, la economí­a argentina no está indexada?", comentó a este medio el directivo de una firma lí­der, en estricto off the récord.

Sucede que el 35% logrado por el gremio de alimentos va más allá de este sector. Muchos empresarios ya advierten que este convenio, especí­ficamente, hizo volver a "foja a cero" los ya acordados a principios de año y permitió que éste se tome como nueva referencia para las futuras negociaciones, de cara a un segundo semestre, que está a dí­as de debutar.

En este sentido, el economista Ernesto Kritz, de SEL Consultores, da cuenta de que:

  • El 16% de las empresas cerró negociaciones.
  • El 84% restante se encuentra o bien en plenas tratativas o tiene previsto iniciarlas.

Acuerdos a medio cerrar, a medio abrir
"Seguro que se van a renegociar paritarias. Un tercio de los convenios ya incluye cláusulas de ajuste por inflación", señaló a iProfesional.com el analista Rosendo Fraga.

Si hay una palabra que sirve para sintetizar el estado de ánimo actual es, tal como sostuvo Orlando Ferreres, "nerviosismo".

Y cuando hay nerviosismo, ansiedad o temor (como quiera llamarse) crece la inestabilidad y los distintos actores tienden a cubrirse: los empresarios suben precios y los gremios acortan los plazos de negociación y exigen incrementos más elevados.

Radiografí­a

  • Empleados de Comercio. Una muestra del cambio de contexto se evidencia en lo sucedido en las negociaciones del gremio que nuclea a los empleados de comercio. A principios de año exigí­an un aumento salarial del 20% y en las últimas semanas subieron la apuesta a un 35%.

    Finalmente, tal como adelantó iProfesional.com, el viernes pasado llegó a un acuerdo para aplicar un incremento del 29% acumulativo y no remunerativo, que se dividirá en tres cuotas y llevará el mí­nimo de casi 1 millón de trabajadores a $3.000 ($2.700 de bolsillo).

    En la actualidad, el básico de convenio de Comercio ronda los $1.300 y el resto del salario está compuesto por sumas no remunerativas, que elevan el sueldo base a 2.052 pesos.

  • Gastronómicos. Tras la conciliación obligatoria que evitó el paro programado para el fin de semana largo, el gremio liderado por Luis Barrionuevo rechazó en las últimas conversaciones una oferta del 30% y ahora exige una suba salarial del 45% para llevar el básico de unos 300.000 trabajadores a 3.000 pesos.

    "Esto es una carrera contra la inflación, muchos que ya habí­an firmado por el 22% pedirán renegociar paritarias en dos meses", afirmó a iProfesional.com Juan José Bordes, secretario gremial del gremio, que este jueves se reunirá con las cámaras del sector.

  • Construcción. Otro sector que vuelve con fuerza a la carga es el de los obreros de la construcción, quienes lograron dí­as atrás no sólo un aumento salarial del 27% -en tres tramos– sino que pactaron adicionarle un artí­culo al convenio para dejarlo sujeto al "monitoreo permanente de las variables económicas".

    Así­ el sindicato, que nuclea a 300.000 trabajadores, estableció "su propio mecanismo" que le permite revisar lo pactado e indexar a corto plazo. ¿Con qué termómetro se medirá tal suba? Con uno propio…

  • Ferroviarios. Otro caso similar al de la construcción se dio en Unión Ferroviaria. El sindicato prefirió acordar de manera parcial un incremento salarial del 20%. El dato relevante es que el gremio dejó en claro que en "apenas 3 meses" (agosto) las partes volverán a reunirse. En este caso, la suma acordada es no remunerativa (entre unos $700 y $1.050), según la categorí­a.

  • Tranviarios. La situación de los tranviarios refleja, al igual que las anteriores, cómo se acotaron al extremo los plazos de las negociaciones. La UTA cerró una suma no remunerativa "provisoria" del 20% para regresar en tres meses a la mesa de reclamos.

    Al igual que la Fraternidad de José Pedraza, la conducción de la entidad liderada por Roberto Fernández, deberá lidiar con los sectores opositores dentro del gremio, que no aceptan los acuerdos pactados. Sucede que los trabajadores del subte ahora no quieren bajar sus pretensiones por debajo del 35 por ciento.

  • Metalúrgicos. El otro sector que reconoció el "nuevo piso del 35%" es el de los metalmecánicos, con fuerte presencia en la industria automotriz. En los próximos dí­as comenzará a negociar.

    A partir de ahora, "el 35% va a ser el número que fijará las negociaciones", reconoció el secretario general del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) Córdoba, Omar Dragún, luego de calificar como "un quiebre bastante importante" al acuerdo salarial logrado por el rubro alimenticio.

  • Telefónicos. Los telefónicos no se quedan atrás y apuntan a lograr un convenio similar. La semana pasada circularon a las compañí­as su reclamo de una suba salarial remunerativa del 35% por seis meses y sin cuotas. Su exigencia es la de elevar el básico de bolsillo de $3.000 a $4.100, para unos 22.000 trabajadores.

    "Ha habido una inflación que fue superior a la prevista. Pero la ganancia empresaria se ha mantenido e influye en el pedido salarial", señaló a este medio el secretario adjunto de la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos (Foetra) de Buenos Aires, Claudio Marí­n.

  • Textiles. El secretario general, Juan José lobais, aseguró que el nuevo piso deja a su gremio en excelentes condiciones para negociar.

    "El tema principal es que la tendencia de los acuerdos era de entre 23 y 26 por ciento. No es lo mismo el 25% de $6.000 que el 35% de $2.000, pero la gente de abajo mira la cifra igual", afirmó.

Alimentación, un antes y un después
Al principio, la cifra acordada por el gremio de la alimentación sonaba "imposible" a los oí­dos de empresarios e incluso de los dirigentes sindicales.

Sin embargo, tras el conflicto, el "efecto 35" se instaló de prepo en las mesas de negociaciones.

Con epicentro en la Capital, Buenos Aires, San Luis y Córdoba, los paros cada vez más duros -que en algunos establecimientos dieron lugar a una baja del 60% en la producción y provocaron desabastecimiento- obligaron tanto a las cámaras empresariales como al propio sindicato, liderado por Rodolfo Daer, a elevar en mayo el piso de la paritaria.

El desborde y la falta de una "brújula" es tal que hasta los que acuerdan aumentos desmedidos se quedan luego con el sinsabor de que podí­an, incluso, haber cerrado por más.

De hecho, los delegados de las firmas alimenticias Kraft y Pepsico, Stani y Bonafide, sacaron un comunicado en los últimos dí­as donde revelan que no veí­an con buenos ojos el acuerdo firmado por considerar que "se podí­a conseguir más".

En este contexto, el Gobierno apenas atinó a formular un leve pronunciamiento para bajar el mal humor empresario.

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, pidió analizar la negociación del sector alimenticio "en el contexto en que se celebró y no como caso referencial".

Muy poco, casi nada, para lo que le hubiese gustado oir a muchos empresarios de pequeñas y medianas empresas que quedaron "rehenes" de este acuerdo.

Los directivos hacen otra lectura a la del Gobierno. Para ellos la paritaria alimenticia hizo "saltar los tapones", al fijar el incremento más importante de todo el año y establecer un nuevo piso, para muchos insostenible.

La carrera por los salarios
Con más de 12 paritarias en camino, el desborde salarial desdibujó las estimaciones empresarias.

En una de las primeras negociaciones del año, el Gobierno habí­a dado luz verde a un acuerdo clave, el de los docentes, que al acordar un 23% de suba estableció un primer marco de referencia para 2010. Por una cifra similar habí­a cerrado bancarios, cuyo básico se elevó a $4.400.

Pero el tiempo pasó y ese piso se fue elevando. Los sindicatos comenzaron a empujar el techo hacia arriba, hasta que los del sector alimenticio directamente lo perforaron.

Juan Manuel Barca
©iProfesional.com