Fiebre del oro en Argentina: en plena suba récord de precios, se multiplican los proyectos mineros
El oro se consolidó en 2025 como una de las inversiones más destacadas a nivel global, al registrar una suba del 65%, alcanzando así su mayor crecimiento anual en 46 años. Además, el oro finalizó el año pasado con una cotización cercana a los máximos históricos.
Durante el segundo semestre de 2025 la producción de oro en Argentina recibió dos buenas noticias: el reinicio de Casposo y Hualilán, dos proyectos medianos que volvieron a producir en San Juan. Las dos minas tienen en común que no son nuevas, estuvieron en actividad antes, pero también que son de una escala menor a gigantes como Veladero o los yacimientos de cobre. Además, cuentan con un inversor nacional: Eduardo Elsztain, el dueño de IRSA, inyectó fondos en ambos.
Los proyectos requieren de inversiones para su puesta en marcha que son modestas en comparación con sus pares metalíferos. La inversión total calculada de Hualilán era de u$s375 millones, mientras el rango de los proyectos de cobre actuales en el país van de u$s560 millones en el caso de PSJ al anuncio del RIGI de El Pachón que costará más de u$s9.500 millones.
Al igual que pasó con Elztain, en esta franja es posible que haya más capitales nacionales sumándose al sector minero. Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), explicó que en esta escala hay oportunidades gracias al volumen de dinero, pero también a que tienen un mayor entendimiento del marco local, el manejo ejecutivo y el control de costos permite ser más efectivos y hay más oportunidades de crecimiento viable.
Pero la realidad es que hoy en el país no existen una gran cantidad de yacimientos estudiados que tengan estas características. La exploración en los últimos años se concentró en los grandes depósitos, que son oportunidades para los grandes inversores multinacionales.
La desinversión en esta etapa crucial de la minería le costó al país la posibilidad de desarrollar minas de menor escala donde los capitales locales tuvieran más oportunidades de entrar. Con el actual escenario de impulso minero y los precios internacionales, sobre todo del oro, vuelve a presentarse una oportunidad para los proyectos medianos y para el nacimiento de las junior mineras argentinas.
Casposo y Hualilán, dos ejemplos de oportunidades
Si bien la exploración de pequeños proyectos viene de varios años malos, las dos minas de oro son las excepciones que retomarán la actividad en el corto plazo. Aunque sus historias son distintas, tienen en común que ya eran conocidos.
Hualilán es un histórico de la minería argentina, el proyecto empezó a producir a finales del 1800 y se interrumpió varias veces, para cerrar en la década del ‘80. Tras varios intentos de exploración, en la actualidad es la empresa australiana Challenger Gold la que está en camino a volver a ponerla en producción, calculan que para 2026.
El yacimiento tiene varias ventajas, pero la principal es que se encuentra a 120 kilómetros de la capital sanjuanina, está en el departamento Ullum, y no se ubica a gran altura, sino sobre la precordillera. Eso hace que sea de fácil acceso y no requiere de una gran inversión para su puesta en marcha, ya que tiene acceso a rutas e infraestructura eléctrica cercana.
Casposo empezó a producir en 2011, está en Calingasta, pero también se puede acceder con facilidad desde este departamento cordillerano. En 2018 dejó de extraer oro y el trabajo se paralizó en 2019, ya que el mineral que era rentable de extraer se terminó.
Si bien la empresa Austral Gold, también australiana, mantuvo tareas de exploración y mantenimiento, el impás previsto por pocos años se extendió hasta 2025. Fue en octubre pasado que la extracción de oro volvió a empezar, tras un acuerdo con Hualilán, que usará sus instalaciones para procesar mineral y también con precios del metal históricamente altos.
En ambos casos hubo una participación clave de un inversor argentino: El dueño de IRSA que viene del sector inmobiliario, pero entre finales de 2024 y principios del 2025 decidió apostar por la industria minera.
Invirtió primero en Hualilán, con lo que terminó convirtiéndose en el dueño del 12,7% de las acciones de la minera. Tras esto adquirió parte del valor de Casposo y fue clave en el acuerdo para que el mineral del primer yacimiento se trate en el segundo, que al haber estado produciendo hasta hace menos de una década, tenía equipamiento preparado. También sumó capital a un emprendimiento en Chile.
Los jugadores de la industria minera
En diálogo con iProfesional, Cacciola explicó que el escenario en la industria está dividido según el tamaño de capitales que la integran y los productos que se extraen. "La mayor parte de la producción minera metalífera argentina está en manos de capitales extranjeros", detalló.
En Santa Cruz, la provincia con más minas de oro y plata, "de seis empresas que operan, casi todas son de capital extranjero, la única excepción es Patagonia Gold, que tiene una producción muy baja, representa 10.000 onzas de un total de 700.000 a 800.000 totales". Lo mismo sucede en San Juan, donde las tres minas produciendo, Veladero, Gualcamayo y Casposo, estas dos de mucha menor escala, son de otros países.
En el litio, agregó el empresario, "todas las empresas que están actualmente en producción son de capitales extranjeros, incluyendo Francia, China, Australia y Reino Unido". En el cobre sucede lo mismo. Si bien no hay minas en producción, excepto una mina de Jujuy de muy pequeña escala, son todos de otros países.
Donde sí hay empresas nacionales es en los minerales industriales, donde la mayoría son capitales argentinos. Las principales provincias productoras son Buenos Aires, Córdoba y San Juan. También se trata de proyectos más baratos de iniciar, pero que a la vez tienen menos ganancias.
En esto, dijo, hay una marcada diferencia entre el sector de petróleo y gas y la minería, ya que en el primero hay más empresas nacionales. En el sector minero de mayor escala hay empresas nacionales que son "intermediarios entre accionistas foráneos y gobiernos provinciales, lo que exige una gestión culturalmente sensible para evitar conflictos", dijo.
Inversores locales, clave para el futuro minero
Para Cacciola, que aparezcan más inversores nacionales es clave para el futuro. Explicó que es necesario "fomentar la exploración y desarrollo de proyectos de escala más pequeña para permitir la participación y el crecimiento de inversores y empresas argentinas en el sector".
Según dijo, este diálogo entre los capitales locales, las provincias, las comunidades y la sociedad puede ser un diferencial para "un entendimiento del marco local más cercano, algo que le cuesta a las corporaciones extranjeras".
Además, con proyectos más pequeños el control de costos es más fácil y para un inversor argentino puede ser más accesible, porque no tienen que lidiar con las grandes estructuras de las corporaciones. Pero en particular, es una oportunidad para un crecimiento viable del sector.
La falta de exploraciones frenó este crecimiento porque "tuvimos muchos años de decepción que frenan el proceso lógico de la minería, que es la aparición de juniors, que eventualmente hacen los trabajos iniciales de exploración y van proliferando y descubriendo proyectos que son aplicables a una inversión local".
Para solucionar este escenario de escasez, Cacciola dijo que un camino es retomar la búsqueda y aprovechar que "están apareciendo interesados locales, para tratar de buscar proyectos que nos permitan en unos años tener inversores argentinos en proyectos que cuesten de u$s50 a u$s60 millones, que tranquilamente pueden rentables con una pequeña producción".
Por este camino, Argentina podría tener sus primeras participaciones en joint venture o con juniors que adquieran experiencia y puedan sumarse al universo de empresas mineras que hoy lideran Australia, Canadá, China, Chile, países Europeo y también de África.