• 23/1/2026
ALERTA

Cuánto aumentó la nafta en los últimos 8 años y cómo quedó frente a la inflación

Un informe privado analiza la suba de combustibles y cómo quedan los precios frente a otros países. En 2025, los valores en dólares se estabilizaron
Por L.I.
23/01/2026 - 18:55hs
Cuánto aumentó la nafta en los últimos 8 años y cómo quedó frente a la inflación

El mercado de los combustibles en la Argentina atravesó un ciclo de transformaciones durante los últimos ocho años. Entre enero de 2018 y diciembre de 2025, los valores en el surtidor experimentaron una escalada nominal impulsada por una inflación estructural y una depreciación constante de la moneda local.

A pesar de eso, las cifras demuestran que el aumento de la nafta y el gasoil quedó por debajo de la inflación, ya que, a partir de los datos del Indec durante el mismo período, el Índice de Precios al Consumidor escaló un 7,885%, entre inicios de 2018 y el cierre de 2025.

Sin embargo, el mercado de los hidrocarburos tiene su propia lógica, y en ese escenario se destaca un notorio desfasaje registrado en los últimos 12 meses. Por un lado, los precios internacionales del petróleo a mediados de enero arrojaban caídas de entre el 20% y el 23% respecto al mismo mes de 2025, incluso se destaca que el precio interno del crudo bajó un 19% en el mismo período.

Sin embargo, esta deflación en el costo de producción no se trasladó al bolsillo de los consumidores de naftas y gasoil. Por el contrario, la variación interanual de los combustibles en el surtidor muestra subas que promedian el 45% interanual en los últimos 12 meses.

Un mercado que refleja la crisis monetaria

Según el análisis de Nicolás Taiariol, consultor senior de Oil & Gas y ex Director Nacional de Energía, el sector evidencia hoy señales de una compleja normalización, y la progresión de los precios refleja la magnitud de la crisis monetaria.

En enero de 2018, el litro de nafta súper costaba $23,57; para el cierre de 2025, esa cifra alcanzó los $1.564, lo que representa un incremento del 6.535%. Este fenómeno afectó con mayor fuerza al gasoil, que registró un alza del 7.452% en el mismo período, superando incluso el ritmo de devaluación del dólar oficial, el cual subió un 7.525% en dicho lapso.

Durante el período 2018-2022, la Argentina sostuvo cierta estabilidad en términos de moneda extranjera, con un promedio de u$s0,85 para la nafta súper. Sin embargo, la devaluación acelerada de finales de 2023 provocó un desfase donde los precios en pesos no lograron compensar la caída del valor en dólares, generando un retraso cambiario que se empezó a corregir recién durante el último ejercicio.

El año 2025 se consolidó como una etapa de equilibrio relativo bajo la mirada técnica de Taiariol. A diferencia de los saltos bruscos de años anteriores, los ajustes en los surtidores acompañaron de cerca la devaluación controlada del tipo de cambio oficial, que rondó el 39%. Esta estrategia permitió que el precio en dólares se mantuviera estable en torno a los u$s1,08 por litro, evitando mayores distorsiones en la cadena de valor.

El fin de la nafta barata

A pesar de estos ajustes, la Argentina mantiene valores internos considerablemente bajos en comparación con sus vecinos regionales. Mientras que en el mercado local el litro promedia los u$s1,10, en Uruguay las pizarras marcan u$s1,70 y en Chile u$s1,40.

Esta brecha sugiere que, a pesar de los aumentos percibidos por el consumidor doméstico, el precio todavía cuenta con un componente de subsidio implícito derivado de la brecha cambiaria.

El escenario internacional también jugó a favor de la estabilidad local durante 2025. Con un barril de crudo Brent oscilando entre los u$s75 y u$s85, la presión externa fue moderada. Esto permitió al Gobierno nacional aplicar una política de ajuste gradual sin la necesidad de trasladar crisis energéticas globales al bolsillo de los ciudadanos, centrando la suba exclusivamente en variables macroeconómicas internas.

No obstante, Taiariol advierte sobre los desafíos que asoman en el horizonte de 2026. La "normalización" alcanzada en 2025 depende críticamente de la ausencia de correcciones bruscas en el tipo de cambio real. Si el esquema de devaluación controlada sufriera una ruptura, la necesidad de alinear los precios domésticos con los niveles internacionales de mercado impactaría de lleno en la competitividad logística y el poder adquisitivo.

El ciclo 2018-2025 cierra con una recomposición parcial de los activos energéticos, pero deja abierta la incógnita sobre la sostenibilidad del modelo. La transición hacia un mercado sin distorsiones cambiarias sigue siendo la gran materia pendiente para una economía que busca previsibilidad en un insumo clave para la producción y el transporte de cargas en todo el territorio nacional.

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