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ALERTA

Cómo son las enormes cavernas de sal donde EE.UU. esconde el petróleo para utilizarlo durante una crisis

Ante la crisis en Medio Oriente, los mercados miran los almacenes subterráneos de EE. UU., que liberarán el crudo para frenar la escalada de precios
16/03/2026 - 18:17hs
Cavernas de Sal reserva de petróleo

El mercado internacional se sacude nuevamente tras la decisión coordinada entre la administración de Donald Trump y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de liberar 400 millones de barriles de petróleo con la intención de estabilizar un escenario global asfixiado por el conflicto en Medio Oriente y que amenaza a la economía global, un proceso que puede durar más de lo que se preveía tras los primeros ataques a Irán.

La medida busca compensar al menos parcialmente los efectos de la crisis en el Estrecho de Ormuz, paso clave por la que gransita el 20% del crudo mundial donde se registraron amenazas y ataques de las fuerzas iraníes que paralizaron el movimiento de los cargueros. En este escenario, la mirada de los analistas se posa sobre una infraestructura casi mítica como lo es la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) de Estados Unidos.

Esta red de seguridad no es una serie de tanques superficiales, sino un trabajo de la ingeniería oculto bajo kilómetros de tierra. Se trata de sesenta cavernas de sal artificiales situadas a lo largo de las costas del Golfo de México, específicamente en Texas y Luisiana. Estos depósitos subterráneos permiten almacenar cientos de millones de barriles en condiciones de seguridad extrema, protegidos de ataques externos y de la volatilidad del clima, funcionando como un seguro energético.

La génesis de este proyecto se remonta a la crisis del petróleo de 1973. Tras el embargo árabe que disparó los precios y provocó racionamiento de combustible en las calles estadounidenses, el Congreso ordenó en 1975 la creación de la SPR. El objetivo era que una situación de vulnerabilidad extrema no volviera a repetirse y, desde entonces, estas bóvedas sirvieron para mitigar interrupciones de suministro provocadas por guerras, situaciones climáticas o decisiones geopolíticas.

La liberación masiva de crudo desde las reservas estratégicas busca, en este contexto, enviar una señal de liquidez inmediata al sistema y contrarrestar la incertidumbre que genera la inestabilidad política en la región, en un intento por blindar las economías ante la volatilidad de los precios de la energía.

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Cada caverna puede medir 600 metros de alto y 60 metros de ancho

Cómo son las cavernas de sal

Las dimensiones de estas cavernas desafían la imaginación, y cada una de ellas puede medir hasta 600 metros de altura y 60 metros de ancho, un espacio lo suficientemente grande como para que quepa dentro dos rascacielos como el Empire State. En conjunto, la capacidad autorizada es de 714 millones de barriles, aunque actualmente los niveles se encuentran por debajo de esa marca tras las sucesivas extracciones realizadas en los últimos años para combatir la inflación energética.

La elección de domos de sal para este fin tiene su fundamento en que se trata de una composición química que la vuelve impermeable al petróleo crudo; ambas sustancias no se mezclan y la presión de la roca evita que se generen fisuras por donde el hidrocarburo pudiera filtrarse. Es, en esencia, un almacén natural que mantiene el recurso intacto durante décadas, reduciendo los costos de mantenimiento a una fracción de lo que costaría un depósito de acero convencional.

El procedimiento de construcción consistió en perforar pozos profundos hasta alcanzar los domos de sal subterráneos e inyectar enormes cantidades de agua dulce a gran presión para disolver el mineral de forma controlada. Al retirar la salmuera resultante, quedaron espacios vacíos de enormes dimensiones con paredes autosellantes, lo que permitió transformar formaciones geológicas naturales en el sistema de almacenamiento de hidrocarburos más seguro

Extraer el crudo de estas profundidades requiere un proceso técnico conocido como lixiviación. Para sacar el petróleo, se bombea agua dulce a gran presión dentro de la caverna; como el aceite es menos denso que el agua, flota hacia la superficie, donde es capturado y enviado mediante una compleja red de oleoductos hacia las refinerías. Este mecanismo permite inyectar millones de barriles diarios al sistema comercial de forma casi inmediata en momentos de emergencia.

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Extraer el crudo de estas profundidades requiere un proceso técnico conocido como lixiviación

Un recurso estratégico

A lo largo de su historia, la reserva se utilizó en momentos críticos que marcaron la agenda mundial. Se activó durante la Guerra del Golfo en 1991, tras el devastador paso del huracán Katrina en 2005 y, más recientemente, ante la invasión rusa en Ucrania. Cada vez que el flujo normal de energía se interrumpe, la apertura de estas válvulas subterráneas actúa como un alivio que evita el colapso de la producción industrial y el transporte global.

El conflicto actual en Medio Oriente empujó nuevamente a los países aliados a recurrir a esta herramienta. Con el precio del barril Brent fluctuando por sobre los u$s100, la liberación de 400 millones de barriles (de los cuales EE. UU. aportará 172 millones) intenta enviar una señal de calma a los mercados financieros. La estrategia busca neutralizar la presión de Irán y sus aliados, quienes amenazaron la seguridad de las rutas marítimas en la región.

El uso de la SPR representa una maniobra comercial, pero también es considerado un ejercicio de disuasión geopolítica. Al contar con un stock masivo de libre disponibilidad, los países desarrollados pueden resistir la amenaza energética de otras naciones productoras. Sin embargo, el desafío actual representa la liberación de aproximadamente el 40% de lo que queda en los inventarios estadounidenses, obligando a una reposición futura para no quedar desprotegidos.

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Se trata de 60 cavernas de sal artificiales situadas a lo largo de las costas del Golfo de México

El plan anunciado por Washington incluye la promesa de reponer estas existencias con 200 millones de barriles adicionales durante el próximo año, aprovechando acuerdos que, según el Departamento de Energía, no representarán un costo para el contribuyente. Esta ingeniería financiera busca asegurar que, una vez superado el pico de tensión actual, las cavernas vuelvan a estar a su máxima capacidad, listas para el próximo imprevisto en el convulso escenario internacional.

Mientras tanto, el resto de los 32 países miembros de la AIE, incluyendo naciones de Europa y Asia, coordinan sus propias descargas para asegurar que el suministro de productos refinados no se detenga. Es una carrera contra el tiempo y la incertidumbre, donde la vieja infraestructura construida en los años 70 vuelve a ser la pieza central de la defensa económica de Occidente ante un mundo que todavía depende, en gran medida, del combustible fósil.

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