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Estaciones de servicio Shell cambia de dueño: Mercuria y Manzano compran los activos de Raízen por u$s1.420 millones

La adquisición por parte de Mercuria y Manzano redefine la integración vertical en el sector, impulsando inversiones y competencia en hidrocarburos
04/06/2026 - 10:27hs
Estaciones de servicio Shell cambia de dueño: Mercuria y Manzano compran los activos de Raízen por u$s1.420 millones

El mercado energético argentino se encamina a una de las operaciones corporativas más importantes de los últimos años. La firma suiza Mercuria Energy Group y el empresario argentino José Luis Manzano, a través de Integra Capital y junto a sus socios Daniel Vila y Mauricio Filiberti, acordaron la compra de los activos de Raízen Argentina, compañía que opera la red de estaciones de servicio Shell y la refinería de Dock Sud.

La transacción fue valuada en aproximadamente u$s1.420 millones y forma parte del proceso de reestructuración financiera que atraviesa Raízen, el gigante brasileño controlado por Cosan y Shell. Aunque todavía resta la aprobación de organismos regulatorios y el cumplimiento de determinadas condiciones legales y financieras, el acuerdo ya fue firmado y se espera que el cierre definitivo ocurra durante los próximos meses.

Según un comunicado de Raízen, los u$s1.420 millones se pagarán en efectivo al cierre, sujeto a los ajustes habituales del precio de compra para transacciones de esta naturaleza, incluyendo capital de trabajo, efectivo, deuda y gastos de transacción.

El acuerdo definitivo para la venta de su negocio downstream incluyó también la asunción por parte del comprador de la deuda de Raízen Argentina S.A.U. Según anticiparon a iProfesional fuentes que participaron de la negociación.

"Se espera que el cierre de la transacción se produzca dentro de la actual campaña agrícola y sigue estando sujeto al cumplimiento de las condiciones previas habituales para transacciones de esta naturaleza, incluyendo, entre otras, la obtención de las autorizaciones reglamentarias y judiciales pertinentes", señaló Raízen.

Por qué Raízen vende Shell Argentina

Tal como anticipó iProfesional, la venta responde a la delicada situación financiera que enfrenta Raízen en Brasil, con una deuda cercana a los u$s12.800 millones y un amplio programa de desinversiones para reducir su apalancamiento y fortalecer su estructura de capital.

Durante los últimos meses, la empresa negoció con acreedores y tenedores de bonos un plan de reestructuración extrajudicial que incluye la venta de activos considerados estratégicos. Dentro de ese esquema, la filial argentina aparece como uno de los activos más atractivos y de rápida monetización.

El objetivo de la empresa es obtener liquidez para estabilizar sus finanzas luego de varios trimestres de resultados negativos y de un deterioro de sus indicadores financieros.

Además de la venta de Argentina, Raízen negocia la conversión de parte de su deuda en capital, la extensión de vencimientos y el aporte de nuevos fondos para garantizar la viabilidad del grupo en el largo plazo.

Qué incluye la operación

La compra contempla activos considerados claves dentro del negocio energético argentino:

  • La refinería de Dock Sud, una de las más importantes del país
  • Más de 700 estaciones de servicio que operan bajo la marca Shell
  • Infraestructura logística y terminales de almacenamiento
  • Redes de distribución y comercialización de combustibles

Actualmente, Shell ocupa el segundo lugar en participación de mercado detrás de YPF, con cerca del 18% de las ventas de combustibles en Argentina.

La refinería de Dock Sud tiene capacidad para abastecer una porción significativa de la demanda nacional de naftas y gasoil, mientras que la red de estaciones posee una fuerte presencia en segmentos premium y un alto reconocimiento entre los consumidores.

La marca Shell seguirá en Argentina

Uno de los principales interrogantes durante las negociaciones era qué ocurriría con la marca Shell.

Raízen no es propietaria de la marca, sino que opera bajo licencia otorgada por la multinacional anglo-holandesa. Por ese motivo, la continuidad del negocio dependía de que Shell aprobara la transferencia de esa licencia al nuevo grupo controlador.

Según trascendió, la casa matriz ya dio su visto bueno para que el consorcio integrado por Mercuria y el grupo de Manzano continúe utilizando la marca en Argentina.

De este modo, los consumidores seguirán encontrando estaciones Shell en todo el país, aunque detrás de la operación habrá nuevos dueños. El acuerdo prevé el pago de regalías a la petrolera internacional durante varios años.

El regreso de Manzano al centro del negocio energético

La adquisición marca, además, un fuerte avance de José Luis Manzano dentro del sector energético.

El ex ministro del Interior del gobierno de Carlos Menem se transformó en las últimas décadas en uno de los empresarios más influyentes del país a través de Integra Capital, con inversiones en petróleo, minería, electricidad y medios de comunicación.

Con esta compra, el grupo daría un salto estratégico al integrar prácticamente toda la cadena de valor del negocio petrolero.

Actualmente, Manzano y sus socios participan en la producción de hidrocarburos mediante Phoenix Global Resources, compañía con activos en Vaca Muerta y otros yacimientos del país.

La incorporación de la refinería de Dock Sud y de la red Shell permitiría sumar refinación, logística y comercialización minorista, completando un esquema de integración vertical que pocos grupos privados poseen en Argentina.

Del pozo al surtidor

La integración vertical es uno de los principales atractivos de la operación.

Mercuria y Manzano ya son socios en Phoenix Global Resources, empresa que produce alrededor de 21.000 barriles diarios y proyecta expandirse fuertemente durante los próximos años.

Si la compra se concreta, el grupo podrá controlar todas las etapas del negocio: producción de petróleo, transporte, refinación, almacenamiento, distribución y venta al consumidor final. Esto permitirá capturar rentabilidad en cada eslabón de la cadena y fortalecer su posición frente a otros jugadores del mercado.

Además, el crecimiento proyectado de Vaca Muerta y de las exportaciones energéticas argentinas aparece como una oportunidad de largo plazo para maximizar el valor de estos activos.

El papel clave de Edenor

Uno de los aspectos más novedosos de la operación es la posible participación de Edenor.

La distribuidora eléctrica controlada por el mismo grupo empresario analiza incorporarse como socia estratégica dentro de la nueva estructura societaria que administrará los activos adquiridos a Raízen.

La apuesta va más allá del negocio tradicional de combustibles. El objetivo es aprovechar la extensa red de estaciones de servicio para desarrollar infraestructura vinculada a la transición energética.

La idea contempla la instalación de puntos de carga rápida para vehículos eléctricos, sistemas de generación distribuida y otras soluciones energéticas.

Para avanzar en esa dirección, Edenor ya modificó su objeto social, ampliando las actividades que puede desarrollar y habilitándose para participar en proyectos vinculados al transporte eléctrico y las energías renovables.

De concretarse este plan, las actuales estaciones Shell podrían transformarse gradualmente en centros integrales de servicios energéticos, combinando combustibles tradicionales con puntos de carga eléctrica y soluciones de energía renovable.

Una operación que reconfigura el mercado

La compra de Raízen Argentina no solo constituye una de las mayores operaciones empresariales del año, sino que también tiene potencial para modificar el equilibrio de poder dentro del sector energético nacional.

La combinación entre la capacidad financiera de Mercuria, la presencia de Integra Capital en petróleo y minería, la posible participación de Edenor y el crecimiento de Vaca Muerta configura un nuevo actor con peso significativo en producción, refinación y comercialización.

Para Raízen, la venta representa una herramienta fundamental para enfrentar su crisis financiera y avanzar con su reestructuración en Brasil.

Para Mercuria y Manzano, en cambio, significa la posibilidad de controlar activos estratégicos que abarcan desde los yacimientos petroleros hasta los surtidores, en un momento en que Argentina busca consolidarse como uno de los principales polos energéticos de América Latina.

Junio aparece como el mes decisivo para cerrar definitivamente la operación. Si todas las aprobaciones avanzan según lo previsto, el país podría asistir al nacimiento de un nuevo gigante energético con capacidad para influir tanto en el mercado de combustibles tradicional como en el desarrollo de la movilidad eléctrica y la transición energética de los próximos años.