Vaca Muerta: El plan de YPF y TGS para desarrollar un nuevo polo exportador de u$s3.000 millones
El directorio de YPF aprobó formalmente su incorporación al megaproyecto de u$s3.000 millones diseñado por Transportadora de Gas del Sur (TGS) para la separación, transporte y fraccionamiento de líquidos del gas natural no convencional de Vaca Muerta.
Con un acuerdo comercial vinculante extendido a 15 años, la petrolera estatal se convirtió en la primera en convalidar un esquema que de industrialización de los recursos de la Cunca Neuquina, que con la firma en el papel será presentada de forma inminente al Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI).
La ingeniería del acuerdo delimita los roles de cada actor. YPF no asumirá una posición como accionista dentro de las nuevas sociedades que controlarán la infraestructura, sino que operará puramente como productora y cargadora del fluido extraído de sus bloques no convencionales.
El compromiso estipula que la petrolera aportará cerca del 50% del gas total que demandará la planta, bajo una estructura comercial dual: pagará una tarifa de procesamiento en la provincia de Neuquén por la separación y, en una segunda etapa del bloque logístico, venderá los líquidos resultantes directamente a TGS, que centralizará el negocio de comercialización externa.
La hoja de ruta trazada contempla un horizonte de ejecución de obras de 45 meses para alcanzar la operación comercial plena, período en el cual se montarán dos vehículos societarios bajo el amparo del RIGI para escindir los activos de procesamiento en Tratayén de la construcción de un nuevo poliducto de 600 kilómetros hacia las terminales portuarias de Bahía Blanca.
Una obra que destraba un cuello de botella
El verdadero vector estratégico de esta megaobra radica en su capacidad para destrabar el cuello de botella que hoy amenaza el crecimiento del petróleo en la cuenca. Los productores locales apuntan a una ambiciosa meta de 1,5 millones de barriles diarios de crudo, una marca imposible de alcanzar sin una infraestructura que permita evacuar y procesar el gas asociado que surge de los pozos petroleros húmedos.
Al resolver la disposición de este gas residual, el megaproyecto funciona como la llave necesaria que viabiliza la producción incremental de petróleo, evitando el ahogo operativo de los yacimientos por saturación de un recurso que no se puede ventear.
El potencial técnico de los recursos neuquinos apuntala la viabilidad financiera del desarrollo. Mientras que el gas natural estándar a nivel global presenta apenas un 10% de componentes licuables, el extraído de las formaciones de Vaca Muerta exhibe una riqueza calórica excepcional, con valores que oscilan entre el 25% y el 30%.
Esta particularidad técnica exige una separación en origen para maximizar la obtención de polímeros y combustibles líquidos de alto valor comercial, tales como propano, butano y gasolina natural. Se estima que, una vez operativo el complejo, el esquema generará exportaciones netas por un valor aproximado de u$s1.300 millones anuales.
El paso dado por YPF actúa como un imán para el resto de la industria energética. TGS avanza en negociaciones bajo idénticas condiciones contractuales con otras operadoras de peso como Chevron, Pluspetrol y Pampa Energía, proyectando cubrir de forma inmediata el 70% de la capacidad instalada de la futura planta.