Reactivan un yacimiento de uranio luego de 30 años de abandono y descalabro
En un movimiento estratégico que combina pasivos ambientales, geopolítica y la creciente demanda energética global, el Gobierno nacional y la administración provincial acaban de sellar un acuerdo implícito: limpiar el pasado para abrir la puerta al futuro de la explotación de uranio en el Complejo Minero Fabril Sierra Pintada, ubicado en San Rafael, Mendoza
El secretario de Asuntos Nucleares de la Nación, Federico Ramos Napoli, encabezó esta semana una comitiva clave junto a la ministra de Energía y Ambiente mendocina, Jimena Latorre, y la subsecretaria de Política Nuclear, Ayelén Giomi. El objetivo formal del viaje fue recorrer el predio y auditar las obras que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) viene ejecutando. Sin embargo, el mensaje de fondo al mercado corporativo es mucho más ambicioso: Argentina se prepara para volver a producir uranio después de casi 30 años de parálisis absoluta.
El modelo de negocio que combina limpieza y explotación
Sierra Pintada dejó de operar a mediados de la década de 1990, dejando tras de sí un tendal de residuos minerales y pasivos ambientales que se convirtieron en un eterno foco de conflicto judicial y social en el sur mendocino. Hoy, la hoja de ruta oficial plantea un giro pragmático en el modelo económico del proyecto: la nueva etapa de producción privada será, precisamente, la que ayude a financiar la remediación definitiva.
Actualmente, las obras civiles orientadas a la mitigación ambiental están en su fase de finalización. La CNEA está terminando de poner a punto la infraestructura crítica que incluye:
- Sistemas de tuberías y filtrado
- Diques de decantación
- Un área de remediación biológica mediante el riego con agua residual tratada
De acuerdo con fuentes oficiales, completar al 100% esta remediación inicial es la "condición previa" exigida por las normativas mendocinas para habilitar los pliegos de una futura licitación. Una vez que un operador privado tome la concesión, el proceso de limpieza de los viejos pasivos se volverá permanente y correrá en paralelo con la nueva explotación comercial del yacimiento.
La Inteligencia Artificial detona la fiebre mundial del uranio
La decisión de avanzar sobre Sierra Pintada no responde únicamente a una necesidad de agenda local; está profundamente ligada a un cambio estructural en los mercados energéticos globales. Tras años de ostracismo post-Fukushima, la energía nuclear vive un renacimiento global y el uranio cotiza con proyecciones al alza en los mercados de commodities.
A la transición energética tradicional —que busca fuentes limpias de base para reemplazar los combustibles fósiles— se le sumó en el último año un catalizador inesperado y feroz: la revolución de la Inteligencia Artificial (IA).
La infraestructura requerida para procesar la IA, materializada en gigantescos centros de datos instalados por corporaciones como Microsoft, Google y Amazon, demanda volúmenes colosales de electricidad de manera ininterrumpida (las 24 horas del día, los 365 días del año). Ante la intermitencia de las energías renovables como la solar o la eólica, las grandes tecnológicas están firmando contratos multimillonarios directos con centrales nucleares. En este escenario, poseer reservas probadas de uranio e infraestructura preexistente convierte a Sierra Pintada en un activo de alto valor geopolítico.
"El mundo vuelve a mirar a la energía nuclear y Argentina tiene todo para aprovechar ese momento. Sierra Pintada es parte de eso: ordenamos el sitio, avanzamos con la remediación y abrimos la puerta a volver a producir uranio en Mendoza", disparó Ramos Napoli durante la recorrida por la antigua cantera sanrafaelina.
Los desafíos que pueden frenar el despegue del proyecto
A pesar del optimismo oficial, los tiempos de la industria minera y nuclear suelen correr a una velocidad distinta a la de las urgencias macroeconómicas de la Casa Rosada. Por el momento, el Ejecutivo nacional se ha llamado a silencio respecto a los plazos específicos para colgar los carteles de "disponible" en el yacimiento, ni se han difundido fechas oficiales para el llamado a licitación internacional.
El proceso requiere minuciosidad extrema. La planta de tratamiento de uranio original del complejo fue reacondicionada y hoy opera exclusivamente procesando los residuos históricos. Transformar ese complejo en un nodo productivo eficiente requerirá inversiones de escala que el Estado nacional no está en condiciones de afrontar, derivando la responsabilidad total al sector privado mediante contratos de concesión a largo plazo.
Por el lado político, el Gobierno de Mendoza mantiene una postura de estricta vigilancia regulatoria. La provincia, que históricamente ha sido un terreno complejo para la minería debido a la vigencia de la Ley 7722, avanza ahora bajo la premisa de una minería "ordenada y sostenible". La validación de los organismos de control ambiental será el termómetro real que determine si Sierra Pintada logra finalmente encender motores o si queda atrapada, una vez más, en la densa burocracia técnica y el debate social.