Dos emprendedores argentinos traen a Vaca Muerta desde Texas el negocio de data centers de IA
Puntos importantes
El modelo energético y tecnológico que transformó la Cuenca Permiana de Texas desembarcará en el corazón gasífero de Neuquén. La startup BigSur Energy, fundada por los emprendedores argentinos Bernardo Cabral y Ariel Perelman, anunció el despliegue de su primer proyecto en Vaca Muerta con una inversión inicial estimada en u$s25 millones para instalar 20 megavatios (MW) de capacidad eléctrica off-grid.
La propuesta apunta a resolver uno de los mayores dolores de cabeza de los productores petroleros que el aprovechamiento del gas asociado en yacimientos no conectados a la red de transporte.
Bernardo Cabral detalló los alcances de esta solución orientada a convertir el gas residual de la producción de crudo en infraestructura digital de alta densidad para la Inteligencia Artificial (IA) y el procesamiento de datos masivos.
La startup fue concebida por Cabral Nonna, abogado especialista en derecho de la energía con trayectoria en el upstream petrolero, y Perelman, un emprendedor enfocado desde muy joven en las telecomunicaciones, la infraestructura digital y el procesamiento de datos masivos.
La sinergia permitió identificar una oportunidad de arbitraje energético en la Cuenca Permiana de Texas y conectar la urgencia de los centros de cómputo por acceder a electricidad abundante a bajo costo con la necesidad crítica de las productoras de crudo de dar un destino productivo al gas sobrante de sus pozos.
De Midland a Añelo: replicar la experiencia de Texas
"En Texas desarrollamos una operación de 20 MW donde captamos gas asociado a la producción de petróleo que, de otra manera, terminaría venteado o flareado. Lo que hacemos es consumirlo en la misma boca de pozo, transformarlo en energía eléctrica", explicó el especialista.
Ese aprovechamiento del recurso se logra a través de sistemas de generación propios a gas natural y para alimentar centros de datos modulares. "Ahora venimos a la Argentina a hacer exactamente lo mismo", explicó Cabral.
La empresa logró escalar su negocio en Estados Unidos a partir de rondas de inversión Serie B por u$s 11,5 millones y capitales totales superiores a los u$s 25 millones. En el estado tejano ya cuenta con 14 puntos de operación e incluso acuerdos en Midland para escalar proyectos hasta los 200 MW. Esa misma curva de aprendizaje es la que la compañía busca trasladar al mercado local.
Para no alterar la operación central de las petroleras (cuyo negocio no es administrar servidores), aplican un modelo de alianza donde las operadoras petroleras o inversores locales aportan o financian la infraestructura/usina física y BigSur aporta los módulos computacionales, el software y la operación, bajo un esquema de reparto de ingresos.
Los centros de datos que instalan en las locaciones no requieren conexión a redes eléctricas locales y utilizan conectividad satelital redundante y software de autotuning para resistir las condiciones climáticas extremas y térmicas de la Patagonia.
La respuesta a un cuello de botella histórico
Para las empresas dedicadas al upstream petrolero en Vaca Muerta, la disposición del gas asociado al petróleo representa un escollo operativo constante. Cuando un pozo entra en producción, el crudo se evacúa ágilmente por camiones o tuberías dedicadas, y el agua se reinyecta en pozos sumideros.
Sin embargo, el gas asociado -a menudo con un elevado poder calorífico como el del no convencional neuquino- requiere de gasoductos troncales y plantas de acondicionamiento cuya capacidad se encuentra frecuentemente al límite.
Si el gas no puede canalizarse hacia los sistemas de transporte, la regulación impide su quema indiscriminada, lo que obliga al productor a limitar o frenar el ritmo de extracción de crudo.
"Buscamos aportar una solución liberando presión a los productores y a la capacidad de transporte. Ofrecemos contenedores modulares, flexibles como una suerte de Lego, para consumir el recurso en el origen", destacó el cofundador de BigSur Energy.
Energía en origen para la Inteligencia Artificial
La aceleración global de las herramientas de Inteligencia Artificial y la computación de alto rendimiento disparó la demanda de energía eléctrica a niveles sin precedentes. Desde la perspectiva de BigSur Energy, trasladar esa demanda a nodos urbanos saturados como Buenos Aires o Pilar carece de sentido económico y logístico cuando la fuente de energía primaria se ubica en el yacimiento.
"Todo el consumo masivo que exige la infraestructura digital de la Inteligencia Artificial o de las redes descentralizadas tiene que darse cerca de la fuente de generación. Consumir el gas en origen y dar una respuesta al petrolero cierra por todos lados", argumentó Cabral.
El directivo remarcó que las inversiones en centros de datos preparados para IA demandan múltiplos de capital significativamente superiores a la infraestructura computacional tradicional.
Mientras un megavatio de minería de datos estándar demanda cerca de un millón de dólares, los módulos equipados para entrenamiento de algoritmos e inteligencia artificial avanzada alcanzan valores de entre 25 y 30 millones de dólares por megavatio.
Agilidad de importación y esquemas asociativos
El desembarco de este modelo en la Argentina responde a dos factores clave como la flexibilización en los esquemas de importación de equipamiento tecnológico crítico y la adopción de esquemas de asociación tipo carry con operadoras locales.
Bajo esta modalidad, las empresas petroleras facilitan la infraestructura de campo o adquieren las unidades de procesamiento, mientras que la startup asume la operación técnica de los centros de datos.
Con la meta de iniciar las primeras pruebas piloto durante este año, la llegada de BigSur Energy a Vaca Muerta busca abrir una vía de monetización directa para recursos que antes se desperdiciaban, al tiempo que posiciona a la región patagónica como un hub emergente para el procesamiento de datos global aprovechando su abundancia energética.