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Energía

Carrera por los centros de datos: qué necesita Argentina para captar inversiones de la IA

Con un gasto digital de u$s1,8 billones anuales, el país busca consolidar energía y reglas claras para captar inversiones en centros de datos

15/09/2026
Actualizado 14:55hs

La inteligencia artificial reconfigura la geografía global del capital intensivo al exigir inversiones multimillonarias en la construcción y renovación de infraestructura digital.

Según el informe Global Data Centre Outlook 2026-2050, elaborado por PwC junto a Oxford Economicsel desembolso acumulado destinado a sostener la capacidad de cómputo requerida por estas aplicaciones alcanzará los u$s31,6 billones hacia mediados de siglo

En ese sendero, la proyección del gasto anual sufrirá un salto de escala al pasar de u$s800.000 millones en 2026 a más de u$s1,8 billones anuales hacia 2050. Un dato central para el análisis regional radica en la distribución de estas partidas: el estudio proyecta que la región de las Américas concentrará más de la mitad del capital global, acumulando u$s16,5 billones en las próximas décadas.

A diferencia de olas de innovación previas, este crecimiento no dependerá únicamente de la expansión física de los inmuebles, sino del recambio acelerado y continuo de procesadores gráficos y servidores especializados para procesar volúmenes masivos de datos.

Este ciclo de actualización tecnológica, que exige renovaciones cada tres a cinco años, convierte a la disponibilidad de energía firme, abundante y competitiva en el criterio determinante para resolver el destino de los proyectos. Para la Argentina, esta dinámica de data centers abre una ventana de oportunidad única para traducir sus recursos energéticos en un vector directo de atracción de inversiones de gran envergadura.

Insumo crítico y el ancla competitiva de Vaca Muerta

El reporte de PwC destaca que la relación entre tecnología, energía e infraestructura se transformó en un eje vertebrador de la competitividad económica. Los centros de datos de última generación para procesamiento de IA demandan suministros ininterrumpidos y potencia constante en condición baseload las 24 horas del día, lo que sitúa a la capacidad de generación eléctrica en el centro de las decisiones corporativas.

En un mundo donde la disponibilidad de potencia firme comienza a ser el principal cuello de botella, la capacidad de proveer energía continua marca la diferencia estratégica y puede ser una gran ventaja competitiva en la tracción de capitales.

En esta materia, existen proyectos para instalar infraestructura de procesamiento en Vaca Muerta y dar valor agregado a los hidrocarburos.El desarrollo acelerado de la cuenca neuquina y la escala alcanzada por la producción en Vaca Muerta otorgan al país una plataforma de abastecimiento de gas natural a precios altamente competitivos.

Este recurso resulta ideal para sustentar generación térmica eficiente de rápida ejecución y garantizar la provisión eléctrica ininterrumpida que exigen los operadores de infraestructura crítica. La posibilidad de convertir las moléculas de gas local en capacidad de procesamiento de datos para abastecer a la región emerge como un camino estratégico para dar valor agregado en origen a la matriz de hidrocarburos.

Asimismo, la diversificación de la matriz mediante recursos renovables —como el elevado potencial eólico en el sur y el solar en el noroeste— permite proyectar esquemas de suministro híbridos y descarbonizados. Esta combinación de base térmica y respaldo limpio responde de manera directa a los requerimientos de las corporaciones tecnológicas globales, que buscan cumplir con estrictos compromisos de sustentabilidad y neutralidad de carbono a largo plazo.

Marcos regulatorios, conectividad y seguridad

Sin embargo, el informe advierte que la riqueza de recursos energéticos no resulta suficiente por sí sola para inclinar las decisiones de inversión. La competencia continental por hospedar la infraestructura del futuro exige un entorno operativo predecible y condiciones marco robustas.

Entre los factores diferenciales identificados por la consultora sobresalen la estabilidad normativa, las garantías de conectividad internacional, la disponibilidad de talento especializado y el fortalecimiento de las capacidades de resiliencia operativa y ciberseguridad.

En el plano local, las discusiones se concentran en cómo consolidar esquemas regulatorios que aseguren previsibilidad cambiaria y tributaria para proyectos cuyos períodos de amortización se extienden por décadas.

La implementación de herramientas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) apunta en esa dirección, al ofrecer certezas operativas y garantías de largo plazo para obras de infraestructura de escala. A ello se le suma el posicionamiento geográfico estratégico de la Argentina, favorecido por los puntos de amarre de cables submarinos en la costa bonaerense y un ecosistema de talento en servicios del conocimiento reconocido a nivel regional.

Tal como remarcan desde la consultora, el avance de la soberanía digital y las exigencias en materia de protección de datos redefinirán el mapa de radicación de capitales. Aquellos mercados que logren coordinar suministro energético sostenible, seguridad jurídica y resiliencia tecnológica no solo captarán las inversiones de la infraestructura digital, sino que liderarán el mapa global de la economía del conocimiento.