Argentina busca convertir 70 años de desarrollo nuclear en negocio exportador
Federico Ramos Napoli expuso en la OIEA plan para integrar capital privado y capturar el 20% del mercado de radioisótopos con el Reactor RA-10
En el marco de la 70ª Conferencia General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en Viena, la Argentina presentó un giro conceptual en su política atómica orientado a transformar más de siete décadas de desarrollo científico en negocios exportadores e inversión productiva.
La delegación, encabezada por el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, expuso una estrategia centrada en dar escala a las capacidades existentes y sumar capital privado para consolidar el esquema donde empresas privadas controlarán el 45% de la energía nuclear en el país
Durante su intervención ante el plenario del máximo foro atómico mundial, el funcionario remarcó que el gran desafío pasa por traducir el prestigio histórico en resultados concretos, pero sin perder la capacidad de investigación y desarrollo a cargo de ls entidades públicas.
En ese sentido, destacó que la Argentina consolidó a lo largo de su historia capacidades operativas e industriales de primer nivel en la generación de potencia con las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse, el diseño y construcción de reactores de investigación mediante firmas estratégicas como INVAP, la fabricación de combustibles nucleares a través de Conuar, el suministro de dióxido de uranio mediante Dioxitek y la formación de recursos humanos de vanguardia.
Control estatal con estrategia comercial privada
El nuevo marco institucional fija criterios claros para separar las tareas estatales de las actividades con madurez comercial. Bajo los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina, el Estado conservará las funciones indelegables fijadas por ley en materia de regulación, fiscalización, seguridad radiológica y salvaguardias.
En contraposición, las áreas de explotación comercial, producción masiva e integración logística quedarán abiertas al capital privado, estructurando vehículos mixtos que permitan captar inversiones internacionales sin resentir los presupuestos públicos destinados a la investigación básica y aplicada.
Como miembro fundador del OIEA, la Argentina participa de la Conferencia General con una agenda orientada a generar nuevas asociaciones y ampliar los mercados para su tecnología, sus bienes y sus servicios nucleares.
Durante la semana, la delegación argentina mantendrá reuniones bilaterales con autoridades del Organismo y representantes de otros Estados miembros, y participará de actividades vinculadas con reactores de investigación, producción de radioisótopos y cooperación internacional.
El Reactor RA-10 pone a prueba el esquema mixto
La presentación diplomática en Viena coincide con la puesta en marcha de un proceso de reingeniería corporativa para la operación del reactor multipropósito RA-10. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) avanzará en la creación de una empresa nuclear mixta para licitar a un socio privado la operación comercial de la instalación levantada en el Centro Atómico Ezeiza.
El esquema replica el modelo de éxito de Conuar, donde el Estado mantiene la propiedad estratégica del activo y la acción de oro, mientras el operador privado asume los costos de operación (opex) y la comercialización en el exterior.
El proyecto del RA-10 ingresa en su fase decisiva tras superar una revisión profunda de sus ritmos de obra. Luego de registrar un avance del 1% mensual en 2024 que amenazaba con postergar la inauguración hacia 2030, la CNEA encaró un freno estratégico para renegociar contratos con INVAP y proveedores.
Tras suscribir una adenda en febrero de 2025, la construcción alcanzó un ritmo del 2% mensual y acumula un 90% de ejecución general, proyectando la puesta en marcha nuclear para comienzos de 2027.
La llegada del socio privado traerá asociada una inversión directa de u$s 200 millones para construir una nueva planta de procesamiento de radioisótopos. Este desembolso complementará los u$s 600 millones de capex que el Estado nacional destinó en infraestructura desde el inicio conceptual del proyecto en 2008.
Al requerir un compromiso de capital de magnitud, la obra permitirá al inversor calificar para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) antes del vencimiento de la ventana normativa en 2027, garantizando previsibilidad fiscal y cambiaria a largo plazo.
La búsqueda de una demanda del mercado global insatisfecha
La jugada comercial apunta a capturar una porción relevante de la demanda global de radioisótopos médicos. Insumos clave como el Molibdeno-99 —utilizado en el 80% de los estudios de diagnóstico oncológico y cardiovascular— enfrentan frecuentes problemas de desabastecimiento por el envejecimiento de las plantas en Europa y Norteamérica.
Con la operación a pleno del RA-10 y la nueva planta de procesamiento, la Argentina multiplicará por seis su capacidad de producción y pasará a abastecer cerca del 20% del mercado mundial, un negocio logístico crítico dado que la vida útil de estos insumos se mide en horas.
El esquema de asociación mixta permitirá aliviar el gasto fiscal de la CNEA y concentrar sus recursos en nuevos desarrollos tecnológicos. Las autoridades del sector explicaron que sostener la operación diaria de instalaciones atómicas de gran envergadura consume fondos presupuestarios que deberían destinarse a la investigación tecnológica de frontera.
Con la gestión privada de la comercialización, el organismo no solo liberará partidas financieras sino que participará en la distribución de dividendos comerciales derivados de las exportaciones a gran escala.
Poner en valor internacional las capacidades del país
A nivel internacional, el país busca recortar la brecha histórica entre su peso científico y su participación de mercado. Si bien la Argentina representa el 10% del entorno de cooperación técnica del OIEA en el mundo, su participación en el mercado atómico global no supera actualmente el 0,5%.
El despliegue del RA-10 junto con la venta de servicios de calificación de combustibles nucleares, irradiación de silicio para la industria de semiconductores y técnicas de haces de neutrones avanzados funcionará como punta de lanza para revertir ese desequilibrio.
En Viena, la delegación argentina mantendrá reuniones bilaterales con autoridades del OIEA y representantes de otros Estados para cerrar acuerdos tecnológicos. La agenda comprende la firma de convenios de cooperación técnica, la apertura de nuevos mercados para bienes de capital y la promoción de la armonización regulatoria internacional.
Como país fundador del organismo desde 1957, la Argentina aprovecha la Conferencia General para posicionarse no solo como un referente científico, sino como un proveedor comercial altamente competitivo para la transición energética global.