Por qué los motores de los autos en campamentos mineros de alta Cordillera nunca se apagan
A más de 4.000 metros de altura y con temperaturas que caen hasta los -20 °C, apagar el motor de un vehículo pesado no es una opción operativa
En los campamentos mineros de alta montaña en San Juan -desde la mina Veladero en plena producción hasta megaproyectos en fase de desarrollo e ingeniería como Josemaría, Los Azules o Filo del Sol- existe una escena que sorprende a quienes visitan la cordillera por primera vez: durante la noche y en medio de temporales de nieve, decenas de camionetas 4x4, equipos viales y gigantescos camiones fuera de ruta permanecen estacionados con el motor encendido, funcionando al ralentí de forma ininterrumpida las 24 horas del día.
Lejos de tratarse de una negligencia o de un despilfarro de combustible, dejar los motores en marcha durante los turnos de descanso o en periodos de inactividad nocturna responde a un estricto protocolo de ingeniería, seguridad y continuidad operativa impuesto por las condiciones extremas del clima andino.
El enemigo principal: la parafina del diésel y la gelificación
El motivo técnico central reside en el comportamiento del combustible a temperaturas extremas. Los vehículos pesados y la maquinaria minera funcionan con diésel. A temperaturas que en la cordillera sanjuanina descienden con frecuencia de los -10 °C a los -25 °C, la parafina que contiene el gasoil comienza a cristalizarse y separarse del fluido, un proceso conocido en la industria como gelificación del diésel.
Cuando el combustible se "congela" o se vuelve viscoso obstruye los filtros, ya que los cristales de parafina taponan los filtros y las líneas de inyección de combustible en cuestión de minutos. Además bloquea la bomba de inyección, impidiendo que el fluido llegue a la cámara de combustión, imposibilitando el arranque.
Aunque las mineras utilizan aditivos anticongelantes especiales y "diésel de invierno" de alta montaña, si el motor se apaga y permanece a la intemperie durante varias horas bajo cero, el circuito de combustible se enfría por completo y el sistema se bloquea por completo.
Viscosidad de lubricantes y el "golpe de frío" en la mecánica
Las bajas temperaturas no solo afectan al combustible, sino a todos los fluidos vitales del vehículo. En el caso del aceite de motor y transmisión a grados bajo cero se vuelve tan espeso que pierde sus propiedades de fluidez. Intentar un "arranque en frío" en esas condiciones genera una fricción metálica extrema en los pistones y cilindros, lo que puede provocar la rotura catastrófica del bloque de motor.
En el caso de los fluidos hidráulicos, los camiones fuera de ruta (que transportan más de 200 toneladas de mineral) y las excavadoras dependen críticamente de sistemas hidráulicos para la dirección, el frenado y la elevación de la tolva. Mantener el motor encendido asegura que el fluido hidráulico conserve la temperatura y viscosidad de trabajo requeridas para responder con precisión.
Por qué hay una drástica caída del rendimiento de las baterías de los vehículos
En la alta montaña sanjuanina convergen dos factores críticos para la electricidad del vehículo: el frío extremo y la menor presión atmosférica por la altitud. Las baterías acumuladoras de plomo-ácido convencionales pierden hasta un 50% o más de su capacidad de arranque en frío (CCA) cuando la temperatura cae por debajo de los -15 °C.
Si un vehículo se apaga en la alta cordillera durante la noche, la batería pierde rápidamente la tensión necesaria para mover un motor diésel de gran cilindrada. Un vehículo que no arranca en un campamento remoto no es solo un problema mecánico: en caso de un temporal repentino o una emergencia médica, se convierte en un riesgo de seguridad humana directo.
Por qué mantener el motor encendido es mejor que el "arranque térmico"
El costo de mantener un motor diésel encendido al ralentí consume una fracción pequeña de combustible en comparación con el impacto financiero que genera un equipo fuera de servicio.
Para descongelar o arrancar un camión o una máquina pesada cuyo motor se enfrió por completo en la cordillera, se requieren maniobras complejas: desplazar calderas móviles de calefacción, aplicar mantas térmicas e inyectar aire caliente durante horas para elevar la temperatura del bloque de motor antes de intentar encenderlo. El tiempo perdido de trabajo, sumado al desgaste prematuro de componentes por arranques forzados, supera con creces el costo del diésel consumido en ralentí.
En los últimos años, algunas compañías mineras han comenzado a incorporar sistemas auxiliares de calefacción de bloque (Webasto o calefactores eléctricos por líquido refrigerante) alimentados por la red del campamento o generadores secundarios. Estos dispositivos permiten mantener el bloque de motor y el combustible a temperatura de trabajo sin necesidad de dejar el motor principal encendido todo el tiempo.
Sin embargo, en los frentes de trabajo alejados, en rutas de cordillera o en zonas de operación continua, el tradicional protocolo de mantener los motores encendidos 24/7 sigue siendo el seguro de vida mecánico más confiable para garantizar que la minería sanjuanina nunca se detenga.