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iProfesional | Energía

Una provincia está a punto de tener la primera fábrica de paneles solares del país

San Juan completó el montaje de la primera fábrica de paneles solares del país y prevé iniciar la comercialización en el primer trimestre de 2027

03/11/2026
Actualizado 09:52hs

La provincia de San Juan se encuentra a un paso de consolidar un logro industrial y tecnológico histórico para su matriz energética, con la puesta en marcha de la fábrica estatal de paneles solares prevista para el primer trimestre de 2027, según informaron sus autoridades.

Los medios de la provincia reflejaron las declaraciones del presidente de Energía Provincial Sociedad del Estado (EPSE), Lucas Estrada, quien confirmó que las instalaciones físicas y el equipamiento técnico ya completaron las etapas más complejas de montaje, posicionando a San Juan como un polo en la generación de energía limpia.

El predio industrial ubicado en el departamento de Pocito, sobre la ruta nacional 40, se encuentra prácticamente listo en su infraestructura. Las líneas de alta precisión superaron las pruebas iniciales y los ensayos de puesta en marcha. Sin embargo, para dar inicio a la comercialización a escala, la planta aguarda la llegada del último paquete de insumos aprobados que permitirá obtener el sello oficial de calidad indispensable en los mercados nacionales e internacionales.

Desde el organismo estatal aclararon que la exigencia de contar con certificaciones rigurosas garantiza que cada módulo fabricado cumpla con los estándares técnicos más exigentes. Por este motivo, las proyecciones oficiales establecen que el complejo fabril concretará su apertura formal y su salida comercial durante el primer trimestre del año próximo.

Cómo funcionará la planta de paneles solares de San Juan

La infraestructura que impulsa este proyecto industrial se inscribe dentro del plan estratégico del Gobierno provincial enfocado en el desarrollo sustentable y la soberanía tecnológica. La iniciativa contempla un esquema productivo dividido en cuatro grandes fases operativas que abarcan desde el edificio administrativo central hasta la fabricación integral de lingotes de silicio solar, obleas y celdas cristalinas de alta eficiencia.

El complejo industrial se sostiene sobre un predio dotado de naves de producción y logística que suman una superficie cubierta de 7.500 metros cuadrados. Estas instalaciones incorporan tecnología de vanguardia para mantener estrictos controles ambientales de temperatura y humedad mediante unidades centrales de tratamiento de aire, puertas cortafuego y sistemas automáticos para evitar el ingreso de partículas de polvo.

Para consolidar este salto tecnológico, la ejecución de las tareas de montaje se lleva adelante en colaboración con la empresa suizo-alemana H2GEMINI, referente mundial en el desarrollo de energía fotovoltaica. El trabajo conjunto permitió actualizar equipos clave de la línea productiva para alcanzar estándares de máxima competitividad, proyectando la fabricación de módulos monocristalinos bifaciales de última generación que superan los 560 vatios de potencia por unidad.

Con una capacidad nominal estimada en 450 megavatios anuales, la planta prevé una producción superior a los 800.000 paneles por año cuando funcione a pleno rendimiento. Este volumen permitirá abastecer tanto los requerimientos de los grandes proyectos mineros como las demandas de infraestructura pública y parques solares comunitarios en todo el territorio nacional.

El dominio global de China y la dependencia tecnológica

El escenario global de la energía solar está fuertemente dominado por la industria asiática. China concentra más del 80% de la capacidad mundial de producción de paneles solares y controla eslabones clave de la cadena de valor, como la refinación de silicio grado solar y la fabricación de obleas fotovoltaicas.

Esta escala masiva permite al gigante asiático fijar los precios de referencia internacionales, convirtiéndose en el proveedor hegemónico de módulos y tecnología limpia para los proyectos de electrificación global y, en **la Argentina**, este predominio se traduce en una dependencia casi absoluta de las importaciones para el desarrollo de la matriz renovable.

Casi la totalidad de los paneles solares y módulos fotovoltaicos instalados en los grandes parques solares del país —desde el complejo Caucharí en la Puna jujeña hasta las plantas emplazadas en la región cuyana y el NOA— provienen de proveedores chinos. La competitividad económica de estos insumos desplazó históricamente cualquier intento de abastecimiento local o de otros países a gran escala.

Esta hegemonía asiática no se limita únicamente a los paneles fotovoltaicos, ya que la presencia de componentes electrónicos importados de China resulta igualmente crítica en la infraestructura de los parques eólicos ubicados en diversas regiones del país, incluyendo la Patagonia y la provincia de Buenos Aires.

Equipos fundamentales como inversores de potencia, transformadores, sistemas SCADA de monitoreo, controladores lógicos y conversores electrónicos de frecuencia dependen mayoritariamente de desarrollos y piezas fabricadas en el mercado oriental.

Frente a esta dinámica global de oferta y concentración industrial, la puesta en marcha de la planta de EPSE en Pocito busca ofrecer una alternativa de integración nacional. Si bien los componentes electrónicos y ciertas celdas importadas seguirán formando parte de la cadena productiva en una primera etapa, la capacidad de ensamblar y certificar módulos en suelo sanjuanino representa un paso concreto para reducir la vulnerabilidad frente a las fluctuaciones del comercio exterior y agregar valor nacional.

Un actor tecnológico para competir en el mercado local

El proyecto comenzó a gestarse en 2007 mediante convenios estratégicos con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), permitiendo a los equipos técnicos locales adquirir un know-how fundamental para operar con estándares globales.

Ubicada frente al Estadio del Bicentenario, la planta cuenta con un proceso automatizado que abarca catorce etapas de producción. En este espacio se combina la robótica de precisión con la mano de obra local para fabricar módulos monocristalinos unifaciales y bifaciales de máxima eficiencia. Cuando la capacidad operativa trabaje a pleno rendimiento, el complejo industrial alcanzará una producción estimada de más de 800.000 paneles solares anuales.

Esta cifra multiplica por más de seis las metas planteadas en los inicios del proyecto, otorgando una ventaja comparativa para el abastecimiento de parques solares comunitarios, obras de infraestructura pública y las necesidades energéticas de los megaemprendimientos mineros que operan en suelo sanjuanino.

Al fabricar sus propios paneles fotovoltaicos, la Argentina y en particular la región cuyana logran mitigar la dependencia de las importaciones internacionales, optimizando costos logísticos y fortaleciendo el desarrollo regional.

Los directivos de EPSE remarcaron que la sinergia entre el extraordinario recurso solar del territorio y la capacidad de manufactura propia consolida a San Juan como un auténtico faro de innovación en el sector energético. De este modo, la provincia transita el tramo final hacia un futuro donde la energía limpia no solo se genera bajo el sol cordillerano, sino que también se construye íntegramente con tecnología local.