• 1/9/2026
ALERTA

Dieta keto vs. mediterránea: cuál tiene más beneficios mientras estás bajando de peso

Hay tantas opciones de dieta que resulta difícil optar por una. Te contamos lo beneficios metabólicos de la keto y la mediterránea, según informe
01/09/2026 - 15:30hs
Una serie de alimentos basados en la dieta mediterránea, con salmón, palta,frutas, verduras y legumbres

Puntos importantes

Checkbox Checked Estudio de Cell Metabolism revela: la dieta keto supera a la mediterránea en salud hepática y prediabetes, pese a similar pérdida de peso.
Checkbox Checked Keto redujo un 67% la grasa hepática y mejoró 2-3 veces la sensibilidad a la insulina del hígado en obesos con prediabetes.
Checkbox Checked La dieta keto revirtió la prediabetes en el 50% de los participantes, demostrando efectos metabólicos clave más allá del descenso de peso.

¿Dieta keto o mediterránea? Un reciente estudio científico volvió a poner frente a frente a dos de las dietas alimentarias más populares actualmente, pero esta vez con una particularidad: los investigadores no buscaron determinar cuál hacía perder más peso, sino qué ocurría con la salud cuando las personas adelgazaban una cantidad similar siguiendo dietas con composiciones muy diferentes.

La investigación, publicada por Cell Metabolism, analizó a adultos con obesidad que además tenían prediabetes y acumulación de grasa en el hígado. Los participantes fueron asignados a una dieta cetogénica, una mediterránea o una alimentación baja en grasas y basada principalmente en plantas. Después de entre cuatro y cinco meses, los tres grupos habían perdido aproximadamente el 10% de su peso inicial. Sin embargo, la dieta keto mostró beneficios adicionales en varios parámetros relacionados con el metabolismo y, especialmente, con la salud hepática.

Keto vs. mediterránea: la pérdida de peso fue prácticamente igual

Uno de los puntos más importantes del ensayo es que ninguna de las tres dietas fue claramente superior para adelgazar. Los investigadores ajustaron las calorías para que los participantes alcanzaran una reducción de peso similar. Finalmente, la pérdida fue de alrededor de 10% en los tres grupos.

La composición de las dietas, sin embargo, era muy diferente. En la dieta keto, apenas el 4% de las calorías provenía de carbohidratos y el 73% de grasas. En la dieta mediterránea, los carbohidratos representaban el 50% de las calorías y las grasas el 35%. La tercera alimentación, baja en grasas y basada en plantas, tenía 70% de carbohidratos y 15% de grasas.

Esto permitió a los científicos separar dos efectos que muchas investigaciones sobre dietas suelen analizar juntos: el beneficio provocado por bajar de peso y el efecto que puede tener la composición de los alimentos elegidos.

La diferencia clave después de bajar de peso

Los tres grupos mostraron mejoras metabólicas después de adelgazar. La sensibilidad a la insulina del músculo, por ejemplo, aumentó alrededor de un 50%, lo que indica que el organismo podía utilizar mejor esta hormona para controlar la glucosa en sangre. En este punto, los resultados sugieren que la pérdida de peso fue el principal factor, independientemente de la dieta elegida.

Pero cuando los investigadores analizaron el hígado, las diferencias fueron más marcadas.

La dieta cetogénica produjo una reducción de aproximadamente 67% de la grasa acumulada en el hígado, frente a una disminución cercana al 45% tanto con la dieta mediterránea como con la alimentación baja en grasas y basada en plantas. Además, la sensibilidad del hígado a la insulina mejoró entre dos y tres veces más con la dieta keto que con los otros dos planes.

El estudio también encontró una fuerte reducción de la insulina circulante en el grupo keto. Durante las mediciones realizadas a lo largo de 24 horas, los niveles de insulina bajaron aproximadamente 74% con la dieta cetogénica, frente a 44% con la mediterránea y 27% con la alimentación basada en plantas. Al mismo tiempo, aumentaron los niveles de glucagón, una hormona que favorece la movilización de grasas.

Los investigadores creen que estos cambios podrían explicar por qué la dieta con muy pocos carbohidratos produjo una mayor reducción de la grasa hepática: al limitar fuertemente los carbohidratos, se reduce la formación de nueva grasa en el hígado y se favorece la utilización de los depósitos de grasa existentes.

La mitad de los participantes dejó de tener prediabetes

Otro de los resultados que más llamó la atención fue el relacionado con la prediabetes.

Después de la intervención, el 50% de las personas que siguieron la dieta keto dejó de cumplir los criterios de prediabetes. En el grupo que siguió la dieta mediterránea, la proporción fue del 29%, mientras que en la alimentación baja en grasas y basada en plantas alcanzó el 7%.

También se observaron mayores mejoras con la dieta cetogénica en distintos indicadores relacionados con el control de la glucosa, como la hemoglobina glucosilada, la glucemia y los niveles de insulina. De esta manera, el estudio plantea que el tipo de alimentación podría tener efectos metabólicos adicionales al propio descenso de peso, al menos en personas con obesidad, prediabetes y grasa acumulada en el hígado.

¿La keto ya había demostrado ser mejor que la mediterránea?

No exactamente. Estudios anteriores habían encontrado resultados diferentes y, en algunos casos, ventajas para cada una de las dietas.

Uno de los antecedentes más interesantes es el ensayo Keto-Med, publicado en 2022 en The American Journal of Clinical Nutrition. En esa investigación, 40 adultos con prediabetes o diabetes tipo 2 siguieron durante 12 semanas una dieta cetogénica y durante otras 12 semanas una dieta mediterránea, en un orden determinado al azar. El análisis final incluyó a 33 participantes.

En ese trabajo, la hemoglobina glucosilada —uno de los principales indicadores del control de la glucosa— no mostró diferencias entre las dos dietas. Sin embargo, los triglicéridos bajaron más con la alimentación keto: 16% frente a 5% con la mediterránea.

Pero la dieta cetogénica también tuvo un resultado menos favorable: el colesterol LDL aumentó aproximadamente 10%, mientras que disminuyó alrededor de 5% con la dieta mediterránea. Además, quienes siguieron la keto consumieron menos fibra y algunos nutrientes y el seguimiento posterior sugirió que la dieta mediterránea era más sostenible para los participantes.

El nuevo ensayo de Cell Metabolism aporta entonces una diferencia importante: no se concentró solamente en glucosa, colesterol o peso corporal, sino que analizó en profundidad cómo respondía el hígado cuando la pérdida de peso era prácticamente idéntica entre los grupos.

Un resultado interesante, pero con límites

Los resultados son llamativos, aunque los propios investigadores advierten que el estudio tiene limitaciones. El ensayo fue pequeño y estuvo realizado en un grupo muy específico: personas con obesidad que además presentaban prediabetes y acumulación de grasa en el hígado. Por lo tanto, no se puede afirmar que la dieta keto produzca los mismos beneficios en todas las personas.

Además, los participantes recibieron las comidas preparadas por el equipo de investigación y tuvieron reuniones semanales con un nutricionista. Es decir, las condiciones para mantener la dieta fueron mucho más controladas que las que tendría una persona en su vida cotidiana.

El valor principal del trabajo está, por lo tanto, en otro punto: muestra que dos personas pueden perder una cantidad similar de peso y, aun así, experimentar cambios metabólicos diferentes dependiendo de la composición de la dieta.

Para los investigadores, esto abre una nueva pregunta: si los medicamentos para adelgazar, incluidos los tratamientos basados en GLP-1, permiten conseguir una pérdida de peso importante, ¿podría la elección de la alimentación potenciar determinados beneficios metabólicos? El equipo de Washington University ya plantea estudiar esa posible combinación en futuras investigaciones.

Por ahora, el estudio no convierte a la dieta keto en una ganadora absoluta frente a la mediterránea. Sí aporta una evidencia novedosa a favor de reducir fuertemente los carbohidratos en un grupo concreto de pacientes con obesidad, prediabetes y grasa hepática, especialmente por los cambios observados en el hígado y en el control de la glucosa.

Temas relacionados