Conozca los vicios más usuales de los inversores y cómo luchar contra ellos
A la hora de enfrentar los diferentes retos y actividades cotidianas, tener la actitud correcta es muy importante. Y también lo es a la hora de invertir.
Alistair Byrne, antiguo director y gestor de Investit lo tiene claro, y por eso decidió elaborar una lista de los vicios más peligrosos que suelen adoptar los inversores.
En la última conferencia que ofreció, Byrne identificó una serie de behavioural biases o sesgos de comportamiento que hay que vigilar a la hora de invertir, y que ha recogido el sitio Citywire.
Según el especialista, uno de los malos hábitos más arraigados en los inversores es la inercia, entendida desde dos perspectivas:
- Por un lado, la de aquellos que, aunque detecten oportunidades de inversión, permanecen observando desde la barrera.
- Y por otro, la de los que sí tienen inversiones, pero se dejan llevar hasta tal punto de que les faltan reflejos para ajustar sus posiciones ante los cambios de escenario que se van dando.
El exceso de confianza es otro de los grandes errores en los que suelen caer los agentes del mercado.
Muchas veces, esta sensación de dominio total la tienen los que gestionan activamente su dinero, ya que piensan que por estar vigilantes pueden decidir el comportamiento de sus inversiones.
Alguien que se mueva con exceso de confianza en el mercado puede puede acabar descuidando la diversificación de su cartera.
Además, tenderá a abusar del trading y, aunque acierte con sus inversiones, sus costos se dispararán.
Por otra parte, también puede haber inversores que no sepan arrepentirse, que esquiven el sentimiento de culpa, evitando así vender activos en los que están sufriendo pérdidas.
No pueden aceptar que han cometido un error y viven esperando que repunte la acción, el fondo o el bono y al final les de la razón.
Otro error común es tener el dinero demasiado concentrado en su país de origen, lo que implica que pueden perderse las rentabilidades que ofrezcan otras regiones del mundo, señaló el portal financiero citado por elEconomista.es.
Por último, Byrne señaló que también además una inclinación a dejarse influir demasiado por el rebaño, por las tendencias y la presión social.
Sin embargo, aseguró que los estudios muestran que esta influencia no aporta nada positivo a la hora de invertir.
Algunos consejos útiles
Para luchar contra estos vicios, la web británica propuso algunos "principios de inversión atemporales" firmados por Burton Malkiel, economista autor del libro de culto Un paseo aleatorio por Wall Street.
El primero es tratar de no acotar temporalmente el mercado: los inversores siempre están intentando comprar acciones cuando su precio es más bajo, pero habitualmente se equivocan en el timing.
Una forma de solucionar este dilema es invertir pequeñas cantidades de dinero cada cierto tiempo, estrategia que puede ayudar a añadir valor en tiempos de mercado sin una tendencia clara a largo plazo.
Tampoco hay que descuidar el equilibrio de la cartera: sean cuales sean las inversiones iniciales, es importante recoger beneficios de vez en cuando de los ganadores y reinvertir en los perdedores. Esto ayuda a reducir los riesgos y hace que se tenga el control del momento en el que cambia la estrategia de inversión, en vez de dejar que sea el mercado el que dicte ese cambio.
Otro de los consejos es diversificar bien. A pesar de que en los peores momentos de la crisis prácticamente ningún activo logró esquivar los números rojos, Malkiel sigue creyendo en los beneficios que consigue una cartera bien distribuida a largo plazo.
Este profesor de económicas de la Universidad de Princeton apuntó que recientes estudios demuestran que muchos de los fondos que son gestionados activamente no logran batir a los mercados en los que invierten. ¿A qué se debe esto? A que este tipo de productos hacen que se disparen los costos, por lo que ésta es otra variable a tener en cuenta.
Como consecuencia de lo anterior, la última recomendación de Malkiel es utilizar fondos indexados. Fanático declarado de la gestión pasiva, el economista consideró que un mercado siempre corregirá mejor los desequilibrios en los precios que un gestor individual, informó elEconomista.es.