YPF comenzará a cotizar en euros en Madrid como paso previo a su venta
Repsol ha trazado un plan para su filial argentina YPF. La compañía que preside Antonio Brufau aprobó en el consejo que la filial celebró el 5 de noviembre que la empresa comience a cotizar en el Latibex, el mercado de valores latinoamericanos del mercado madrileño.
La intención de la petrolera es acceder a la financiación en euros y sentar las bases para una futura colocación en la bolsa argentina Merval y en Wall Street.
Fuentes conocedoras de la operación explicaron a elEconomista.com que la cúpula de YPF tomó esta decisión en el último consejo y tenía previsto realizar el anuncio oficial en el próximo Foro Latibex, que se reúne en Madrid a partir de este miércoles con algunos de los principales empresarios del sector.
Asimismo, el primer grupo petroquímico español ha encargado un estudio para analizar el apetito de la bolsa de Buenos Aires para una colocación de YPF.
Curiosamente, el Merval se encuentra en una senda alcista considerable, ya que en los últimos dos meses ha tenido revalorizaciones superiores al 13 por ciento, lo que constituye un escenario casi perfecto para una colocación.
La intención de la petrolera, que además cuenta con realizar una emisión de deuda de entre 300 millones y 600 millones en ese mercado, es comprobar fehacientemente si existe demanda para esta posterior colocación en bolsa, que podría realizarse el próximo año.
Pero lo relevante para la petrolera argentina es que con esta iniciativa también podrá tener un acceso sencillo y eficiente al mercado de capitales europeo, ya que el Latibex acerca al inversor europeo a una de las regiones más atractiva, al tiempo que resuelve la complejidad operativa y jurídica, reduciendo los riesgos.
Todo ello supone sentar las bases para conseguir el objetivo de la petrolera de dar acceso a los pequeños inversores a su participación en YPF y bajarla del 85% actual al 55%, tal y como explicó Miguel Martínez, el director de operaciones de la compañía en la conferencia de analistas para presentar los resultados, lo que puede suponer cerca de u$s4.896 millones (3.575 millones de euros).
La retribución al accionista
Por otro lado, en el mismo consejo de administración de la pasada semana se aprobó repartir un dividendo a cuenta de 2010 de 5,80 dólares por acción (4,22 euros), lo que supone un alza del 5,45%, en línea con el crecimiento experimentado en el balance de esta filial a lo largo de este año.
En concreto, los resultados de YPF aumentaron un 81,7% hasta 1.205 millones de euros en los nueve primeros meses, como consecuencia de la aproximación de los precios a la paridad internacional.
A pesar de que la dirección del grupo ha rechazado aprobar un dividendo extra con las plusvalías obtenidas tras la alianza con la china Sinopec para crear un gigante petrolero en Brasil, ahora Repsol podría dar la sorpresa con YPF.
En concreto, la petrolera se plantea retribuir de forma extraordinaria a sus accionistas con los ingresos que obtenga por la colación de una parte de su participación del capital en la filial argentina que le permita mantener el control de esta sociedad.
Por el momento, el empresario argentino Enrique Eskenazi ya adquirió un 15% hace dos años y en febrero de 2012 vence la opción de compra que ostenta por otro 10% adicional.
Otra de las opciones que baraja Repsol para la filial argentina, sin renunciar al mencionado traspaso del 10 por ciento al grupo Petersen, se centra en la entrada de un nuevo socio, como ha ocurrido en Brasil, ya que estos activos han despertado el interés de los gigantes asiáticos, aunque desde la dirección del grupo siempre se ha descartado que hubiera una oferta firme. No obstante, ahora mismo la compañía se decanta más por la entrada de un socio local argentino de cara a facilitar las relaciones con el Gobierno.
En cualquier caso, Repsol se juega mucho con la colocación de YPF y es unas de las variables que los analistas han penalizado en su recorrido bursátil por su exposición al mercado argentino.
De hecho, algunas firmas de inversión advierten de que un retraso considerable tendrá su impacto negativo en la cotización de la petrolera española.
La venta además supondría -siempre que se pague un dividendo extra- un empujón para Sacyr que una vez cierre la ampliación de capital que está realizando podrá abrir el melón de la renegociación de la deuda que tiene por su desembarco en el capital de la petrolera española.