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Los "ángeles inversores", o aquellos que tienen el dinero que usted necesita para financiar su proyecto

Para transformar una buena idea en un negocio se requiere contar con un capital que no siempre se tiene. Conozca el macanismo para avanzar
23/01/2011 - 12:30hs
Los "ángeles inversores", o aquellos que tienen el dinero que usted necesita para financiar su proyecto

Una buena idea, un pensamiento que, llevado a la práctica, puede generar interesantes ganancias y hasta convertir al autor en millonario.

Ese es el sueño que muchos argentinos tienen. Y que cobra mayor vigor en el arranque de todo nuevo año.

El problema, como se dice habitualmente, es quién pone la plata.

Pero esa dificultad podría dejar de serlo, si se logra dar con un "ángel". Claro está, que éste no tiene por qué ser necesariamente una figura espiritual.

También los hay de carne y hueso. Son los llamados "ángeles inversores".

¿Quiénes son estas personas, capaces de convertir ese sueño en realidad? Sencillamente son cientos de individuos, que cuentan con dinero ocioso y que tienen interés en sumarse a un emprendimiento.

Quieren destinar su capital a inversiones productivas, en tanto consideren que éstas tienen un buen potencial de crecimiento.

Se diferencian de otro tipo de inversores porque también aportan otros activos no financieros: su experiencia, talento, contactos con otros potenciales capitalistas, etc.

Por lo general, proveen dinero para un start-up a cambio de participación accionaria, que no necesariamente implica la mayoría accionaria.

Invierten en emprendimientos vinculados a diversas industrias: de servicios, productos financieros, comunicaciones, desarrollos tecnológicos, manufacturas o real state, entre otras cuestiones.

La pregunta del millón es cómo llegar a estos "ángeles del dinero". En realidad, puede no ser tan difícil, dado que se pusieron en marcha hace años unas redes cuyo objetivo es el de servir como punto de encuentro entre inversores y emprendedores.

En la Argentina funcionan varias de ellas, aunque las más representativas son tres: el Club de Angeles del IAE, Inversores Globales (IG) y Fundación Endeavor Argentina.

Según el Bussines Angel del IAE, por lo general estos "ángeles" son empresarios exitosos en diferentes sectores de la economía, que no se conforman con aportar capital, tal como ocurre con una simple inversión financiera.

Su entusiasmo radica en participar en la transformación de una idea en realidad.

¿Cómo invierten?
Los clubes de ángeles organizan reuniones periódicas, donde se exponen varias propuestas preseleccionadas a los miembros.

Para aquellas consideradas atractivas, los interesados en invertir avanzan en la conformación de un grupo de trabajo que continúa con un análisis más profundo de los planes de negocios, denominado Due Dilligence, y que cuenta con el apoyo del club.

Silvia Torres Carbonell, directora del Centro de Entrepreneurship del IAE Business School, da cuenta de una gran cantidad de emprendimientos vinculados con "Internet, tecnología, exportación y servicios".

De acuerdo con la especialista, "en 2010 se registró un gran movimiento en materia de desembolsos. Y se observó una fuerte reactivación, explicada por la llegada de fondos a la región".

"Entendemos que la tendencia positiva se va a mantener durante 2011, con la particularidad de que estarán mejor perfilados aquellos proyectos con mayor potencial para ser vendidos al mundo", agrega Carbonell.

Dinero en juego
En la etapa incipiente de los proyectos, los desembolsos van desde los u$s50.000 a los 100.000 dólares.

Y la aparición de los ángeles inversores ha permitido que una "gran de ideas" se haya finalmente convertido en una "gran cantidad de empresas".

Entre ellas, por ejemplo, se encuentra Glam Out, medio digital orientado a contenidos de vida urbana (comer & beber con estilo, salidas, turismo gourmet, moda & diseño) con lectores residentes en las principales ciudades de Argentina y Latinoamérica.

Hay ejemplos muy variados y de todo tipo. El siguiente cuadro muestra sólo algunos de ellos y da cuenta de la diversidad de iniciativas que crecieron bajo la luz de los ángeles inversores.

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Otros casos resonantes han sido los de JUNAP, un sitio de software y Three Melons, una página web de juegos que se vendió a Estados Unidos y a Disney (sus creadores hoy son accionistas).

"Somos optimistas y creo que el aporte de los ángeles inversores puede dar un gran salto este año" sostiene la experta del IAE.

En tanto, Enrique Draier, vicepresidente del Instituto de Emprendimientos Científicos y Tecnológicos (IECYT), destaca que "los segmentos que más impulso tuvieron en 2010 fueron los de tecnología y comunicaciones. Algunos de los proyectos fueron Tarcel S.A. y Mobilenick, que desarrollan aplicaciones para celulares".

Las etapas del proyecto
El siguiente cuadro muestra cada una de las etapas del proceso:

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Draier, considera que "los inversores ángeles se vuelcan a los proyectos en la etapa inicial, con un nivel de riesgo alto".

Al momento de tomar decisiones, "lo más importante para un inversor es que, a través del análisis del plan de negocios, la iniciativa resulte escalable en 3 o 5 años. Esto significa que debería permitir que las rentabilidades vayan creciendo", señala el ejecutivo de IECYT.

El desarrollo en otros países
Existen mercados como el estadounidense o el de algunos países europeos en los que estas prácticas están muy extendidas.

En los EE.UU. la colocación de fondos de los inversores ángeles supera los 20.000 millones de dólares, para unos 50.000 proyectos, de acuerdo al Center for Venture Research de la University of New Hampshire.

El monto promedio por inversión es más alto en Alemania, Suecia, Reino Unido y España, mientras que en economías como Bélgica, Holanda e Italia es de alrededor de 130.000 euros. Francia se sitúa bajo los 100.000 euros, inferior al promedio de esa región.

En el caso de Argentina, las fuentes consultadas coinciden en afirmar que el actual contexto, marcado por una alta liquidez a nivel local e internacional, bajas tasas e inversores predispuestos a asumir mayores riesgos no hacen más que potenciar el encuentro entre una buena idea y quien tenga interés en transformarla en realidad.