Cajeros: bancos aumentaron los límites de extracción y advierten que será que haya "efectivo para todos"
No es novedad que los billetes rinden cada vez menos en los bolsillos por la elevada inflación del 25% anual.
Ante ello, los bancos decidieron ampliar el monto máximo de extracción en los cajeros automáticos, pese a las serias limitaciones logísticas y técnicas del sistema.
Lo cierto, pese a todo, es que estos reajustes son cada vez más frecuentes y ya se pueden obtener hasta $7.000 cada 24 horas, en el caso de clientes VIP.
La primera medida se había tomado la última semana de noviembre, cuando las entidades financieras extendieron:
- Desde $2.000 a $3.000 el máximo de retiro de efectivo con tarjeta de débito para sus clientes en general, es decir, un 50 por ciento más.
- A su vez, a quienes cobren sueldos mayores a $18.000 se les extendió ese permiso hasta los $5.000 por día en sus redes (antes sólo podían hacerse de $3.000).
Más allá de esta flexibilización de las condiciones, en aquel entonces se había mantenido el tope de $2.000 para aquellas personas que retiraban dinero con plásticos de otras firmas bancarias.
Sin embargo, hace escasos días atrás esto volvió a cambiar, y se sumaron otras disposiciones que ensancharon aun más la cifra permitida para cada jornada.
- Así, se extendió para todos los clientes el beneficio diario de los retiros de $5.000, siempre y cuando realicen la operatoria en las propias terminales de los bancos emisores.
- En tanto, el segmento VIP ya puede obtener $7.000 en ciertos bancos.
- Además, el tope de hasta $3.000 (según la empresa) se propagó a todos los usuarios de tarjetas de débito que asisten a las distintas redes financieras.
"Esto es lógico que suceda ya que cada vez se requieren sacar más billetes físicos producto de la alta presión inflacionaria que hay", dijo a iProfesional.com Andrés Méndez, director de AMF Economía.
El analista agregó que el uso que se le pueda dar al billete de mayor denominación hace tiempo ya quedó limitado: "Hoy se necesita el doble de papeles de $100 que hace 4 años para consumir lo mismo", agregó.
Esto se comprueba en los retiros realizados y uso intensivo de los aparatos: ahora se efectúan unas 720 millones de operaciones -por un total de $500.000 millones- monto que viene a ser cuatro veces superior al de 2007.
En tanto, el promedio de extracción ($1.000) ya supera en más de dos veces al de hace dos años.
Limitaciones con límites
Más allá de la ampliación del límite de los montos para las extracciones que las entidades bancarias aplicaron en el último tiempo, existen algunos factores estructurales que obstaculizan cada vez más la disponibilidad de dinero a través de los cajeros automáticos.
"El sistema de reposición para estos equipos está operando a su máxima capacidad y no hay margen para afrontar una contingencia. Se puede comparar la actual situación con lo que ocurre en el sector energético", ejemplificó el economista Gabriel Caamaño Gómez, analista del Estudio Ledesma y Asociados.
Es que dentro de los problemas logísticos que existen para reponer las máquinas -ya sean camiones bajo condiciones de extrema seguridad, como personal necesario- hay otro aspecto relevante que agrava el panorama: el volumen de efectivo cada vez más creciente que moviliza la economía argentina.
"La cantidad de billetes que circulan es impresionante. Y eso hace que los cajeros se vacíen más rápido", agregó Caamaño Gómez.
Esto se comprueba en los datos oficiales brindados por el Banco Central: según las últimas cifras publicadas (noviembre 2012), la circulación monetaria fue de $207.564 millones. Es decir, se registró un aumento del 35% respecto a un año atrás.
Si este número se traduce en cantidad de billetes, esto significa que están "deambulando" en la calle alrededor de 3.500 millones de unidades, según el BCRA.
Y si se considera que cerca del 60% son de $100 -la denominación más alta-, éstos representan unos 2.000 millones de papeles dentro de la economía local. "Una enormidad", según los analistas.
A ello se agrega un limitante técnico no menor: los cajeros -incluso los de ultima generación-, no pueden brindar al público más de 40 billetes por cada operación, según datos otorgados a iProfesional.com por NCR, la firma que lidera el mercado de provisión de los equipos ATM.
Es decir, por más que el tope de extracción permitido por las entidades financieras a los clientes ahora sea de $7.000, lo máximo que pueden suministrar los equipos en la mayor denominación posible ($100) son $4.000 por transacción.
¿Qué significa esto? que si un individuo solicita sacar más de $4.000, por más que su disponibilidad diaria sea mayor, en el cajero aparecerá una leyenda que indicará que no se puede hacer la operación, por lo tanto, deberá conformarse con retirar menos de esa cifra por vez.
"Es decir, deberá hacer una nueva transacción para retirar los billetes restantes", dijo Jorge Nure, experto del sector que se desempeñó en IBM y NCR.
En resumen, si no se encuentra dentro de una de las terminales de su banco, por una "cuestión técnica" el consumidor deberá abonar unos $10 adicionales para hacerse de todo su capital diario, que es el promedio que cobran las principales entidades financieras cada vez que se utiliza un cajero de otras redes.
A esto, el usuario deberá considerar que a partir de fines de enero los bancos aumentarán los costos de todos sus servicios, es decir, cajas de ahorro, cuentas corrientes y tarjetas, un incremento que ya despertó las críticas y objeciones de la titular del BCRA, Mercedes Marcó del Pont.
Menos efectivo disponible y más problemas
Teniendo en cuenta que los cajeros automáticos pueden almacenar hasta 12.000 billetes nuevos, si se considera el escenario en el que los aparatos se llenan mayoritariamente con papeles de $100 y que el usuario puede retirar en las dos operaciones el saldo máximo de $5.000, los equipos sólo podrían atender a lo largo del día un máximo de 240 personas, cuando hace pocos meses su capacidad era más del doble: unas 600 transacciones distintas.
En síntesis, consideró Nure: "Con la inflación que hay se requerirán cada vez montos mayores y se vaciarán más rápido las terminales".
Además, señaló el experto, "uno de los problemas principales es la seguridad, ya que los cajeros se llenan cada vez más con dinero de máxima denominación, alrededor de un millón de pesos, y están al alcance de los robos".
Es por este tema -el no dejar tanto capital almacenado- que muchos bancos optan por cargar menos dinero en los equipos. En consecuencia, el rendimiento (posibilidad de abastecimiento) es sustancialmente menor.
Pocos cajeros
Otra dificultad que impulsa a que los cajeros se queden sin plata es la baja cantidad de equipos instalados en la Argentina y la escasa bancarización.
A pesar de que en los últimos años los bancos sumaron más unidades a sus sucursales, la relación de éstos en proporción a la cantidad de habitantes sigue siendo muy desigual respecto a la de otras naciones.
Esto se verifica en los datos registrados por el Banco Mundial, ya que existen 42 máquinas cada 100.000 personas en el país. En cambio, al comparar las cifras con la de los vecinos, en Brasil se contabilizan 121 unidades (tres veces más) y en Chile 62, (un 50% más que en Argentina) para la misma cantidad de gente.
En el siguiente cuadro se aprecia esta relación "despareja":

Cabe destacar también la concentración de las terminales a nivel geográfico, ya que en todo el país existen unas 15.000, de las cuales más de la mitad están ubicadas en Capital Federal y provincia de Buenos Aires, según información del Banco Central.
Estos datos contrastan con las apenas 72 que registra toda la provincia de La Rioja. O las 82 de Formosa. Incluso, en Córdoba se contabilizan apenas unas 1.400.
"Le saldría mucho más barato al país crear un billete de $200 pesos o de $500, que imprimir semejante cantidad de billetes de $100, comprar más camiones e instalar más cajeros para cumplir con las necesidades de la gente. Además, un papel de más valor le daría ´aire´ al sistema de distribución", agregó Caamaño Gómez.
Pero esta idea parece difícil de ser llevada a la práctica. En particular, por un Gobierno que evita mencionar la palabra inflación y que no da muestras de querer avanzar en un plan integral para resolver el problema de la suba de precios.